100 DOSIS DE AMOR [77] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Se te acumulan multitud de preguntas. Preguntas sin respuestas. Te superan a veces, porque el Amor no entiende de razonamientos ni de sabios consejos. Quienes pasaron antes por sensaciones parecidas lo curan todo con el mismo jarabe. Te dicen que lo pasarás mal un tiempo, que todo se supera, que no hay mal (amor) que dure cien años; incluso, te dicen, que verás otro mañana mejor.
ECLIPSE DEL 12 DE AGOSTO

El eclipse del 12 de agosto de este año será uno de los acontecimientos más importantes visibles desde España en décadas. Y no me resisto a recuperar lo que varios diarios, -incluido el nuestro- dicen al respecto: "Dentro de Castilla y León, la provincia de Palencia se sitúa en una posición especialmente favorable para disfrutar del fenómeno con buenas condiciones de visibilidad.” © curioson

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La palabra fuerte ha sido soltada

Esta expresión, procedente de un libro que se titula De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad, tesis doctoral de Jacques Lacan, polariza mi atención cada vez que releo (y han sido unas cuantas desde los años ochenta) esa tesis. 



Esta vez, sin embargo, ha tomado otra dimensión. Releer el mismo libro a lo largo del tiempo se conoce que es leer un libro diferente merced a la historia subjetiva de cada uno. Ciertamente, Lacan se refería a una mujer, que llamó Aimée, y que súbitamente tras ser encarcelada por una agresión a una famosa actriz de la escena francesa, (allá por el mes y el año en el que en España se proclamaba la II República), entrevistarla, y comprobar que su pasaje al acto y su posterior castigo la habían estabilizado en su delirio paranoico, obtuvo de ella una clave, una buena palabra fuerte. No me voy a detener en esta columna en cuál, pero sí en destacar que en la conversación con los demás, pueden desplegarse palabras débiles, o palabras fuertes. Y no es porque la palabra sea malsonante o altisonante, puesto que puede ser una sencilla palabra. Es porque esa palabra produce algo en quien la escucha, y también en quien la profiere. Sabemos que hay palabras que nos conmueven, y otras muchas que nos dejan indiferentes. Sabemos que hay palabras que nos hacen llorar y otras que desencadenan la locura. A veces una misma palabra puede producir en nosotros cosas muy diferentes. Sucede cuando una palabra la escuchamos en nuestra infancia, que puede hacernos mucha gracia, pero que al evocarla después de muchos años se transforma en palabra nostálgica. Sabemos que hay palabras inolvidables, y otras que son francamente olvidables. Sabemos que existen palabras que nunca debimos pronunciar, mientras que hay palabras que tuvimos que haber dicho en voz más alta. Sabemos del poder de las palabras cuando son fuertes. Mientras que conocemos lo intrascendente de las palabras que se lleva el viento. Y que unas pocas palabras bondadosas, al decir de Freud, tranquilizan más que el mejor de los fármacos tranquilizantes. Finalmente, en la época del imperio de la imagen, sin embargo, aún, muchos, una inmensa minoría en peligro de extinción, (poetas, psicoanalistas, educadores, políticos con alma, escritores, adolescentes sensibles, vecinos ilustrados, periodistas de raza) sostenemos que una palabra, si es fuerte, vale más que mil imágenes.

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En casa de herrero, cuchilla de Haedo

La calle de nuestra casa era Indios Charrúas. En este barrio nos criamos mis hijos y yo. Donde ahora hay casas, antes era baldío y jugábamos...