El legado de Marcelino García Velasco
Sigo ordenando el legado de Marcelino.
Luis Nebauda | 14 diciembre 2021
Aún no revisé las cartas, tantas, que fui dejando (por falta de tiempo) para más adelante. Por eso me extrañó que, dentro de un libro de versos con el título RETROSPECTIVA hubiese una carta dirigida a mi marido y de la que me he tomado la licencia de hacer público un párrafo, simplemente porque no encontré sobre alguno con la dirección de este alumno de nombre Luis García Castañeda. Debió quererlo mucho pues agradece haber recibido sus enseñanzas. Por supuesto, lo lleva en su corazón; espero que algún día sepa que he leído emocionada su poemario. Luis, gracias por tu cariño a Marcelino. Lástima que no te contestase o que se perdiese su carta, veo como probable esta última posibilidad. Opino que pensó en escribirte quizá a vuelta de correo y por eso no estaba el sobre con tu dirección; pero algo falló. Nunca sabremos ese final que hubiese sido hermoso y dulce como la canción del, marinero, ¿recuerdas? Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va. Transcribo la dedicatoria de su libro: Con mucho afecto, para mi maestro D. Marcelino García Velasco. El hombre que me inculcó el amor a la Literatura, y en especial a la poesía. Firma como L. Nebauda 14-XII-2021 y, al final de la misma, Luis García Castañeda. Quisiera, por este medio, por este blog de nuestro incansable amigo Froilán de Lózar, ponerme en contacto con él. Y darle las gracias por su hermosa carta y, de paso, enviarle el libro póstumo que mi marido terminó, escrito a mano, y encuadernado por él, pues era manitas, en esa y otras muchas cosas, para que yo conservase lo que me dedicó con tanto amor. Lo pasó a ordenador y esperaba un momento propicio para enviarlo a un concurso.
Carta de Luis García Castañeda a Marcelino
En primer lugar, me gustaría decirle que espero que al recibir la presente, se encuentre bien. A continuación, pasaré a detallarle quién soy y la razón de mi carta. Mi nombre es Luis García Castañeda. Ya sé que acordarse de alguien por su nombre, después de haber tenido cientos de alumnos es ardua labor, pero lo intentaré aportando más datos. Fui alumno suyo en el colegio Modesto Lafuente entre los cursos 1987/88 y 1988/89, séptimo y octavo de EGB, respectivamente. En febrero de 1989 mi familia se mudó a Almería, dejando así la bella Palencia. Con los años me convertí en maestro, profesión que ejerzo feliz desde hace más de 20 años. Tengo muchos recuerdos de usted y de sus clases, sobre todo de la literatura, en las que usted se dejaba la vida. Todavía se me eriza la piel al rememorar la lectura que usted hizo en clase de su poema dedicado a nuestra compañera Lola fallecida siendo niña en un accidente de tráfico. Para ser breve, solo le diré que el gusto y el amor a la literatura, y en especial a la poesía, lo aprendí de usted. Y solo un detalle, ya como maestro. El modo en el que usted contaba las sílabas de los versos, golpeando suavemente con los dedos en la mesa, lo adopté a mis clases con tanta naturalidad que fue al cabo de algunos años, cuando caí en la cuenta de que lo había aprendido en sus cálidas clases. No podía ser de otro modo, que yo se lo transmitiese así a mis niños. Durante años he estado escribiendo todo tipo de cosas como poesía, prosa poética, canciones, novela, cuentos, etc. Ahora llegó el momento, después de no decidirme antes, de publicar mi primer libro y creo justo y necesario que mi maestro D. Marcelino lo sostenga entre sus manos. Ojalá alguno de mis niños me recuerde, como muchos de nosotros le recordamos a usted. Un abrazo muy fuerte y otro para su mujer, Dña. Carmen. Gracias maestro. Con todo mi afecto.
Luis García Castañeda.
Tengo esa misma esperanza
Rogelio Barufaldi
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Gracias Froilán por publicar, en tu estupendo blog, mi deseo de contactar con ese agradecido alumno de mi querido Marcelino y que, en su carta, demuestra la calidad de sus sentimientos. Carmen Arroyo.
ResponderEliminarEl espíritu de Marcelino sigue volando libre y escribe sin cesar y agradece esta entrega tuya a reordenar sus cosas. Yo así quiero verlo. Y vas encontrando rastros de quienes aprendieron las letras de su mano. Loable labor la tuya que nos descubre estos días poemas que esperaban un momento propicio que no llegó y personas que recuerdan con cariño su labor educadora. No se puede pedir más. Buen día, Carmen.
ResponderEliminarMuy bonito y entrañable, que siempre se acuerde de quien le enseñó todo es muy gratificante.
ResponderEliminarMuy emotiva, Carmen, tu nueva entrega sobre esa investigación, para poner en orden, que estás haciendo sobre todo el legado que dejó Marcelino en la casa. Y así, en cada nueva ocasión, nos vas mostrando retazos varios sobre lo que vas rescatando del recuerdo; como esta carta de un antiguo alumno. Y también esa otra historia de agradecimiento que también nos relatas aquí. Saludos.
ResponderEliminarQuerida Carmen Arroyo. Muy bello el trabajo de recopilar y ordenar el hermoso legado de tu querido poeta. El amor existe. 💖
ResponderEliminarFeliz y emocionado encuentro con esa carta que apareció en el libro que procede de un antiguo alumno de Marcelino al que el gran poeta le “inculcó el amor a la Literatura, y en especial a la poesía”. Qué tu esperanza, Carmen, de encontrar a Luis García Castañeda (Luis Nebauda) no se pierda, ojalá tus deseos se hagan realidad, y, con su permiso, podamos leer esa carta íntegra.
ResponderEliminarLa búsqueda obtuvo resultado: Gracias a una buena amiga, Valle, que recorre estas milagrosas redes con más rapidez que la de una golondrina. Me llamó, fui a su hermosa casa y me dijo que había hablado con el alumno de mi marido. Le grabamos juntas un mensaje de voz y -en menos que canta un gallo- Luis García Castañeda desde un lugar lejano, que no revelaré para evitarle molestias, me contestó autorizándome a publicar su carta llena de
ResponderEliminaragradecimiento y cariño hacia su maestro. Ahí os la dejo. Para leer despacio y disfrutar de que haya alumnos que recuerden que pasamos por su vida, no por capricho, sino con el deseo de hacer todo lo mejor para que sean capaces de recoger esa cosecha amor y trabajo que ponemos a su alcance y que, siempre, nosotros hemos recibido de nuestros maestros. Gracias Luis, en nombre de Marcelino. Con todo mi afecto.
A propósito; acabo de finalizar la lectura del libro póstumo de Marcelino, “Del tiempo y sus rincones”, que recientemente vio la luz, y que Carmen ha tenido la amabilidad de facilitármelo días pasados. Y debo decir que me ha gustado, recordándome de nuevo la esencia de la poesía de Marcelino, escrita con ese sentido de gran observador de su realidad, que luego traslada al papel con su particular estilo poético, reflexivo y de vastos conocimientos; y con vocación de difusión hacia el exterior. Saludos.
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