Ramiro de Maeztu [Vitoria, 4 de mayo de 1874-Aravaca, 29 de octubre de 1936]
📘 curioson | De cien en cien
● “Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; ¡antes que nada, soy español!”
Sobre España y los españoles | +2.585👀
Home
Salud-Romanico
Mostrando entradas con la etiqueta Salud-Romanico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salud-Romanico. Mostrar todas las entradas
La torre campanario
(I.14) Simbología Arquitectónica
Yo creo que es una construcción típica medieval; expresión de una época en que el fervor religioso se traducía en todas las grandes obras del hombre, y que aquellas agudas torres de piedra o de ladrillo, no eran sino símbolo del intento por acercarse y glorificar a Dios, de pedirle su bendición. Los primitivos campanarios románicos se hallaban en entrantes en los muros, pero las vibraciones de las campanas, terminaron por agrietar y derrumbar la estructura. Por eso, en Francia, los más antiguos, serán construcciones exentas, como torre albarrana del templo.
Muchas son sus formas, encontrándolos con base circular, cuadrangular, rectangular, hexagonal, octogonal y aún cambiando de forma de la base a los cuerpos superiores. Los hay que terminan en agujas, en pináculos o terrazas, en campaniles o en modesta espadaña premonstratense sobre el propio tejado e, incluso, adosados, como en el Serralbo.
¿Su simbología?. Tan diversa como su forma, número, posición y material. Para unos, eje axial que conecta los centros de los estados existenciales; para otros, verdaderas torres de Babel expresivas del vano orgullo humano y rivalidad magnificente, señal de poder, lujo y vanidad. Para mí, en definitiva, "inmortales ojos que miran al infinito…".
La torre es símbolo de poder, de fuerza. Equivalente fálico… Que el resto del mundo sepa que aquí estoy yo y que puedo. Después, se le añadieron campanas e incluso horribles altavoces de color gris perla, por los que como en el cuento de “Los Tontos” (también de Cela) babean pasodobles cuando llega el vendedor ambulante de turno. Plegaria vertical que apunta más allá de nuestra bóveda. Gnómon pétreo que cual obelisco testifica con su alargada sombra por dónde anda el dios Sol en su recorrido por el mundo de los vivos antes de volver a morir como cada día. Refugio de cigüeñas, francotiradores y arrojadores de cabras para deleite tradicional del ¿respetable?...La torre. ¡Que gran motivo para nuestras cámaras!.
Al final va un elegido muestrario:
La cripta
( I. 10) Simbología Arquitectónica
Bajo el altar, la cripta. Hay que arriesgarse como los antiguos cristianos que sobreviven en ese momento histórico de tinieblas y catacumbas. Descendamos a ella como para penetrar en nuestra propia alma-personalidad. Bajemos lentamente los escalones que ingresan en el submundo de nuestro cuerpo sutil e íntimo, pues ahí habita la revelación de las verdades por conocer.
Gruta natural y no obstante fruto de la mano del hombre
El altar
( 1.9) Simbología Arquitectónica.
Expresión máxima del sincretismo e hibridación del románico y resimbolización de constantes en antiguas religiones universales (desde el altar nicho de los lares romanos de PORQUERAS en la gerundense Bañolas, hasta el altar baldaquino de los hislanis persas en la soriana SAN JUAN DE DUERO).
Símbolo de lo celeste, de lo telúrico y de lo místico. Instrumento de ofrenda y libación a la divinidad pagana; de sacrificio cruento, o escenario de transfiguración eucarística. Monte Tabor de transmutación mística del Pan y Vino en Cuerpo y Sangre. Lugar de encuentro con la divinidad, en definitiva.
Construido sobre piedra (“ Simón, yo digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”) no labrada " porque al picar piedra con el escoplo queda profanada" (Ex. 20,25) y no debe ser contaminado por el trabajo del hombre, sino permanecer pura y virginal y consagrada según rigurosas Ordines con su lipsanoteca.
Mesa, en fin, sostenida por CUATRO columnas (símbolo totalizador de plenitud que se espiritualiza con lo soportado, pues 4 son los elementos vitales,4 los ríos del Edén, 4 los puntos cardinales, 4 las fases lunares, 4 los ciclos vitales, 4 los Evangelistas...) y dirigida hacia la salida del Sol. Ubicado en la cabecera, antesala del cielo, lugar redondeado y perfecto reservado para el sacrificio y renovación de la alianza y que, como en el abrahánmico (capitel de la portada de la Catedral de JACA) simboliza la humilde resignación al destino personal determinado por Dios.
Mantel blanco que evoca la sábana que envolvió el cadáver del Inmolado; cinco cruces incrustadas en su piedra, cinco llagas; y las Virtudes como peldaños necesarios para acceder.
La cúpula
(1.8) Simbología Arquitectónica
Cuatro arcos que se enfrentan entre sí. Surgen cuatro triángulos, paños, que se cubren con plementería. Unas veces sobre tambor dividido por pilastras, losería o bandas lombardas y arquerías ciegas; otras, sobre trompas y pechinas: Lo cuaternario (trompa) símbolo de lo terrestre, y lo ternario (pechina) símbolo de lo celeste, armónicamente conjugado, dotándola de una imagen como suspendida en el aire y desprovista de toda gravidez. Si la bóveda representa el cielo, la Cúpula es el alto cielo, el Cielo de los cielos, el cielo visible que, como velo, separa el mundo presente, Tierra, del mundo futuro, Cielo.
Estamos llegando a lo más alto de nuestro templo. Y en uno de los puntos críticos del mismo se alza la cúpula. En los más antiguos templos, el paso del cuadrado al octógono se resuelve por medio de trompas como en el bello lugar de Santa Eufemia de Cozollos (María Bustamante insiste en que no es Cozuelos, sino Cozollos). En muchos templos, como en el que cito, en el arranque de las trompas se hallan esculturas de los cuatro Tetramorfos. Mirar hacia la cúpula es contemplar un Pantócrator, en el que la imagen de Cristo en majestad se sobreentiende en la propia esencia de la bóveda, “El cielo de los cielos”.
En alguna ocasión el sistema de trompas es doble, como en Loarre donde el arquitecto volcó todo su arte en la vertical, porque no le cabía un templo de tres naves en la angostura del precipicio. Mas tarde, soluciones copiadas de modelos bizantinos resuelven la cuadratura del círculo por medio de pechinas. Y es obligado disfrutar de la que hay en Zamora, aunque nos acabe doliendo el cuello de mirar a lo alto. Y hay que considerar cómo aquellos “compañeros constructores” las edificaron. También necesitaron de una cimbra, en forma de media esfera esta vez; y colocaron hiladas concéntricas de piezas en forma de cuña, con el mortero.
Giros y giros cada vez más pequeños (¿no será el laberinto?) hasta que la última de las piezas, la piedra angular, la clave, cierra el conjunto ("Este Jesús, a quien crucificasteis, es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha llegado a ser la cabeza del ángulo", Hec. 4,11).
El capitel
(1.7) Simbología arquitectónica
Encima de la columna, hacia abajo, todavía terrenal pero encaminado ya hacia el cosmos. Es en esa esfera donde se desarrollan los contenidos de la escultura románica. El capitel románico es derivado del corintio clásico, en origen decorado con motivos vegetales como la hoja de acanto. Su función es doble, estructural y decorativo-docente. En lo funcional, punto de transmisión de cargas de bóvedas y arquerías hacia el suelo. Simbólicamente, elemento interpuesto entre la bóveda celeste y el sustento del templo, a imagen de los intercesores celestiales. Adosados al muro, nos muestran, como el iceberg, solo una parte del bloque en que se labraron. El resto se hunde en el muro, a tizón, contribuyendo a la trabazón de sus tres capas y sirviendo de apoyo “per se” a la carga que en él converge de tal modo que aunque se elimine el fuste, sigue ejerciendo su función. Exentos, sobre lo alto de una pilastra cilíndrica, magníficos, al modo de lo visto en la catedral de Jaca. Múltiples, como los que coronan los machones de un claustro… De una u otra forma, y de su decoración inicial vegetal, sirvieron en la época románica como excelente “percha” (junto con tímpanos y la decoración pictórica) para difundir las ideas del Nuevo Testamento. También ideas profanas así como un sinfín de seres monstruosos que agazapados en lo alto de las columnas y en la penumbra del templo aun nos infunden un cierto escalofrío.
Plenos de simbología, quizá por ello, la reforma de la reforma, los alisó (¡Cuidado!) o a lo sumo decoró con leves motivos vegetales o geométricos deviniendo de nuevo en meros transmisores de cargas. Evolucionan pues desde el primer románico, sin decoración, meras zapatas de apeo, pasando por la fase exuberante del románico pleno y declinando con el Cister llegando a perder incluso su forma en favor de grandes ménsulas embebidas en el propio muro.
La columna
(1.6) Simbología arquitectónica
La columna sustenta la bóveda, forma simbólica del universo donde vive Dios y entre estos dos elementos, como elemento intermediario entre el soporte y la carga. Son los pilares de estriba del empuje vertical de la bóveda. Los hay circulares, cuadrifolios, cruciformes, embebidos y fasciculados.
Mientras alguien me explica su función sustentante de muros de las naves laterales y cubierta y el por qué de una solución constructiva u otra, simbológicamente anoto su sentido topográfico y principal de verdadero ómphalos, que a la vez que separa, une como un puente conectando todos los estados existenciales. El pilar es el eje vertical del templo que permite transitar desde el suelo a la bóveda, desde el mundo terrestre al celestial; es un axis mundi, un Pilar Cósmico, una verdadera Escala de Jacob, es decir, un Centro.
Es sabido que por lo general no se empieza la casa por el tejado, sino por los cimientos y por las estructuras de apoyo de las cubiertas que hayan de generarse. El buen maestro de obra tiene esa idea clara en su mente, desde antes de iniciar la misma. Sabe cuál ha de ser el resultado final, y dispone pilares, pilastras, muros y contrafuertes de acuerdo con su planteamiento general. Pues bien, prescindid de mirar las bóvedas y fijaos solo en los elementos de apeo vertical. Según sea su hechura y sección, deducid cómo debió de imaginar el magíster el resultado final de la bóveda. Después, levantad la vista y evaluad el resultado.
Este ejercicio, en muchas ocasiones no va acompañado de la “solución al problema”, ya que por diversas circunstancias la hechura de la bóveda ha variado del proyecto inicial. Puede ser que por derrumbe, incendio, demolición para adecuarla a los gustos cambiantes del arte, o por que se cambiase el inicial planteamiento a mitad de su ejecución. En el Alto Aragón no son infrecuentes las estructuras en las que hallo pilares de triple arista y cuando levanto la mirada, hallo que la central que había de generar la bóveda de arista, se trunca y da paso a un sencillo fajón adecuado a medio cañón como solución de compromiso. Es el caso de la cripta de Samitier, o la nave de Toledo de la Nata, entre otras. Obras iniciadas por maestros lombardos, con su bagaje de recursos técnicos, que por algún motivo las dejaron inconclusas y quienes las acabaron, hicieron buenamente lo que sabían hacer. Otras veces son columnillas adosadas a pilastras, rematadas en capitel que no recibe ningún apeo y que debió de continuarse con nervaduras… Mirar viendo no es fácil. Pero también se aprende. Y llega un momento que te das cuenta, no de lo que hay, sino de lo que debía de haber. Entonces es mayor la satisfacción personal, y el número de fotos a esa estructura que no está. Se detiene el tiempo y uno entra en comunión con aquél anónimo magíster.
Salud y Románico
El pavimento
(1.5) Simbología arquitectónica
Superada la pila, reparo en el pavimento. Unas veces cubierto de losas; otras por pequeñas lajas de piedra; más raramente de mosaicos; mayoritariamente, por humilde, tiene el suelo de tierra apisonada que se cubre con esteras. Y reparo en que mis pies están en contacto directo con el suelo como parte más impura del cuerpo (el pie desnudo del Pantocrátor refiere libertad de cualquier contingencia temporal).
En ocasiones, sobre el pavimento existe trazada, incrustada, tallada o dibujada la representación del Laberinto... . ¿ Permite o impide el acceso?. No todo el mundo puede entrar a determinados lugares. Sólo los “cualificados” podrán recorrerlo. Los otros, se verán impedidos de penetrar o se extraviarán. Es “selectivo”, pues representa la admisión o no a la prueba iniciática e incluso en determinados santuarios y para determinados grupos ( los masones), no es sólo acceso, sino que se erige en la prueba misma del ritual.
También es “peregrinación”, como cuando se trazan en las lajas del suelo de ciertos templos. Hacer el camino del laberinto de Chartres u otras catedrales, sobre todo si se hacía de rodillas, equivalía en la edad Media a hacer la peregrinación a Jerusalén. Aunque se recorría tan solo una distancia de doscientos sesenta metros, este camino duraba una hora si se hacía de rodillas, el tiempo que se tardaba en recorrer a pie una legua, o cuatro kilómetros y medio.
Como “medio de protección táctica y/o ritual”, pues no sólo se utilizará para confundir la entrada a los enemigos humanos, sino contra los influjos psíquicos hostiles en las marchas laberínticas o danzas rituales apotropaicas...
No sólo en Creta sino en la India y Egipto se ha dado el espacio mitológico y simbólico que conocemos como el Laberinto. Herodoto visitó un laberinto, allá por el siglo V a.C, en Egipto, que siglos más tarde describiría Plinio en su Historia Natural. Los laberintos sagrados solían tener un solo camino que lleva a un viaje al interior a través de sus meandros. Son los llamados unicursales, frente a los multicursales, que presentan diversas opciones al caminante, aunque una sola lleva a la solución. También se han encontrados laberintos en los mosaicos de los suelos romanos. En el cristianismo abundan los laberintos pintados en los suelos de las iglesias. El más antiguo conocido es el de la basílica de San Reparado en Orleansville, en Argelia, del siglo IV. En el suelo de la catedral de Chartres hay un laberinto de un solo camino de doce metros de diámetro. Estaba formado por doce anillos concéntricos en los que discurría el camino formando meandros hasta llegar al centro que formaba un rosetón. Otros laberintos se encontraban en los suelos de las catedrales de Amiens, Arras, Auxerre, Bayeaux, Poitiers, Reims y Sens. Pero la mayoría fue suprimida durante el siglo XVIII. El de Chartres lo fue en 1825. Laberintos se encuentran en Italia en Santamaría di Trastavera en Roma en la catedral de Lucca. Los hopos de Norteamérica tenían el laberinto de los siete caminos que se relacionaba con la diosa madre.
Otro tipo de laberintos son los que llevan a callejones sin salida. En la mitología griega, Dédalo arquitecto e inventor construyó el de Creta donde se encerró al minotauro. La lucha contra el minotauro que habita en el Laberinto, se interpreta como la lucha contra el mal en el camino de la vida. Ariadna le entregó el hilo mágico a Dédalo para que pudiera guiarse en el intrincado camino. En la iglesia de San Vitale en Rábena, existe un laberinto multicursal. Se le relaciona con el enigma de la vida, ya que hay que acertar el camino correcto en cada elección.
¿Qué es si no Camino que obliga al hombre a moverse?. Lo que lo arranca de su estatismo. Símbolo de Iniciación. No hay pueblo que no lo haya tenido. Lo tuvo Grecia, Egipto y, también los celtas. Es necesario recorrerlo para renovarse por dentro. Lo importante no es llegar, sino hacerlo; estar en él, vencer las pruebas, decidir en cada encrucijada. Hay que arriesgarse como los antiguos cristianos que sobreviven en ese momento histórico de tinieblas y catacumbas. Hay que atreverse a caminar hacia el Occidente, a lo desconocido, a donde cae el Sol, a donde está la Muerte y lo Desconocido. Allí donde cada cual pierde su nombre de ilusión para reencontrarse con su verdadero ser; donde los Iniciados perdían la vida para ganar Vida... ansiosos del retorno a su patria celeste.
Salud y Románico
La pila bautismal
(I.4) Simbología arquitectónica
Deja, amigo/a, que te introduzca en el templo. El bautismo significa para el cristiano el abandono de un estado inferior para penetrar en otro superior. Muere para renacer a una nueva vida en Cristo. La ratio theologica da la tesis sobre el bautismo y la explicación de que las pilas bautismales suelen estar deducidas de la cualidad catártica del agua.
La Pila bautismal de Beuda (Girona)
La Pila bautismal de Virgala Mayor_Birgaragoien
La de Colmenares de Ojeda, en Palencia, además de su belleza plástica se supera en mensaje simbólico al mostrar una escena de bautismo por inmersión, labrada en su superficie. Bautismo dentro de bautismo.
La Pila bautismal de Colmenares de Ojeda (Palencia)
Pila bautismal de Redecilla del Camino (Burgos)
Salud y Románico
Capricornio, la leyenda perdida
Capricornio, antes que Hircus fue Pricus
"...para significar el de Invierno, mi maestro escogió el signo del Cabrón o Capricornio, porque estos animales tienen la costumbre de trepar al mismo tiempo que roen y despuntan las hierbas hasta colocarse en las cimas de los montes, como el Sol sube y continúa en subir hasta el otro Trópico"
Abad M. PLUCHE: “El Espectáculo de la Naturaleza”, 1786, Vol. VIII.
Los orígenes del mito de Capricornio eran prácticamente desconocidos hasta que las Escrituras de Delfos fueron descubiertas. Se dice que griegos pretendían ver en esta constelación a la cabra Amaltea, la cual había sido colocada en los cielos por Zeus como agradecimiento al alimento que recibió de ella cuando niño. Aunque, entre otras leyendas y versiones, hay una que se desvanece en la noche de los tiempos y que, narrada por los mismos griegos, se contaba a aquellos que eran capaces de entenderla. Era una historia más desconocida, más misteriosa y mucho más reveladora: el mito de Pricus.
Yo soy Pricus, cabra y pez a la vez!
La leyenda perdida
Pricus, es hijo de Cronos y comparte con su padre la capacidad de manipular el tiempo. Pricus vive en el mar y es el padre del linaje de las cabras marinas (mitad cabras, mitad pez) que son criaturas inteligentes y honorables, pueden pensar y hablar y son favorecidas por los dioses.
La historia comienza cuando las jóvenes cabras de mar se sienten, de forma natural, atraídas hacia la costa. Utilizando sus patas delanteras consiguen llegar a la orilla y subir a tierra firme donde, despreocupadas, se tumban al sol. Pero cuanto más tiempo permanecen en la tierra más rápida es su transformación en cabras normales. Su cola de pez se va mudando en patas traseras y pierden la capacidad de pensar y de hablar. Muchas de ellas marchan hacia las cumbres de las montañas.
Esto desespera a Pricus que teme que sus hijos se conviertan en animales sin sentido y que nunca puedan volver al mar.
Después de perder a varios de ellos, Pricus decide usar su habilidad para invertir el tiempo y salvar así a sus hijos extraviados. Durante esta reversión todo en la tierra, excepto Pricus, se invierte a donde estaba antes. Las cabras marinas vuelven al tiempo de cuando estaban en el mar sin recordar nada de su experiencia pasada, puesto que el ciclo se ha vuelto a iniciar.
Pricus, no queda afectado por el cambio de tiempo y es el único que conoce el destino que les espera a sus hijos si siguen su instinto natural. Trata de aconsejarles y de advertirles e incluso termina prohibiéndoles que se dirijan a la orilla. Pero no importa lo que hace, o cuántas veces revierte el tiempo, sus cabras de mar siempre acaban por encontrar el camino hacía la tierra y terminan inexorablemente convirtiéndose en cabras corrientes. El momento crucial en la mitología capricorniana se produce cuando Pricus finalmente se da cuenta de que no puede controlar el destino de sus hijos y que el pretender mantenerlos en el mar nunca funcionará. No importa cuántas veces intente "empezar de nuevo", sus vástagos siempre acaban en tierra. Tras darse cuenta de ello, se resigna a dejar a sus hijos que vivan sus vidas y su propio destino. Al final, todas las cabras de mar se abrieron camino a la tierra donde, inevitablemente, se convirtieron en las hircus o las cabras de cuatro patas que conocemos hoy. Ratificando el refrán conocido por todos: "la cabra siempre tira al monte" se quedó Pricus en soledad como la única cabra marina.
En su tristeza, Pricus le pide a Cronos que lo deje morir, ya que no puede soportar la soledad. Cronos, sin embargo, le permite vivir su inmortalidad en el cielo como la constelación de Capricornio. Ahora puede ver a sus hijos incluso en las cumbres más altas de las montañas, desde las estrellas He aquí la verdadera leyenda perdida que se esconde detrás de uno de los más misteriosos mitos de esa constelación zodiacal y que guarda un paralelismo revelador con la propia naturaleza interior del hombre.
Nuestro capricornio oculto:
Así como las cabras marinas se forman en las profundidades acuosas, nosotros nos formamos en el vientre de nuestra madre, en la oscuridad y en estado húmedo. Semejante a ellas que poseen dos naturalezas también en nosotros se manifiesta la dualidad, prueba de ello es el instinto que procede del cuerpo y la intuición que procede del espíritu.
De igual forma que ellas, nacemos puros y honorables, poseyendo nuestras almas la facultad de vibrar en el mismo tono para poder entenderse entre sí, pero mientras más avanzamos en la vida y contemplamos el mundo manifiesto con la razón, más se aleja un alma de otra destruyéndose la unidad, olvidando de dónde venimos, de lo que somos capaces y lo que se nos ha otorgado al nacer. Perdemos la facultad de movernos en el mundo astral, lo olvidamos y damos por sentado su inexistencia. Es parecido al despertar de cada día en que apenas recordamos las vivencias oníricas que hemos experimentado al dormir y, que la mayoría de las veces, se difuminan en el transcurso de las horas. Nos sucede como a las cabras marinas, que pierden la capacidad de moverse en los dos mundos a medida que se adentran más en uno de ellos. Por eso, al igual que Pricus prohíbe a sus hijos poner un pie en la orilla porque sabe lo que les sucederá, Dios, eterno y manipulador del tiempo, prohíbe a Adán y Eva comer del fruto del árbol del conocimiento, porque también sabe lo que ocurrirá. Si todas estas correspondencias que hemos anotado producen en vuestra el alma una inquietud, significa que nuestro capricornio sigue vivo, está despierto y que no cesará en su empeñada ascensión hasta la cumbre.
Salud y Románico
La galería porticada
(I.3) Simbología arquitectónica
Aunque la galería porticada también contó con una dimensión práctica para los lugareños, llegando a albergar eventos lúdicos, festivos, e incluso ligados al propio funcionamiento del municipio (reuniones para discernir los asuntos relativos al concejo o a la justicia local), a partir del siglo XIII se aprovecharon estos sitios (pórticos) para reuniones laicas.
Antes existió en las iglesias europeas la prohibición de celebrar audiencias laicas en estos espacios, y por lo que a España respecta tal prohibición existía ya en la legislación visigoda, y tal norma continuaba en 1322 según ordenaba en canon XVIII del Concilio de Valladolid. Esta normativa generalizada no siempre fue cumplida, y a partir del siglo XIII, se generaliza en la galería porticada las actividades mercantiles, o la celebración de festividades u otras actividades para el esparcimiento de los vecinos. No obstante, las características antes citadas, unidas a las propias necesidades derivadas de la liturgia, también convirtieron al pórtico en un lugar idóneo para el desarrollo de ciertos acontecimientos vinculados con la vida del cristiano y que no tenían cabida, por unos u otros motivos, en el interior del templo: el catecumenado, los cumplimientos penitenciales o la estación mayor de las procesiones. Cabe también señalar el importante cometido protector del pórtico, pues aparte de tratarse de una estructura cubierta y resguardada, también se hallaba al amparo de un radio en torno al templo sacro, inviolable y bajo jurisdicción episcopal. Debido a ello, así como a diversas prohibiciones expresadas en algunos concilios medievales, parte de estas tierras patrimoniales extramuros fueron lugar de inhumación hasta fechas relativamente recientes. De ese modo, el atrio y sobre todo la galería porticada se convirtieron los lugares preferidos para este fin, quedando generalmente destinados a las elites sociales o religiosas, ávidas de reposar eternamente en los espacios más próximos a la puerta del templo, acceso simbólico al paraíso.
Pero desde el único punto que interesa en esta exposición, el simbolismo de las galerías porticadas se viene entendiendo basado en la posibilidad de que cada una de las arcadas representase a las siete iglesias del Apocalipsis: Efeso, Smirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Así se muestra en algunos beatos y, ello reforzaría el origen orientalizante de esta original aportación del Románico español. Aunque no en todas las galerías porticadas hay siete arcadas, sí que este número está muy extendido galería románica porticada de siete. A nadie se le escapa el extenso y variado simbolismo del número siete. La carta dirigida a las siete Iglesias de Asia(Ap.1,4) es una alusión al mundo de "Asiah" que es uno de los cuatro planos de manifestación divina. Este, el de Asiah, sería el mundo de la acción, que según la tradición semítica-oriental, fue consolidado sobre siete pilares, como se menciona en Proverbios IX,1.
Salud y Románico
La puerta en la simbología
(I.2) Simbología arquitectónica
Por esta misma razón, la entrada principal se sitúa a poniente, de manera que el fiel, una vez cruzado el umbral del espacio sagrado, se encamina hacia el este, dirige sus pasos hacia la luz, simbolizando así el transcurso de su vida entera sin perderse en las tinieblas. De esa orientación se benefician también las horas litúrgicas con los distintos oficios religiosos para cada una de ellas, pues por la mañana es iluminado el ábside, durante el día el costado meridional y al atardecer la fachada occidental, quedando siempre el costado septentrional en sombras.
En el Antiguo Testamento, la puerta servía de tribunal a los ancianos (“ Aborreced el mal, amad el bien y defender la justicia en la puerta de la ciudad”, Am. 5,15) y en la edad Media, el tribunal que decide sobre la Vida y la Muerte, era denominado “tribunal de sangre” y el lugar donde se ejecutan sus sentencias, así como sus códigos, “piedras de sangre”, como la túnica de Cristo en el Juicio Final.
Entras a través de la Puerta. El pié que adelantas, inicia una toma de decisión. Ianus = yâna = vía ("Yo soy Vía, el camino de salvación...").
Respecto a la bifrontalidad de Jano, cuando son tres las caras del triple tiempo, apunto que en términos simbólicos (y de eso sólo se trata) se explicaría porque entre el pasado que ya no es y el porvenir que aún no es, el rostro que mira al presente, no sería ninguno de los dos visibles, sino invisible, ya que el presente, en su manifestación temporal, sólo sería un "instante inasequible".
La Puerta: lugar cargado de profundo simbolismo y punto de entrada a la peregrinación por el interior del templo desde la oscuridad de poniente a la claridad del ábside (físicas y simbólicas). " Ante las puertas de tu iglesia estoy y no me libro de los malos pensamientos. Pero tú, ¡ oh Cristo Dios! que justificaste al publicano ( Mt. 9,9-13) y te compadeciste de la cananea (Mt. 15,25-28) y abriste al ladrón las puertas del Paraíso (Lc 7,37-40) y a la hemorroisa (Jn 8, 43-48)..., pero yo, miserable, que me atrevo a recibir todo tu cuerpo, no sea arrojado al fuego" (San Juan Damasceno).
En la Edad Media, las puertas del templo eran ungidas con aceites crismales el día de la consagración. Se recitaba tres veces el salmo "Attollite portas, principes, vestras, et elevamini portae aeternales, et introibit Rex gloriae", para dejar paso a Dios, el Rey de la Gloria, transfigurado en Júpiter, costumbre heredada de los generales romanos y etruscos. El obispo era el primero que traspasaba las puertas; exorcitaba la puerta con una cruz diciendo:" Ecce crucis signum, fugiant phantasmata cuncta".
Su función es dejar pasar o cerrar el paso. Por ella entran los iniciados, los salvados por la sangre de Cristo (Heb 10, 19-20). Pasar la puerta es algo definitivo: es entrar en la Pascua, el paso a la vida eterna. " Yo soy la puerta de las ovejas; si uno entra en mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto" ( Jn 10, 7-9).
De nuevo, recurro a la palabra escrita en la piedra, que mejor que cualquier exposición actual, nos orientará. Es otra orla de crismón, sobre la puerta y explicando su significado a quien va a cruzarla. Esta vez en Santa María, de Santa Cruz de la Serós, cercana a Jaca: "+IANVA SVM P-PES-P PER ME TRANSITE FIDELES FONS EGO SVM VITE PLUS ME QVAN VINA SITITE VIRGINIS HOC TEMPLUM QVIS(QVIS) PENETRARE BEATUM" : "Yo soy la puerta. Por mi pasan los pies de los fieles".
Salud y Románico
La consagración de un friso
En un reducido agreste peñón, bajo el que corre un manantial, se alza un templo mágico y de especial descanso para el espíritu. Joya humilde del románico palentino, el templo de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar, es un itinerario iniciático donde la roca, palabra divina solidificada y sobreedificada por el hombre, transmite todas las fuerzas telúricas y la energía de la creación.
Sus figuras talladas en la portada, pese al paso del tiempo, contienen una estética espiritual y un plasmado reflejo de su tiempo, difícilmente igualables.
Parte de su friso, ejemplo de lo difícil de dar un significado definitivo a la representación escultórica románica, es el que más problemas de interpretación ha creado a los especialistas y expertos.
Se debe al insigne Miguel Ángel García Guinea el primer intento en describirlo: “la primera lleva una especie de bastón sobre el pecho que sostiene con ambas manos, la segunda con instrumento de música, la tercera porta algo parecido a una maza, la cuarta con un violín sobre las rodillas, la quinta con bastón en idéntica postura al primero, la sexta con la mano derecha en actitud de bendecir y la izquierda con un objeto en las rodillas que pudiera ser un libro, la séptima con una especie de columna a la izquierda, y la octava, muy confusa, quizás con otra”.
Por su parte Jesús Herrera Marcos, aprovechando la advocación del templo, considera que estamos ante una representación de los “Ocho modos gregorianos” referidos a los músicos que caen bajo el patronazgo de la titular, Santa Cecilia. Según este autor, cada personaje con su instrumento simbolizaría: “la bienaventurazada de los santos del cielo, la oración, las almas piadosas, los dones del Espíritu Santo, la alabanza de los Santos a Dios, la tranquilidad del espíritu justo y por último el orden cósmico resultante de todo lo anterior, representado generalmente por un personaje portando una gran vara a modo de batuta, que establece el ritmo musical”.
No sería, sin embargo, hasta el trabajo de José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta, cuando se estableciera la teoría más consolidada y vigente en la actual aceptación de que estamos ante los restos de un mensario: “Sobre el friso de la parte derecha de la portada vemos un grupo de nueve personajes en actitudes diversas cuya identificación resulta sumamente compleja, tanto por lo complicado de la composición como por lo desgastado del relieve. En algunos parece clara la referencia a actividades agrícolas, como en el caso del primero de ellos, que porta una especie de mayal. El siguiente sujeta un calderillo o cestillo y un objeto cortante, posible referencia a labores de vendimia, mientras su compañero maneja un objeto oblongo que se pudiera interpretar como un personaje vertiendo el vino de un odre al barrilillo, como en la portada de Beleña de Sorbe (Guadalajara). Mayor dificultad ofrecen los dos siguientes personajes, el primero removiendo en una especie de escudilla y el segundo sosteniendo un objeto alargado. El personaje de su derecha, acompañado de otra figura de reducidas dimensiones y muy perdida, aparece ante una mesa repleta de manjares realizando un gesto de bendición con su diestra (índice y corazón extendidos). Concluyen la escena dos figuras, separadas por una especie de columna, la extrema tocada con capirote y en actitud de calentarse. El conjunto de personajes, salvo el de menor tamaño junto al comensal, forman un grupo coherente, todos vestidos con túnica a excepción del rústico tocado con capucha, quien porta un sayón. El canon de las figuras es algo achaparrado y se presentan bien descalzos bien con puntiagudos calzados. Si las atribuciones avanzadas se confirmasen estaríamos aquí ante un fragmentario mensario, del tipo del citado en Beleña de Sorbe”, tesis que es apoyada y compartida por Cristina Párbole quien defiende la tesis de un mensario o menologio inacabado donde faltarían los meses de marzo, abril y mayo, en el que Julio sería el personaje situado más a la izquierda que porta un báculo o cetro, mientras que Agosto lleva una cesta, haciendo referencia a la tarea de desgranar el trigo, Septiembre el personaje vertiendo vino en un tonel, Octubre representado con un recipiente entre sus manos removiendo el contenido del recipiente, Noviembre portando de nuevo un cetro relacionándolo con la matanza del cerdo, y Diciembre ( el más fácil de identificar, a juicio de Cristina) el llamado “banquete de la Navidad” con la mesa donde están dispuestos los productos que se han ido recolectando durante el año, mientras que un sirviente en un estrato menor lleva algo en las manos y se dispone a servir la mesa, al tiempo que el señor aparece con el dedo índice y corazón levantado en actitud de bendecirla.
Conocemos otras teorías que, desapegándose de la tesis comúnmente aceptada, la del mensario incompleto, entienden que se trataría de un apostolario mutilado apoyándose, quizá, en la figura que porta las llaves y que relacionarían con la de su acompañante lateral sin tener en cuenta que ninguna de las figuras del friso están provistas de nimbo ni de atributos clásicos apostólicos ni reparar en que mayoritariamente van calzados, cuestiones todas ellas que repugnan la más elemental interpretación en la simbología y mensaje románico.
Con la modestia y humildad de quienes no somos expertos ni especialistas sino profundos amantes y estudiosos de este Arte sacro, hemos decidido abordar la interpretación de esta parte del singular friso del templo románico de Santa Cecilia de Vallespinoso que, para nosotros, contiene la peculiaridad exclusiva de ser la única representación pétrea, el único documento esculpido, de la ceremonia ritual de DEDICACIÓN O CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO ROMÁNICO.
Ya el paganismo conocía la dedicación de un templo, de un altar, de un teatro o de una ciudad. No en vano en el 11 de mayo del 330 se celebró con fastos la dedicación de Constantinopla. El rito comportaba siempre procesiones con aspersiones de agua lustral, oraciones y ofrecimiento de sacrificios. También el Antiguo Testamento conocía la dedicación de altares (Núm. 7, 10-11) y templos ( 1 Re 8, 1-66 y Esd 6, 15-18), pero no será hasta la Edad Media cuando la liturgia cristiana de la encenia o inauguración ( Jn 10,22), es decir la "dedicación" del templo, pretenderá enriquecer su simbolismo tomando el sustrato bíblico.
El desarrollo de la celebración de la "dedicación" o consagración de un templo románico era una ceremonia litúrgica de las de mayor importancia que podían efectuarse. Perfectamente codificada en textos pontificales y ordines diversos, tenía tasados unos ritos iniciáticos, verdadero juego litúrgico fruto de la simbología medieval y revelador de una teología concreta, que comenzaban con una entrada procesional al templo. Todos se detienen en el umbral para que los representantes de quienes han colaborado a la construcción, el/los comitentes, lo entreguen al pastor del nuevo templo para que abra sus puertas.
El nuevo pastor, accediendo con las llaves al templo invitará al pueblo a entrar mientras se canta el Salmo 23.
Finalmente, se abre la puerta y, entonces, un celebrante descalzo (" ¿ Deseas encontrar limpia la basílica?, pues no ensucies tu alma con el pecado"...) ilumina festivamente el templo (" Si deseas que esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en las tinieblas y brille en nosotros la luz de las buenas obras...", Cesáreo de Arlés) como signo de gozo mientras se entona el cántico de Tobías ( Tob. 13,10-17), al tiempo que se procede a la bendición del agua gregoriana ( agua, sal, ceniza y vino) para la lustración del altar y todo el edificio rociándolo con el hisopo ( Ordo XLII,6) siguiendo el texto de Sugero, abad de San Denis ( 1.114) (" Señor, mediante la unción del santo crisma, tu has unido lo material a lo inmaterial..."), mientras que, acorde a la tradición del siglo IV establecida por San Ambrosio, un presbítero trasladará, en una patena, las reliquias de la santa mártir para ser entregadas al celebrante.
Celebrantes componentes del séquito portando antorcha - pies descalzos-,
hisopo con unción crismal y urna relicaria- también descalzo-.
Finaliza el cortejo con los celebrantes portadores del sello - monosandálico en señal de consumación del acto jurídico de toma de posesión o propiedad- y rollo del Acta fundacional.
Uno de los momentos más relevantes del rito era la de la deposición de tecas conteniendo reliquias de los Santos junto con porciones del cuerpo del Señor (hostias) en un reconditorio o sepulcro ubicado en el interior o bajo la propia ara del altar ( lipsanoteca).
( Obsérvese cómo la figura pequeña del acólito, vierte sobre el punto central bajo el ara sobre la que aparecen labradas porciones de hostias, el contenido de un recipiente, al tiempo que el celebrante, con mano alzada, efectúa el rito de bendición ante la mirada de la única figura encapuchada o cabeza cubierta - lo que evidencia su carácter de fémina- y el señor que, ricamente ataviado, permanece sentado en señal de su carácter de benefactor o comitente).
Esta fórmula del ritual de consagración denominada " pro codendis reliquiis", se encuentra ya contenida en el Liber diurnus papal datado en el siglo VI y en el Ordo romano XLVII del siglo VIII observando la costumbre instituida por San Ambrosio cuando al descubrir los restos de los santos Gervasio y Protasio ( año 386) las colocó en el altar de la basílica de Milán en un gesto simbólico de que las víctimas triunfantes tuvieran un lugar allí donde Cristo se ofrece a sí mismo como hostia: "sobre el altar, aquel que se ofreció por todos; bajo el altar, aquellos que fueron rescatados por él con su pasión".
En la íntima convicción de haber desvelado la exclusiva representación pétrea de la única encenia o consagración de un templo románico español, alentamos a la puesta en valor y conservación de este singular friso del templo de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar, testigo único y fiel lenguaje del alma de las piedras.
Bibliografía
* Miguel Ángel García Guinea.
*Jesús Herrera Marcos.
* José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta. Enciclopedia del Románico.
* Cristina Párbole. Mensario al detalle.La Huella Románica.
* Muros consagrados. El entorno litúrgico medieval de la lipsanoteca de Bagüés Gloria Fernández Somoza Universidad Ramón Llull.
* Apologética católica, " Dando razón de nuestra Esperanza", Febrero 2015
* Dedicación de Iglesias y altares, NLD.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)
🔻 El Balcón derruido de La Ojeda
📒Marta Redondo | Periodista | Escribe desde Aguilar de Campoo
📒 Una de las personas que actualmente está luchando para que nadie se olvide de la construcción románica es otro hijo de la tierra de la Ojeda, Amando Vega. Desde hace tiempo viene investigando el abandono, «creo que fue a finales de los años sesenta, pero la iglesia en el año 1975 estaba en perfecto estado. En esa época no faltaron gamberros y ladrones oportunistas que forzaban sistemáticamente puertas y ventanas para ver que había». © curioson 👇
De la sección de la autora: Una Mirada al Pasado +1066👀
🔻 Antonio Robledo, barbero
📒 Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Vive y escribe desde Palencia
📒 Antonio Robledo Gómez, es el último barbero-peluquero de la capital palentina que, a pesar de haber cumplido 79 años sigue al pie del cañón por apego a su oficio y a sus clientes: “No valgo para pedir, nunca he pedido nada, siempre he corrido con mi riesgo. Ahora mismo no trabajo por dinero, sino porque disfruto cortando el pelo y tengo contacto con la gente” © curioson 👇
De la sección del autor: Palencia en mis recuerdos | +1.301👀
🔻 Arthur Rimbaud, mito de la literatura moderna
📒 Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura
📒 Compuso a los diez años su primer poema, y dejó de escribir a los diecinueve, cuando se encontraba en la cumbre de su genio; pero antes, a los ocho años recién cumplidos, escribía en su cuadernillo de notas: “¡Diantre! Yo seré rentista. No tiene nada de agradable eso de gastar los pantalones sobre los bancos de la clase...” © curioson 👇
De la sección de la autora: Autores de Nuestra Historia | +818👀
🔻 Concentración de románico en Palencia II
📒 Cristina Párbole | Historiadora | Escribe desde Aguilar de Campoo
📒La particular situación geográfica en la que se encuentra el norte de Palencia es una de las principales causas de la gran cantidad de iglesias románicas. Palencia es el nexo de unión entre la extensa y llana Tierra de Campos y la escarpada Cordillera Cantábrica. Su cercanía con el mar será también muy importante e influirá en la concentración de románico. © curioson 👇
De la sección de la autora: Románico curioso | +1.360👀
🔻 La Bella Dama de La Peña Redonda
📒 Eduardo Gutiérrez | Escritor y Fotógrafo nacido en Guardo | Escribe desde Palencia
📒Dibuja orgullosa su alargada sombra proyectando su perfil sobre el horizonte montañoso del norte palentino; un lugar de ensueño, jalonado con el legado patrimonial y cultural que la historia le ha otorgado. El templo, bendecido a la Virgen de la Asunción, ofrece en agradecimiento a estas tierras de gentes austeras, sobrias y trabajadoras, siempre hospitalarias, su más imponente imagen, acuñada en tiempos del tardorrománico rural palentino. © curioson 👇
De la sección del Autor: Dentro de mi mochila | +2.160👀
🔻 Calmar la ansiedad
📒 Fernando Martín Aduriz | Psicólogo | Alma del Ateneo de Palencia
📒El intento es siempre singular, pero hay usos colectivos. Se trata de burlar la espera tanto como apaciguar ese tormento interior que a tantas personas impide hacer vida normal (si es que existe tal cosa). © curioson 👇
De la sección del autor: Mejor no comprender | +484👀































































