Parece que todos los historiadores hablan de la Guerra de la Independencia como un fenómeno complejo. Levantamiento, guerra y revolución que motivará unos cambios en la concepción político-administrativa del estado y en la mentalidad de los españoles, de manera que ya nada será igual a partir de 1814. Este hecho histórico afectó a todos los rincones de España.
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| San Salvador de Cantamuda sufrió también el ensañamiento de las tropas napoleónicas, hasta el punto que «sólo se salvaron tres o cuatro edificios», |
Manuel Rubio y Alejandro Valderas publicaban hace algunos años en la Fundación Joaquín Díaz, las Costumbres Tradicionales de la Villa de Burón, mencionando el estado desolador en que quedan las villas por donde pasan los franceses en el primer año de la Guerra de la Independencia. Además de Burón, mencionan pueblos cercanos a nuestros pagos, como Boca de Huérgano y Pedrosa del Rey, con curiosas referencias de los más mayores del lugar hacia Juan Díez Porlier, apodado "El Marquesito", que tenía su cuartel general en Pedrosa, desde donde hostigaba con frecuencia a los pueblos cercanos. Por su parte, Julio García de la Puente y Luis Daniel Bedia recuerdan los avatares de este acontecimiento histórico en la zona de Campoo, hasta donde es posible, pues muchas fuentes documentales desaparecieron en el incendio que destruyó la Casa Consistorial de Reinosa en 1932. Tras la supresión, en 1804, de la provincia-intendencia de Toro, a la que hasta entonces había pertenecido el partido de Reinosa, éste pasó a depender, administrativamente, de la intendencia de Palencia y así estaban las cosas en 1808. No hay que olvidar que Reinosa era entonces base de una intensa actividad carreteril de materias primas (cereales, harinas, vinos) y manufacturas (herramientas, hierro, curtidos, ultramarinos, aperos de labranza). Este era, en síntesis, el panorama socio-económico de Campoo en vísperas de la guerra. En nuestra montaña es el investigador perniano Miguel Vicente Basterra, en una separata que publica la Institución Tello Téllez de Meneses, quien hace referencia al paso de los franceses por nuestra tierra, asolando totalmente Areños y un barrio de esa localidad sito en el pago del Cardil, que recibía el nombre de Río las Casas. Areños fue rehecho tras la contienda, mientras que Río las Casas quedó para siempre yermo. San Salvador de Cantamuda sufrió también el ensañamiento de las tropas napoleónicas, hasta el punto que «sólo se salvaron tres o cuatro edificios», cita que toma de Sebastián de Miñano y Bedoya. Por fortuna, sus tesoros artísticos, la colegiata y el rollo, permanecieron intactos. Los habitantes de San Salvador de Cantamuda también rehicieron la localidad una vez acabada la contienda.
Actualización jun2026 | 💥+313 👀
La Madeja
Diario Palentino
La verdad es que aún falta mucho por investigar sobre la Guerra de la Independencia. Siempre recomiendo la lectura De los Episodios Nacionales, de don Benito, que resultan fascinantes. Sí me llaman la atención los datos que describes, amigo Froilán, sobre la incidencia de esa guerra en nuestra provincia. Los datos sobre San Salvador de Cantamuda, el Campoo y otras zonas sirven para enterarnos de la intrahistoria de nuestros pueblos, más allá de los grandes hechos bélicos que recogen los grandes historiadores.
ResponderEliminarBueno, el anónimo del anterior comentario soy yo. Me confundí al pinchar en publicar. Salud
ResponderEliminarLos franceses en su retirada iban quemando todo a su paso, dejando aldeas y pueblos en llamas, Salamanca perdió una parte importante de su patrimonio histórico, con iglesias y conventos valiosos, debido al constante bombardeo a la ciudad, lo que comúnmente llamamos la francesada, esta parte de la ciudad es donde posteriormente se ubicó lo que durante muchos años fue el "barrio chino" denominado así no por su población procedente de China, sino por el abandono total en qué quedó, eran los barrios bajos de la ciudad, así ha permanecido hasta hace bien poco. Yo soy de un pueblo cercano y también lo dejaron en llamas, salvo la iglesia, el recuerdo de San Salvador, allá en Palencia, me lo ha recordado.
ResponderEliminarRodríguez Montañés dejó también unas notas interesantes que hablan de este periodo histórico. De como el esplendor de la Abadía llegó a su fin en 1808 con el estallido de la Guerra de la Independencia. Primero fue expoliada por las tropas napoleónicas y, más tarde, sus bienes fueron subastados por orden de Mendizábal en 1863. A comienzos del siglo XX, la Abadía fue transformada en una hostería turística y en 1943 el obispado de Palencia la adquirió para convertirla en Seminario Menor.
ResponderEliminarSiempre es bueno conocer o, al menos, tener alguna referencia de lo que ocurrió en nuestro país con motivo de la invasión de las tropas napoleónicas francesas en lo que conoce como Guerra de la Independencia desde nuestro ámbito, que ya desde la escuela se estudiaba, pero claro, ¡cómo se estudiaba!...
ResponderEliminarEl caso es que nos resulta muy interesante este artículo de Froilán de hoy en su Madeja del periódico, que nos da algunas pinceladas sobre esta materia, con el acento puesto en los entornos de nuestra Montaña Palentina, como no podía ser por menos.
Tema histórico de gran interés el de la Guerra de la Independencia, que la ciudad de Palencia, y buena parte de su provincia, sufrieron durante los años comprendido entre 1808 y 1813, años de sublevación y enfrentamiento armado contra el invasor, tuvieron que soportar la continua llegada de tropas de guarnición o de tránsito. A la capital palentina llegaron a comienzos de 1808 unos 3.000 soldados francés lo que provocó un aumento de la población (estimada en 9.000 habitantes) y numerosos problemas para facilitar alojamiento y manutención a los invasores, lo que supuso una carga económica para la ciudad, además de la ocupación, destrozo y expolio de los conventos de San Francisco, Santo Domingo y San José, convirtiéndolos en bases militares de sus tropas. El convento de las Agustinas, al principio de la calle Mayor, fue ocupado por los franceses para alojar a sus tropas. La presencia del Ejército francés y los ánimos fueron encendiéndose contra los franceses a medida que las noticias de los levantamientos del 2 de mayo llegaban a Palencia, los palentinos se levantaron en armas contra el invasor y asaltaron el convento de San Francisco, cuartel de las tropas francesas.
ResponderEliminarEn Torquemada su fabuloso puente de 25 ojos fue escenario de la defensa heroica del pueblo frente ante la invasión de las fuerzas francesas. En un palacio de Dueñas, conocido como la “Casa de Napoleón”, se alojó el rey José Bonaparte durante la Guerra de la Independencia.
Interesante aportación Alfonso. Un abrazo.
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