100 DOSIS DE AMOR [77] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Se te acumulan multitud de preguntas. Preguntas sin respuestas. Te superan a veces, porque el Amor no entiende de razonamientos ni de sabios consejos. Quienes pasaron antes por sensaciones parecidas lo curan todo con el mismo jarabe. Te dicen que lo pasarás mal un tiempo, que todo se supera, que no hay mal (amor) que dure cien años; incluso, te dicen, que verás otro mañana mejor.
ECLIPSE DEL 12 DE AGOSTO

El eclipse del 12 de agosto de este año será uno de los acontecimientos más importantes visibles desde España en décadas. Y no me resisto a recuperar lo que varios diarios, -incluido el nuestro- dicen al respecto: "Dentro de Castilla y León, la provincia de Palencia se sitúa en una posición especialmente favorable para disfrutar del fenómeno con buenas condiciones de visibilidad.” © curioson

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Novelista desprendido


En una primera lectura ya de los primeros capítulos de la última novela de Gustavo Martín Garzo, "No hay amor en la muerte" (Destino, 2017), encuentro el eco de las palabras de aquella magnífica "Carta sobre el poder de la escritura" que nunca abandonara a Jorge Semprún tras serle leída por su amiga Edmonde Vinel: «Nadie puede escribir si no tiene el corazón puro, es decir, si no se ha desprendido lo suficiente de sí mismo».


Gustavo-Martín-Garzo_El ejercicio de novelar


El ejercicio de novelar, al margen de un oficio, parece requerir de una pérdida personal, la de poder entregar un trozo, ignoto, de uno mismo. Olvidar, olvidarse de uno mismo, aceptar partirse en dos y permitir que se exprese ese otro interior saciado de todas las múltiples lecturas cercanas a la historia que se va a contar. Esa tarea del novelista puede hacer sufrir a quien se resiste a desprenderse, mientras que en los grandes escritores de relatos, como es el caso de nuestro querido Garzo, su mirada está tan inmersa en los personajes y en esa atmósfera que captura al lector, que se puede otear entre líneas al escritor, troceado, pero no sufriente. “Hombres y mujeres guardaban en su interior un cuerpo atado”. Es una expresión que figura en "No hay amor en la muerte" y que explica a las mil maravillas, en diez palabras, toda la larga didáctica que hay que desplegar para explicar a un psicólogo joven el estadio del espejo, por ejemplo, donde Lacan muestra cómo se funda un cuerpo a partir de una imagen ideal unificada de uno mismo, captado en un instante en el reflejo de un espejo, y recibido con júbilo por un ser humano de diez-quince meses, aún dependiente por completo de los cuidados maternos. El cuerpo atado en el interior de hombres y mujeres es una bella metáfora que a su vez evoca otra usada con puntería por Garzo en otro libro: “nuestro cuerpo pertenece a aquel que es capaz de despertarlo”. Entonces si amamos a quien puede nombrarnos mejor, qué decir de lo que hacemos con quien logra despertar nuestro cuerpo, tan proclive él al sueño y al dormitar. Nuestro cuerpo está demasiado atado, pagando demasiadas deudas, y temeroso y asustado de desatarse. Demasiado dormido. El novelista desprendido es el banderín de enganche de tantos y tantos lectores, feroces soñantes de historias, deseosos de ser llevados a mundos trazados por las pasiones, alejados de los tediosos y previsibles mundos circundantes.

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Fernando Martín Aduriz



Vecinos ilustrados

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En casa de herrero, cuchilla de Haedo

La calle de nuestra casa era Indios Charrúas. En este barrio nos criamos mis hijos y yo. Donde ahora hay casas, antes era baldío y jugábamos...