100 DOSIS DE AMOR [77] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Se te acumulan multitud de preguntas. Preguntas sin respuestas. Te superan a veces, porque el Amor no entiende de razonamientos ni de sabios consejos. Quienes pasaron antes por sensaciones parecidas lo curan todo con el mismo jarabe. Te dicen que lo pasarás mal un tiempo, que todo se supera, que no hay mal (amor) que dure cien años; incluso, te dicen, que verás otro mañana mejor.
ECLIPSE DEL 12 DE AGOSTO

El eclipse del 12 de agosto de este año será uno de los acontecimientos más importantes visibles desde España en décadas. Y no me resisto a recuperar lo que varios diarios, -incluido el nuestro- dicen al respecto: "Dentro de Castilla y León, la provincia de Palencia se sitúa en una posición especialmente favorable para disfrutar del fenómeno con buenas condiciones de visibilidad.” © curioson

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La hora de la cuenta final


Buenos y malos padres, vejez y funerales



Buenos y malos padres, vejez y funerales

La muerte nos vuelve al pensamiento de forma intermitente, es lo suyo, destino fatal. Pero cuando muere un ser querido que nos toca especialmente el corazón la reflexión es más profunda, adquiere tintes de dolor, toca el alma. Murió Tío Lalo, un hombre bueno donde los haya, y no porque sea el día de las alabanzas, hay consenso en este parecer como para pocas personas haya escuchado yo. Un hombre bueno en casa, lujo de padre,  esmerado compañero, cariñoso tío, buen vecino, alegre, positivo, trabajador, empático y sensible. No me paso, recojo el sentir general de quienes tuvimos la suerte de disfrutar momentos de su vida, encuentros de buen humor, apoyo moral, chistes, cariño destilando por los poros, todo lo que diera a la vida un subidón. En las coronas de flores sus amantísimos hijos y esposa le han brindado sendas leyendas: “Salud y hambre”, su lema de gozoso comensal, y  “El hombre que nunca dejó de cantar”, porque su hakuna matata era cantar, lo que fuera, cantos de la montaña o marineras, cuplés o sevillanas. En su interminable repertorio tenía una canción para cada momento, sobre todo después de disfrutar de una buena mesa. Tuvo una despedida alegre, a su gusto, como fuera su vida, cantando. Le cantaron sus hijos. Adíos Lalo.

En el otro extremo de la reflexión encontramos otro tipo de hombre que malgastó su vida atacando a los demás, arreándoles como si fueran ganado. Padre perverso, azuzador e indolente que se hacía respetar a base de violenta autoridad, tan duro y cruel que en su goce perverso se jactaba de salir ganando con engaños, de estafar, de chantajear. Un hombre que con gesto impávido, e incluso media sonrisa cínica, perseguía a los débiles para hacerles sufrir hasta aplastarles dejándoles irredentos como si les hubiera pasado un bulldozer. A ese hombre nadie le cantó con amor, nadie vertió lágrimas verdaderas, le despacharon con los rituales al uso, eso sí, con una esquela muy grande y mucha pamplina impostada, era lo que había exigido en vida, calarradas de impostura, que se queme la casa pero que no se vea el humo, imponía el lema familiar. A su paso dejó una prole moralmente arrasada, desprovista de empatía, de sensibilidad, enfadada con el mundo y con una voracidad insaciable de aprovecharse de quienes tuvieran la desgracia de cruzarse en su camino, incluso entre ellos mismos. Ser de Luz o Ser de Sombra.

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A Vuela Pluma

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