La Capitalidad del Cerrato
La importancia histórica de Palenzuela está fuera de toda duda. Por ella pasaron personajes como Escipión, Pompeyo o Abderramán III. En 1346 el rey Alfonso XI desvió el Camino Real que comunicaba Valladolid y Burgos. Su intención era hacerle pasar por Palenzuela y que contase con parada obligatoria en esta localidad, imponiendo fuertes multas a quien siguiese la ruta antigua.
||||||| Carta de Confirmación de Juan I del Privilegio del Camino Real de Alfonso XI |
Tras este privilegio real Palenzuela se consideró la capital del Cerrato, contando con Palacio Real que posteriormente alojaría entre otros a Juana La Loca y Felipe El Hermoso, Carlos V, etc. En 1425 se celebraron en esta localidad Cortes de Castilla, en el convento de San Francisco, con la presencia de Juan II. Fray Alonso de Palenzuela, quien luego sería obispo de Ciudad Rodrigo y de Oviedo, fue embajador de los Reyes Católicos en Inglaterra, donde Eduardo IV le regaló una Cruz de Plata dorada. En 1556 Carlos V pernoctó en Palenzuela cuando se dirigía al monasterio de Yuste. Pese a estar de paso permaneció 8 días pues le dieron de comer las sabrosas truchas del Arlanza y le gustaron tanto que abusó y se indigestó. Los vecinos de Palenzuela celebran cada año una recreación de la llegada de Carlos V a Palenzuela, con un campamento, desfile de tropas, exhibición militar ambientada en la época, vestidos de época, un baile de la corte, etc. Todo ello acompañado de la correspondiente explicación histórica a cargo de una asociación de la localidad.
||||||| Palenzuela se consideró la capital del Cerrato, contando con Palacio Real que posteriormente alojaría entre otros a Juana La Loca y Felipe El Hermoso |
Batalla de Baltanás
Disputa palaciega
El historiador baltanasiego Tello Mañueco Baranda señala en su libro Orígenes e historia de Baltanás la presencia de dos reyes en la localidad a raíz de estos sucesos. Esta disputa palaciega implicó a señalados personajes cerrateños. El señor de San Martín de Valvení, Juan de Zúñiga, apoyó a Juana, mientras el señor de Valoria la Buena, Garci Franco de Toledo (descendiente de judíos toledanos conversos), era partidario de Isabel. Esa dicotomía dio inicio a una serie de pleitos entre ambas localidades contiguas que ocasionaron el amojonamiento de los cien pasos, consistente en andar cien pasos para colocar un montón de piedras a modo de mojón, andar otros cien pasos en otra dirección para hacer lo propio, y así amojonar el perímetro de ambas localidades. El triunfo de Isabel en esta contienda, convirtiéndola en Isabel de Castilla o Isabel la Católica, propició que el señor de Valoria la Buena se convirtiera en maestresala de los Reyes Católicos, una especie de mayordomo, a cambio de prestarse a probar la comida de los reyes antes de ser degustada por estos para comprobar que no estaba envenenada. Después fue nombrado caballero de capa y espada de la Corte. Y con posterioridad sería el artífice de la construcción del castillo de Villafuerte de Esgueva, en el Cerrato vallisoletano.

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Hoy sí leo con tranquilidad Curiosón y el artículo de Fernando Pastor. Y como soy medievo, de levas y huestes villanas, de románico y gótico, me atrae más Palenzuela que Baltanás, más posterior, más renacentista.
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