Juan Carlos Casado Gómez, El Traviesas
Juan Carlos Casado Gómez “El Traviesas”, cuenta con un currículo en el que abunda la gallardía, independencia y lucha por la defensa de sus ideales, demostrados en toda su trayectoria educativa, profesional, familiar y deportiva, con una vida laboral muy variopinta y en constante lucha.
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||||||| Vida errante de un currante con muchos trabajos en los que promocionó y se abrió camino a base de esfuerzo, sacrificio, y privarse de tener a la familia a su lado. |
Su trayectoria educativa
En el Colegio Villandrando, en plena calle Mayor de Palencia, regentado por las Hijas de la Caridad, “El Travi” inició el parvulario cuando tenía tres años. Al cumplir los cinco, pasó al Colegio “Sindicato Católico”, a los doce ingresa en el Colegio Don Orione de Dicastillo (Navarra), con sus compañeros de curso, a la espera de la apertura del colegio Don Orione de Frómista. En Dicastillo Juan Carlos coincidió con Francisco Acuña, que, por aquel entonces, cursaba tercero de bachiller, siendo ambos, alumnos del Padre Quinto Tonini del que ambos guardan un entrañable recuerdo. Posteriormente Juan Carlos con todos sus compañeros de curso, continuarán sus estudios en el colegio de Frómista, que fue inaugurado en 1.967 por el Obispo de Palencia Don José Souto Vizoso y el elegante e impecable gobernador civil Don Julio Gutiérrez Rubio, con el Padre Quinto Tonini, promotor, fundador y primer director del colegio. En la Villa del Milagro terminó Juan Carlos el bachiller elemental, y después, al ver que tenía más vocación laboral que religiosa, se matriculó en Palencia, en el Colegio Virgen de la Calle, en maestría en la rama de ajuste, en horario nocturno.
Su trayectoria laboral
A los 17 años Juan Carlos compaginaba el trabajo en la huerta de sus padres y el cuidado de los animales, con la descarga de camiones y recogida de fruta. Estudiaba por la noche, ya que por el día le fueron surgiendo diferentes trabajos en diferentes gremios. Así, trabajó en una panadería, en una gestoría, en una ferretería, y en el taller metálico de Jofasa, en el barrio de San Antonio. Más tarde empezó a trabajar en una empresa de montaje de Alta Tensión, la empresa palentina Posteléctrica, en la sierra segoviana de Guadarrama, en un invierno siberiano con un metro de nieve y montando las torres de 40 metros. Cambió de empresa y se fue a Bermeo (Bilbao) a trabajar para Abengoa, y se especializó en la catenaria de RENFE, aunque tuvo que trabajar en penosas condiciones y con mucho peligro. Allí cumplió los 18 años, estuvo hasta casi los 20, y disfrutó de un gran ambiente de compañerismo. En el año 1972-73 se termina la obra de Bermeo, Abengoa tiene obra entre León y Sahagún, por lo que Juan Carlos fijó su residencia en Palanquinos, y más tarde en León hasta que le llamaron para hacer el Servicio Militar. Una vez licenciado, Abengoa le ofrece trabajo en Cataluña en la electrificación de la línea Lérida-Tarragona. Se instala en Montblanch y después en Espluga de Francolí. En sus vacaciones vino a Palencia, y el jefe de la Cerámica del Serrón le ofreció trabajo en los talleres y empezó a trabajar en el Serrón, el mismo año que comenzaron las obras de la construcción de FASA-Renault en Villamuriel de Cerrato. Talleres El Serrón montó toda la ferralla de las naves de FASA, uno de sus operarios era El Travi, uno más de los dos mil trabajadores dedicados al montaje de estas instalaciones automovilísticas. A Juan Carlos lo que le gustaba era soldar, y encontró la oportunidad de trabajar como soldador en la empresa Sulcer, que necesitaba a estos especialistas para montar la tubería de Fasa.
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||||||| Juan Carlos Casado con el ciclista Alberto Contador |
Operario de FASA-Renault
La dirección de FASA-Renault dio opción a Sulcer para que sus trabajadores se presentaran a un examen para trabajar como operarios en su fábrica de Villamuriel. Juan Carlos se presentó, aprobó y le dieron trabajo como operario con nómina de FASA, permaneciendo cuatro años en la factoría, primero en prensa, después en la cadena, y por último en el taller de confección, donde coincidió con su amigo Paco El Lehendakari.
Vigilante y operario de RENFE
Se presentó después a unas plazas de vigilante jurado de RENFE y, tras aprobar, fue destinado a Bilbao, donde permaneció diez años. En estos años, a pesar de su traslado a Bilbao, no cambió su domicilio en Palencia, por no cambiar a sus hijas de colegio, y porque su mujer trabajaba en la capital palentina. Coincidiendo con los cambios de servicio de RENFE, Juan Carlos solicitó el ingreso en electrificación, donde tenía mucha experiencia por haber trabajado en las contratas. Al cambiar de servicio fue trasladado a Palencia, donde permaneció hasta su jubilación.
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||||||| Los Quincenos en el norte de Palencia, en la Sierra del Brezo. |
Alterne, bebida y tabaco para olvidar las duras jornadas de trabajo
La vida laboral de Juan Carlos Casado, como vemos, ha sido muy variopinta y en constante lucha en el frente profesional, vida errante de un currante con un montón de trabajos, que le dieron ocasión de promocionar y abrirse camino a base de trabajo y más trabajo, mucho esfuerzo y sacrificio, y tener que privarse de tener a la familia a su lado. Como consecuencia de este duro trabajo y la ausencia de los suyos, en su tiempo libre olvidaba sus duras jornadas laborales mientras disfrutaba en Bilbao con sus compañeros y amigos del alterne, hábito que mantuvo en Palencia.
Su vida familiar
A los 17 años Juan Carlos tenía novia, y para no seguir separados decidieron casarse, con la oposición de los padres que los veían aún muy jóvenes. A pesar de esta oposición optaron por tener familia para que sus padres no se opusieran a su matrimonio. Se casaron en el año 73, cuando Juan Carlos aún no tenía 20 años y su novia estaba embarazada de tres meses. Se fueron a vivir a León. A los seis meses, cuando Juan Carlos estaba en la “mili”, nació su primera hija con muy poco peso, con la fatalidad de que le dieron el alta cuando tenía que haber estado en la incubadora hasta coger el peso normal, a los pocos días la ingresaron en el hospital y falleció. Hasta 1977 no volvió a ser padre, nació su hija en el hospital de Reus. “A mi mujer y a mí nos hizo mucha ilusión volver a tener un hijo para olvidarnos de la mala experiencia que supuso la pérdida de nuestra primera hija”. Dos años más tarde tuvieron otra hija.
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||||||| El Traviesas, en la Quebrantahuesos. |
Su trayectoria deportiva.
A los 15 años quiso ser boxeador y comenzó a frecuentar el gimnasio de la Federación Palentina de Boxeo en la calle Los Pastores, y empezó a dar golpes a un saco, pero en cuanto se enteró su padre le dijo que lo tenía que dejar, porque “tú lo que tienes que hacer es estudiar y ayudar en la finca”. Quienes conocen al “Travi” me dicen que hubiera sido un excelente boxeador por su constancia y sacrificio y ser un superdotado físicamente. Se dedicó entonces a estudiar y trabajar y no volvió a practicar deporte, hasta que un buen día Juan Carlos decidió dejar de beber y fumar y descubrió el mundo de la bicicleta, animado por El Bielas (Santiago Amor) y El Nervios (José Antonio Masa). Este último tenía entonces un taller de bicicletas en el Paseo del Otero, y desde allí comenzó a salir en bicicleta un grupo de aficionados. Del grupo ciclista de Masa pasó a formar parte del mítico equipo de Automóviles Chema que tenía en sus filas a Miquelón, El Lehendakari, El Puré, El Tomate, Chema, Jorge, El Metre, Chal (Roberto Vian) y El Rizos… El mundo de la bicicleta le dio una nueva vida a El Traviesas. Con el tiempo, se especializó en duatlones y participó en muchas pruebas y carreras duras como “La Quebrantahuesos” y “El Soplao”, entre otras.
Cómo conocí a Juan Carlos Casado
Tuve la suerte de conocer a El Traviesas cuando se desintegró el equipo de Automóviles Chema, y El Travi comenzó a salir con el grupo de la iglesia de San José. En este grupo peleamos juntos con Goyo Polvorosa, “El Revoluciones”, Valde, Dacio… y los gallitos de aquel equipo: Guti, “El Farma”, Eugenio, Vallejera, Martín y Javi el de Vicauto, que no veían con buenos ojos que unos recién llegados les disputásemos la cabeza de carrera y el protagonismo de las marchas, a pesar de plantear sanas batallas y dar ambiente a aquel disciplinado grupo controlado por tres o cuatro, que con el tiempo nos aceptó de lleno.
La aventura de “Las Marías”
Con este nombre se conocen, entre los ciclistas, a las subidas y descensos a unos temidos páramos que comienzan en la zona burgalesa de Pedrosa del Príncipe y continúan hacia Los Balbases y Villaquirán de los Infantes, con vuelta desde Villaquirán de nuevo a Los Balbases para contactar con Valbonilla y la zona palentina de San Cebrián de Buena Madre, cercana a Astudillo. Se sale desde Palencia a Astudillo y de Astudillo a Pedrosa del Príncipe, donde comienzan “Las Marías”. Se vuelve a Palencia también por Astudillo. En aquellos años, que éramos unos atletas de la bicicleta, Paco El Lehendakari organizó una marcha por “Las Marías”. En un mes de agosto de temperaturas insoportables recorrimos 150 durísimos kilómetros, a punto estuvimos de deshidratarnos. En aquella marcha participamos, además del Travi, El Lehendakari, Chemita, “Miguelón”, Valde, y otros dos o tres más que ahora no recuerdo. Fue una aventura de las que no se olvidan nunca. Otras marchas memorables, durante unos años, fueron las “Quebrantahuesos Palentinas”, recorridos maratonianos en bicicleta, organizadas por mí, que pasaban de los 200 kms, a las que “El Travi” no faltó nunca.
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||||||| En el pódium de un duatlón |
El equipo de atletismo de José Luis San José “El Rubio”
También coincidí con Juan Carlos en el equipo de atletismo de “El Rubio”, que efectuaba sus salidas desde las Huertas del Obispo, después de haber terminado la temporada de la bicicleta, todos los domingos a las diez de la mañana durante los meses de octubre a febrero. Con el grupo de El Rubio corríamos a pie recorridos maratonianos, con salida de las Huertas del Obispo, subida al Monte ida y vuelta a las Huertas del Obispo. En un par de ocasiones bordeamos todo El Monte El Viejo durante más de tres horas, o nos íbamos por el Camino de la Miranda a Fuentes de Valdepero, o Villalobón-Valdeolmillos, y volvíamos por las laderas y páramos, otras íbamos corriendo por el Monte El Chivo hasta Magaz y vuelta. Recorridos muy largos y duros en los que lo mismo atravesábamos un rastrojo que una tierra recién arada, o campos helados y con temperaturas de hasta 9 0 bajo cero. Alguna tarde de invierno quedé con El Traviesas para correr y entrenar por las cercanías del Cristo del Otero, de noche y casi a oscuras, dando tumbos y clavando los ojos en el suelo porque no veíamos nada, pero no paramos de reírnos con los chascarrillos de ambos.
Los Quincenos
El equipo de atletismo de “El Rubio” terminó siendo el de “Los Quincenos”, y aparte de las salidas de todos los domingos de octubre a febrero, durante cinco años consecutivos organizamos en diciembre una marcha por Fuentes de Nava. Después del recorrido almorzábamos en la bodega de Miguelón, sopas de ajo, ensalada y lechazo, regados con vino en jarro y porrón. También corríamos la San Silvestre Palentina, donde nos picábamos a ver quién ganaba a quién, para al día siguiente ver la clasificación en Diario Palentino. Participamos en el Cross de Fuentes de Nava, en el de San Antón en el Pinar de Antequera, corrimos varias medias maratones del Cerrato y en Campaspero (Valladolid), y las primeras Leguas Universitarias que se celebraron en Palencia. El equipo de Los Quincenos tuvo su mayor actividad entre los años 2000 a 2006, y fue mermando por culpa de las lesiones. Aquel equipo de los Quincenos lo formábamos “El Rubio”, Tino, “El Travi”, “El Lehendakari”, Isaías, Cholo, Manolo “El Fiscal”, Miguel, Salva, Javier Polvorosa, Michel Polvorosa, Jesús “El Ventanas”, Toño, el de Palausa y yo. Todos tenemos recuerdos imborrables de aquellos maravillosos años.
“El Travi” pionero de las tecnologías ciclistas y buen cocinero
Si hay alguien que destacaba en aquellos años por ser pionero en aplicar al ciclismo las primeras tecnologías, ese era “El Traviesas”, que además hacía buenos trabajos de fotografía y audiovisuales. “El Traviesas” nos guardó otras sorpresas en aquellos años de Los Quincenos, como fue el guiso de dos magníficos pollos de corral en su finca de los Tres Pasos, después de un recorrido de casi 20 Km, corriendo a pie y trotando entre nieblas y heladas, un circuito muy exigente que ha pasado a la historia como Ruta del Pollo, un gran día que tampoco se olvida.
Radiografía de El Traviesas
Nos dio lecciones de pundonor, de bravura, de gallardía, y empleó el cuerpo a cuerpo hasta el desfallecimiento, a pesar de encontrarse herido por otros males, tener problemas en sus articulaciones, y alcanzar una edad que requiere más sosiego en el frente de batalla. En la actualidad Juan Carlos está convaleciente de una mala caída en la bicicleta, en cuanto pueda se volverá a montar en “la fina”, como él dice. Volverá a dar la batalla la próxima temporada, tras un período de rehabilitación y adaptación para recuperarse de lleno. En este repaso a su vida encontramos valores admirables en todas las etapas, que son difíciles de apreciar en la juventud de hoy en día, aunque eran otros tiempos, su ímpetu para el trabajo, su esfuerzo y sacrificio le han acompañado también en su madurez, y en las prácticas deportivas y otras actividades.
SOBRE ESTA BITÁCORA
Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 19 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +12.125.200 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.528.800 consultas y +6.100 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!


























Una bonita semblanza de este hombre, que no conocía
ResponderEliminarQué interesante y qué magistralmente expuesta vida, actitud y obra de esta persona que espero se recupere pronto y vuelva a montar esa bicicleta que forma parte de su ser, de su personalidad y de su alma. Gracias por darnos a conocer a Juan Carlos, todo un ejemplo de nobleza personal y deportiva.
ResponderEliminarUn abrazo. .