Carson en Frómista
La flamante Premio Nobel de Literatura 2026 estuvo en Frómista a comienzos de los noventa. Anne Carson que nos deslumbró hace años por su Poética del deseo afirma humildemente como presentación en la solapa de sus libros que nació en Canadá y que la enseñanza del griego antiguo es su sustento de vida.
En su peregrinar hacia Santiago, al llegar a Frómista, uno de los enclaves palentinos más hermosos, entre un 5 y un 7 de julio dejó escritas unas palabras trascendentes. Se preguntaba «¿cuál es el punto de quiebre del peregrino promedio?», dando a entender así que todo peregrino encuentra un momento en que las fuerzas físicas o psicológicas le flaquean. Es de igual modo una pregunta que podríamos extender al momento de fractura de nuestro peregrinar por la vida. Todos hemos pescado ese momento en que el deseo se congela o los acontecimientos del entorno nos echan abajo, y entonces, como dice Carson nos quebramos.
Ella responde en Frómista así a esa pregunta: «Me siento tan sola, como si regresara a mi niñez». Lo dejó escrito en su libro Tipos de agua.
Tenemos olvidado habitualmente nuestro primer encuentro con la soledad, fechado en la infancia. Creemos que nunca nos sentimos solos pues siempre estábamos rodeados de otros niños o de los adultos que nos querían, pero es en esa niñez donde investigando encontramos ese momento inaugural de abrazar el sentimiento oceánico de soledad. Algo que nadie debiera negar a un niño, dado que esos encuentros con la soledad son productivos, experimentales, formativos, necesarios.
La Premio Nobel recibirá en medio de la expectación mundial ese galardón tan preciado y seguramente más popular que el resto, y además irá acompañado en Oslo el próximo diciembre del correspondiente discurso. Podrá sentirse sola, como le ocurrió en Frómista aquel 7 de julio, en medio de los ilustres invitados. Como se siente solo un niño en medio del patio de su colegio a pesar del ir y venir de unos y otros.
A ver si entendemos mejor que clasificar la soledad en obligada o buscada es absurdo. Con pensar en Carson en Frómista o en el niño en el patio se ve muy bien que la soledad no tiene nada que ver con el número de gente que nos rodea, que nos habla, que nos visita, que nos escucha, o con que vivamos solos o acompañados. Hay una palabra que lo explica mejor.
Actualización Oct2026 | 💥+333 👀
SOBRE ESTA BITÁCORA
Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 19 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +12.042.500 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.510.900 consultas y +6.200 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!





















Acabo de leer Eros dulce y amargo, de Anne Carson. Maravillosa reflexión sobre el sexo, la libido... Extraordinario. Merece la pena indagar en su vida y obra porque es una mujer excepcional.
ResponderEliminarA veces una pequeña frase es suficiente para reconocerse en el camino, para seguir en él cuando todas las fuerzas nos abandonan y parece que todo invita a una despedida. Me llegaba esta reflexión ayer, cuando vagábamos por tierras burgalesas y, enseguida, en cuanto aterricé en Bilbao, me dispuse a compartirlo con ustedes. Gracias Fernando y buen día.
ResponderEliminarSOLEDADES, desde España.
ResponderEliminarGóngora :
«Pasos de un peregrino son errante
cuantos me dictó versos dulce Musa,
en soledad confusa
perdidos unos, otros inspirados».
Antonio Machado:
«tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella».
El Camino de Santiago lo recorre mucha gente anónima, y otros tantos famosos, algunos en sus países, es el caso, en aquellos años, de la poeta, ensayista, traductora y profesora canadiense, amante del griego antiguo, Anne Carson, que pasó por Frómista en su peregrinar a Santiago con su interesantísimo currículo y la mochila preparada para en el futuro recibir importantes y numerosos premios, uno de ellos ya le llevaba en su zurrón: la de ser considerada la poeta viva más importante de las letras anglosajonas. En 2020 en Asturias se acordaron de ella y recibió el prestigioso Premio Princesa de Asturias de las Letras. En este año 2026 ha alcanzado el culmen de los premios y recibirá el Nobel de Literatura. Se sumará a la lista de nuestros Echegaray (1904), Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Aleixandre (1977), y Cela (1989)
ResponderEliminarSeguro que, Carson, pasó por Frómista desapercibida, aunque dejó escrito en su paso por “La Villa del Milagro”, que parece ser se le quebraron las fuerzas, y cuenta en su libro “Tipos de agua” el posible motivo: «Me siento tan sola, como si regresara a mi niñez». Como bien dices, Fernando, “las fuerzas se quiebran en nuestro peregrinar por la vida”. La soledad es otro mundo, a veces necesario, otros un peligro. Quizás en algún niño puede resultar positiva para desembarazarse de esa presión de padres, colegio y actividades extraescolares, que a veces llegan a agobiarlos, sin que los mayores sean conscientes. Estaremos atentos a ver las imágenes televisivas de la entrega de los premios, que además pronunciará su discurso, en medio de la expectativa de tan seleccionado público, al que se unirá el del mundo televisivo, y algunos observaremos si Carson muestra quebrantos de soledad, o se siente triunfadora con el calor del público, y levanta altiva su mirada, tal vez recordando su paso por nuestra palentina Frómista.