Ramiro de Maeztu [Vitoria, 4 de mayo de 1874-Aravaca, 29 de octubre de 1936]
📘 curioson | De cien en cien

● “Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; ¡antes que nada, soy español!”

Sobre España y los españoles | +2.585👀



Lecturas del atentado de Boston


Las bombas de Boston me recuerdan el empeño histórico del ser humano por mostrar lo mejor justo al lado de lo peor. Ligan ese instante de felicidad para tantos y tantos, con la presencia de lo peor de lo humano. Lo mejor, con el horror. La meta como satisfacción y también como evocación del agujero, siempre presente. 



Cuando he llegado a la meta en una carrera de maratón de media distancia he encontrado sensaciones dispares. La de Murakami, Haruki, el escritor japonés, cuando llegó a Maratón procedente de Atenas fue: «Por fin llego a la meta. No siento de ningún modo la satisfacción de haber logrado nada»[1]. Hoy, al escribir este texto a sugerencia de Antoni Vicens, trato lo primero de imaginar la sensación de quienes el pasado día quince de abril en la avenida de Bolyston, Boston, tras llegar a meta siguieron corriendo para donar sangre a la multitud herida, una vez confirmado que el ruido eran bombas y no cohetes artificiales, y que decenas de personas mutiladas exigían de los maratonianos aún un esfuerzo más. También imagino la sensación de quienes fueron detenidos sólo dos kilómetros antes de finalizar la prueba, y su pregunta, que sería la mía, de por qué no podían cruzar la meta tras meses de entrenamiento.

            Conocemos el destino de un niño de ocho años que se encontraba allí tras ver llegar a la meta a su padre. A veces, no tantas como me hubiera gustado, mis hijos me han ido a ver llegar a la meta, y en la última, cuando aún me restaban cinco kilómetros buscando de dónde sacar fuerzas para seguir -siempre lo mismo- fantaseaba con que su mirada burlona me iba a permitir un segundo de alegría. En seis ocasiones he concluido una Media Maratón, y en las seis el paso por meta cumple tanto una función alegre como de pregunta por el sin-sentido de aquello. Pero como no se trata de enfermar de sentido, de nuevo trato de usar del síntoma con desapego.

            Las bombas de Boston me recuerdan el empeño histórico del ser humano por mostrar lo mejor justo al lado de lo peor. Ligan ese instante de felicidad para tantos y tantos, con la presencia de lo peor de lo humano. Lo mejor, con el horror. La meta como satisfacción y también como evocación del agujero, siempre presente.

            Y luego están nuestros otros más cercanos. Nuestros acompañantes, como se ha constatado en Boston, ciudad cuya seña de identidad importante es el histórico maratón, terminan siendo partícipes de todo lo que rodea una carrera así. Unos amigos se reparten a lo largo del Maratón de Madrid, muy próximo ahora y en estado de alerta tras Boston, para entregar agua a su maratoniano hijo. La felicidad se comparte, o se comparte el haber logrado nada, que diría Murakami. Sabemos por Lacan, lo importante que es esa nada.

            En cualquier caso, las bombas de Boston no son un ataque a un símbolo, sino un ataque real a personas, a seres humanos, al igual que el 11-S no era un ataque a unas torres emblemáticas, como mostró Éric Laurent en su conferencia de Madrid del 8 de mayo de 2004 tras el 11-M, donde no los definió como atentados a significantes amo, sino que los denominó “crímenes en masa”,[2] y donde diferenció la maléfica voluntad del terrorista, del mal encuentro con la catástrofe natural, cuya referencia es la mala voluntad de los dioses.

            En ese mismo libro que antes he citado, y que fue mi objeto causa para volver a correr, Murakami afirmaba que «no existe en ninguna parte del mundo real nada tan bello como las fantasías que alberga quien ha perdido la cordura», pero la secuela de este crimen posterior a la fantasía de los terroristas hermanos de Boston, este horror que nos va a asociar para siempre la meta de una Maratón, -la de Boston aún más, aunque publicitada la convocatoria de 2014, seguramente con el noble objetivo de taponar el agujero-, es un horror puro traumatismo y es por eso que ahora, una vez más, “nos encontramos con la impotencia del discurso a la hora de leer el acontecimiento”, Laurent dixit, y también, siguiendo su lectura de los ataques terroristas y de la estela que dejan, pienso que lo que ahora nos aguarda, al menos ante los próximos maratones, es lo que propone denominar angustia pre-traumática.

            Por mi parte, y tras la Vigo-Baiona, ya pienso en correr algún día la Behobia-San Sebastián, la más bella, dicen, de las maratones de media distancia. En otros términos, el inconsciente sigue siendo Baltimore al amanecer, y la lectura de sus destellos finalmente ocupa todos nuestros días. Por lo que ante lo imprevisible del horror que anida en el ser humano, sabemos que siempre amanece, que no es poco.
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[1] MURAKAMI, H., De qué hablo cuando hablo de correr, Tusquets, Barcelona, 2010, p. 89.
[2] LAURENT, É, “El tratamiento de la angustia postraumática: sin estándares pero no sin principios”, en El psicoanálisis, núm., 7, p., 36, ELP, Barcelona, 2004.

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Vecinos ilustrados

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🔻 El Balcón derruido de La Ojeda
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📒 Una de las personas que actualmente está luchando para que nadie se olvide de la construcción románica es otro hijo de la tierra de la Ojeda, Amando Vega. Desde hace tiempo viene investigando el abandono, «creo que fue a finales de los años sesenta, pero la iglesia en el año 1975 estaba en perfecto estado. En esa época no faltaron gamberros y ladrones oportunistas que forzaban sistemáticamente puertas y ventanas para ver que había». © curioson 👇

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📒 Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Vive y escribe desde Palencia

📒 Antonio Robledo Gómez, es el último barbero-peluquero de la capital palentina que, a pesar de haber cumplido 79 años sigue al pie del cañón por apego a su oficio y a sus clientes: “No valgo para pedir, nunca he pedido nada, siempre he corrido con mi riesgo. Ahora mismo no trabajo por dinero, sino porque disfruto cortando el pelo y tengo contacto con la gente” © curioson 👇

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🔻 Arthur Rimbaud, mito de la literatura moderna
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📒 Compuso a los diez años su primer poema, y dejó de escribir a los diecinueve, cuando se encontraba en la cumbre de su genio; pero antes, a los ocho años recién cumplidos, escribía en su cuadernillo de notas: “¡Diantre! Yo seré rentista. No tiene nada de agradable eso de gastar los pantalones sobre los bancos de la clase...” © curioson 👇

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🔻 Concentración de románico en Palencia II
📒 Cristina Párbole | Historiadora | Escribe desde Aguilar de Campoo

📒La particular situación geográfica en la que se encuentra el norte de Palencia es una de las principales causas de la gran cantidad de iglesias románicas. Palencia es el nexo de unión entre la extensa y llana Tierra de Campos y la escarpada Cordillera Cantábrica. Su cercanía con el mar será también muy importante e influirá en la concentración de románico. © curioson 👇

De la sección de la autora: Románico curioso | +1.360👀



🔻 La Bella Dama de La Peña Redonda
📒 Eduardo Gutiérrez | Escritor y Fotógrafo nacido en Guardo | Escribe desde Palencia

📒Dibuja orgullosa su alargada sombra proyectando su perfil sobre el horizonte montañoso del norte palentino; un lugar de ensueño, jalonado con el legado patrimonial y cultural que la historia le ha otorgado. El templo, bendecido a la Virgen de la Asunción, ofrece en agradecimiento a estas tierras de gentes austeras, sobrias y trabajadoras, siempre hospitalarias, su más imponente imagen, acuñada en tiempos del tardorrománico rural palentino. © curioson 👇

De la sección del Autor: Dentro de mi mochila | +2.160👀



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📒El intento es siempre singular, pero hay usos colectivos. Se trata de burlar la espera tanto como apaciguar ese tormento interior que a tantas personas impide hacer vida normal (si es que existe tal cosa). © curioson 👇

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El anillo de Picos

El Anillo Vindio, la menos exigente de las opciones del Anillo de Picos, recorre el Macizo Occidental o Cornión, por parajes espectaculares....