Una movida cinematográfica

Aquel sábado de San Antón amaneció como si alguien hubiera movido de sitio las leyes físicas y cuánticas, dejándolas reposar como ristra de chorizos que birlarán los quintos en cuanto te descuides.
Tanto es así que la higuera del corral se hizo mistela y empezó a subirse a la parra, emitiendo sonidos en verso rimado. Cosas que pasan. Desde una casa cercana, una voz humana se empeñaba en cantar con tal perseverancia que parecía sostener el cielo con la pala del tractor, al tiempo que despejaba viejos sabañones que se cultivaban al calor de la chimenea como si fueran setas de temporada. Impresionante. Una escena contemplada con mimo por el señor Tiburcio, que se había trasmutado en caldo castellano apoyado en el brocal del pozo. Vamos, que lo veía todo como místico que se ha olvidado la pelliza en el pajar de los antojos y se clava la aguja en el muslo para ahorrarse una sesión en el fisio. Un punto y más de chuletón lamido que zozobraba la realidad y la calma. Nada podía ser mentira en aquella ficción cotejada con datos y algoritmos de gallina blanca. O sea, que el mundo se había desplazado tres milímetros perimetrales por culpa de un gripazo que rompía el mercurio a base de una fiebre crepuscular. Pero no lo sabía, o eso nos hizo creer mientras su nariz fabricaba carámbanos de aspirina. Un panorama que removió a todos los parroquianos de la causa, que seguíamos esperando una rauda recuperación, máxime en una jornada con jarana festiva y bendiciones celestiales. Que se puede estar malo el jueves o el lunes, pero nunca el día del café y menos si estás en ronda. Pero nada. Que no hay manera, que se empeña en seguir con sus dimes y diretes, apuntando que tiene la mula torda adornada con los arreos y que hagamos el favor de sacarla a da una vuelta. En fin. Ahora nos viene con una movida cinematográfica, que el «Campos de Tierra» de hoy no es más que el guion de un corto que le han encargado. Creemos que está delirando. Yo le pregunto que si quiere se lo dejamos a cuenta, que no son más que tres cortados y uno solo. Balbucea una jerigonza inaudible, diría que inventada. Me dice que traiga un poco de jamón de la tienda y que aparte los visillos para olisquear. Ahueca el ala, retira el termómetro y lo arde. Sea.
Actualización oct2026 | 💥+333 👀
Ahora también, la REVuelta de
Tiburcio en libro, en
Amazon
SOBRE ESTA BITÁCORA
Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 19 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +11.629.000 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.489.600 consultas y +6.100 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!


























0 comentarios en el blog:
Publicar un comentario
Puedes comentar libremente. Agradezco tu participación. Sé prudente y respetuoso al exponer tus juicios. Escribe en minúsculas. Puedes poner tu nombre o comentar como anónimo. Si no aparece tu comentario al momento, no te preocupes, es que ha pasado a moderación porque se trata de un post viejo, pero enseguida lo apruebo.