Joaquín Galán, In Memoriam
Lamentablemente, hace unos días nos ha dejado el gran poeta palentino Joaquín Galán Díez, oriundo de Villaviudas, en pleno Cerrato palentino. Joaquín residía en Barcelona donde ejercería como catedrático de Filosofía en la Universidad.
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Joaquín Galán | Imagen vista en Tello Téllez |
Joaquín Galán era un enamorado de su pueblo y su paisaje cerrateño, al que regresaba todos los veranos con su familia para reencontrarse con su esencia y hablar con sus paisanos, de los que gustaba escuchar sus historias del pasado; que luego él transcribía y adaptaba convenientemente en sus poemas y relatos en prosa. Y en el plano personal, porque sentía la necesidad de volver a empaparse del sabor y el olor de su tierra y sus campos, que después plasmaba en muchos de sus poemas; que pasarían luego a verse editados y compilados en varios libros.
En una de sus últimas publicaciones: “El libro de Villaviudas”, se puede leer esta frase:
Y en ese orden de cosas, algo debió intuir el consistorio de la localidad, que un año le invitó para que diese el Pregón de fiestas. O en uno de sus últimos libros de poemas, “Los puentes de Wheat City”, con sus referencias constantes a su querido Palencia y a su amado Villaviudas, y su permanente necesidad de regresar a estos lugares. Joaquín Galán habita ya en el Parnaso de las letras, la patria de los poetas. En el orden particular y familiar que me toca directamente, resaltar que corría el año 2000, y una conversación casual con Joaquín, allá en su Villaviudas natal, supuso para mí el espaldarazo definitivo y el punto y seguido de mis colaboraciones semanales desde aquel entonces en el “Diario Palentino”.
Joaquín me puso en contacto con otro gran escritor y periodista palentino, Gonzalo Ortega, a la sazón, redactor del mismo, a quien me dirigí un buen día con un primer artículo que le mostré orgulloso. Él lo leyó y me felicitó, diciéndome que haría las gestiones oportunas ante el director para su publicación en una próxima edición; animándome a seguir escribiendo. Y cuál no sería mi sorpresa al verlo publicado en el rotativo días después. A este artículo le seguirían, por supuesto, otros cuantos más, siempre bajo el recuerdo y el agradecimiento a Joaquín por su incondicional apoyo. Hasta que un día se me daba la posibilidad de colaborar asidua y regularmente con el rotativo. Y desde aquel entonces han pasado ya en torno a 25 años miércoles a miércoles. Así que, si ya le admiraba por su vasta cultura, desde entonces, le he venido considerando como mi gran mentor en estas lides. Te vamos a echar mucho de menos, por el gran vacío que dejas en nuestras vidas, Joaquín. Si bien nos legas tu poesía y tu prosa, donde podremos refugiarnos siempre que lo necesitemos. Y es que tú, con tus referencias permanentes al lugar donde naciste y creciste muy unido a tu familia, y tus regresos constantes al mismo para estar entre tus gentes de siempre, donde realmente te sentías feliz paseando por sus calles y remontando sus páramos, nos enseñaste a amar siempre la tierra donde nacemos. Descansa en paz en tu pueblo y con los tuyos, como tú quisiste, Joaquín Galán, familiar y amigo.
En una de sus últimas publicaciones: “El libro de Villaviudas”, se puede leer esta frase:
“Sentirse de un pueblo es haber entrado en un círculo de imantación; porque estés donde estés, algo te tira hacia allí, la imaginación te devuelve tercamente al lugar de origen”.
Joaquín me puso en contacto con otro gran escritor y periodista palentino, Gonzalo Ortega, a la sazón, redactor del mismo, a quien me dirigí un buen día con un primer artículo que le mostré orgulloso. Él lo leyó y me felicitó, diciéndome que haría las gestiones oportunas ante el director para su publicación en una próxima edición; animándome a seguir escribiendo. Y cuál no sería mi sorpresa al verlo publicado en el rotativo días después. A este artículo le seguirían, por supuesto, otros cuantos más, siempre bajo el recuerdo y el agradecimiento a Joaquín por su incondicional apoyo. Hasta que un día se me daba la posibilidad de colaborar asidua y regularmente con el rotativo. Y desde aquel entonces han pasado ya en torno a 25 años miércoles a miércoles. Así que, si ya le admiraba por su vasta cultura, desde entonces, le he venido considerando como mi gran mentor en estas lides. Te vamos a echar mucho de menos, por el gran vacío que dejas en nuestras vidas, Joaquín. Si bien nos legas tu poesía y tu prosa, donde podremos refugiarnos siempre que lo necesitemos. Y es que tú, con tus referencias permanentes al lugar donde naciste y creciste muy unido a tu familia, y tus regresos constantes al mismo para estar entre tus gentes de siempre, donde realmente te sentías feliz paseando por sus calles y remontando sus páramos, nos enseñaste a amar siempre la tierra donde nacemos. Descansa en paz en tu pueblo y con los tuyos, como tú quisiste, Joaquín Galán, familiar y amigo.
Cuaderno de anotaciones
Joaquín Galán, poeta y catedrático de literatura, era natural de Villaviudas y falleció el 6 de enero de 2026 en Barcelona -donde vivía y desarrolló su actividad docente- a los 85 años.Su obra es extensa y variada, y abarca diferentes géneros literarios (poesía, narrativa y crítica literaria). Su lenguaje poético, muy influido por sus raíces y su tierra y de gran riqueza estética. Su poesía se caracteriza por la profundidad, reflexión y compromiso con la palabra, mientras que su narrativa se distingue por su prosa cuidada. Su labor como crítico literario también es muy valorada, ya que ofrecía análisis perspicaces y bien fundamentados de obras literarias y autores.
Algunas de sus obras
Los ojos de la piedra (1977)
Ni el desorden del fuego (1978)
Un pregón en Palencia (1988)
El peso de las sombras (1990)
El aire original (1983)
El silencio imposible (1995)
La perdición de Ulises (2004)
Teseo en el laberinto (2009)
Cierta cantidad de silencio (2010)
Poetas del Cerrato (2012)
Un poema de su libro "Los puentes de Wheat City"
NADIE, O SEA, TÚ
Bajo los soportales
un bullicio sin nombre
te da campechanía.
De repente,
tras el espejo de una tienda
avanza sin aviso un hombre, o sea,
un bulto infame
cuya estampa suscita indiferencia o menos.
¿Quién, si pobre y de paso, necesita
ver su precariedad multiplicada?
Y aunque, no sin desgana, admites
que acaso sea igual que tú,
pronto el neón vocea
que alguien ahí se ha personado,
al menos por azar.
En esta agitación de formas, ¿quién,
quién, bajo el guiño torpe de la duda,
te mira, gesticula, finge
el furor de vivir? Acaso sea el mismo
que, esclavo de tu insignificancia,
se aturde
por haber incurrido en el error
de estar delante de un espejo
donde aparece nadie, o sea, tú
con el rostro de ayer.
Para saber más
editorial menoscuarto
Bajo los soportales
un bullicio sin nombre
te da campechanía.
De repente,
tras el espejo de una tienda
avanza sin aviso un hombre, o sea,
un bulto infame
cuya estampa suscita indiferencia o menos.
¿Quién, si pobre y de paso, necesita
ver su precariedad multiplicada?
Y aunque, no sin desgana, admites
que acaso sea igual que tú,
pronto el neón vocea
que alguien ahí se ha personado,
al menos por azar.
En esta agitación de formas, ¿quién,
quién, bajo el guiño torpe de la duda,
te mira, gesticula, finge
el furor de vivir? Acaso sea el mismo
que, esclavo de tu insignificancia,
se aturde
por haber incurrido en el error
de estar delante de un espejo
donde aparece nadie, o sea, tú
con el rostro de ayer.
Para saber más
editorial menoscuarto




































