100 DOSIS DE AMOR [77] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Se te acumulan multitud de preguntas. Preguntas sin respuestas. Te superan a veces, porque el Amor no entiende de razonamientos ni de sabios consejos. Quienes pasaron antes por sensaciones parecidas lo curan todo con el mismo jarabe. Te dicen que lo pasarás mal un tiempo, que todo se supera, que no hay mal (amor) que dure cien años; incluso, te dicen, que verás otro mañana mejor.
ECLIPSE DEL 12 DE AGOSTO

El eclipse del 12 de agosto de este año será uno de los acontecimientos más importantes visibles desde España en décadas. Y no me resisto a recuperar lo que varios diarios, -incluido el nuestro- dicen al respecto: "Dentro de Castilla y León, la provincia de Palencia se sitúa en una posición especialmente favorable para disfrutar del fenómeno con buenas condiciones de visibilidad.” © curioson

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Otra vez primavera


La primavera en la Montaña Palentina no llega de golpe… se insinúa. La he visto despertar despacio, como si la tierra respirara después de un largo sueño blanco. Aún quedan neveros agarrados a las umbrías, resistiéndose a marchar, pero el sol ya no es el mismo. Calienta distinto. Tiene algo de promesa. Camino entre robles y hayas todavía desnudos, y el suelo cruje bajo mis botas, empapado por el deshielo. El agua corre por todas partes: en los regatos, en los bordes de los senderos, en el murmullo constante del río Pisuerga, que baja alegre, como si celebrara su libertad tras el invierno.

Primavera en la Montaña Palentina

Y entonces, casi sin avisar, aparecen ellos… los lironcitos. Pequeños, humildes, pero valientes. La primera flor amarilla que se atreve a romper la tierra fría. Siempre me detengo al verlos. Es como si la montaña me guiñara un ojo, como diciéndome: “ya estamos de vuelta”. 

Primavera en la Montaña Palentina

Los miro de cerca, agachado, con el silencio alrededor. Sus pétalos abiertos al sol, tan frágiles y tan firmes a la vez. Han nacido donde hace apenas unos días todo era nieve. Y ahí están, anunciando la vida. En ese momento siento algo difícil de explicar. No es solo belleza… es memoria. Es infancia. Es haber corrido por estos mismos prados, con las manos frías y la nariz roja, buscando esas primeras manchas de color entre el blanco que se retiraba. El aire huele distinto. A tierra mojada, a hierba que empieza a despertar, a leña vieja que aún guarda el eco del invierno. Y en lo alto, alguna nube pasa despacio, como si tampoco quisiera romper la calma. Me siento en una piedra, dejo que el sol me toque la cara, y escucho. Porque la primavera aquí no se mira solo… se escucha. Es el agua, es el viento suave, es algún pájaro que se atreve a cantar antes que los demás. Y entre todo eso, los lironcitos siguen ahí, pequeños faros amarillos, recordándome que la vida siempre vuelve. Que por muy largo que sea el invierno, siempre hay un instante en que la montaña decide empezar de nuevo.

Y yo, cada año, tengo la suerte de ser testigo.

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Un rincón en la montaña

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4 comentarios en el blog:

  1. Antonio Riaza (wassap)25 marzo, 2026 21:54

    Hoy por fin me siento, terminando el dia, tranquilo, para recuperar lo que me he perdido de Curiosón, y me doy cuenta de que ha sido mucho. Algunos los había leído, deprisa, como una informacion. Qué pena perder lo que llevan dentro por no leer despacio, acompañando el corazón del que escribe, absorbiendo su sentimiento. Pero hoy he decidido que lo que lea sea despacio, disfrutando de la verdad, de la riqueza de cada artículo.
    Comienzo con Historias-Montaña-Palentina de José Luis Estalayo.Y me dije, iVaya comienzo de recuperación! No hago más que leerlo y leerlo, varias veces, mucho tiempo, y al final me digo iY qué digo yo! Si no puedo decir nada, iSi me ha dejado sin habla.! Qué se puede decir más y mejor que lo dicho en él ?? Me uno a ello, disfruto leyéndolo alguna vez más y doy las gracias a José Luis por este regalo.

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  2. Alfonso Santamaría Diez25 marzo, 2026 22:57

    Nos descubre José Luis Estalayo la especial manera que tiene la primavera de brotar en la Montaña Palentina, un maravilloso canto del de Tremaya a la naturaleza, a la que pone música, en un concierto mágico con partituras bellas, que nos hacen integrarnos en su magistral relato, contagiarnos de su pasión como si estuviéramos a su lado viendo esas legiones de lironcitos que rompen la nieve, decoran la montaña, e inspiran tan bella canción. Difícil encontrar una narración tan bella sobre la primavera.

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  3. Gracias de corazón Antonio y Alfonso, por vuestras palabras tan hermosas y sentidas. Me alegra profundamente que el artículo haya podido tocar algo dentro de vosotros, porque al final la primavera no solo florece en los campos, sino también en el alma de quien sabe contemplarla.

    Y es que, como bien sabéis, cuando la nieve comienza a retirarse en silencio, aparece tímidamente el lironcito, esa pequeña flor amarilla que se atreve a nacer cuando aún el frío no se ha marchado del todo. Para mí, siempre ha sido un símbolo precioso de resiliencia: de vida que insiste, de esperanza que brota incluso en las condiciones más duras.

    Así también son vuestras palabras, un brote temprano de calidez y cercanía que se agradece de verdad.

    Un fuerte abrazo y seguimos caminando juntos, como la primavera, paso a paso.

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  4. Es bella tu descripción sobre la llegada de la primavera a la Montaña Palentina, Estalayo. Y así nos lo trasladas, con estas bellas palabras que la misma te ha inspirado, pero también con tu visión en directo a lo largo de los años, pateando estos lugares desde chaval. Y especialmente mágico es ese momento en el que nos narras cómo van creciendo las primeras flores, los lirones (lironcitos, como tú los llamas), a las que seguirán otras muchas más, en un espectáculo maravilloso que no tendrá fin. Saludos.

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