Marcelino, redactor deportivo
Algo más tarde, después de terminar el Bachillerato me ofrecieron y acepté por aquello de mi afición futbolística, aunque ya había dejado de jugar después de la operación de hernia, producto del fútbol, acepté el nombramiento de redactor deportivo de la emisora local, entonces única y conocida como Radio Palencia, aunque tuvo muchos nombres pues arrancó en la que creó Falange Española.
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Marcelino, segunda fila, segundo por la izquierda |
Cuaderno de anotaciones
He copiado -letra a letra- esta sentida crónica de mi querido poeta, Marcelino García Velasco, imposible de olvidar, que guardaba con algo, más bien, bastante, egoísmo para mí. Sin embargo él siempre fue generoso y me he decidido a hacerla pública por medio de este interesante blog y por su `jefazo´ Froilán, que sabe hacer del mismo un lugar en el que ideas o aportaciones de personas que -siendo tan distintas- colaboramos en él a gusto y con entera libertad. También os paso unos párrafos autógrafos de la libreta en la que escribió, junto a unas fotografías que conservo de su afición deportiva. Confío en que os haya emocionado como a mí.
Carmen Arroyo. Palencia, 28 de enero del año 2026.
SOBRE ESTA BITÁCORA
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Hoy el Sentir de la palabra de Carmen Arroyo nos muestra la crónica de su amado Marcelino. No conocía esa afición futbolística de Marcelino, que le llevó a una lesión deportiva y, por muy poco, a otra periodística. Debió ser una experiencia de categoría y, por otro lado, no muy rara en aquella época, cuando ganar en campo contrario era exponerte a lo peor. Fue una buena crónica que ya adelantaba su futuro.
ResponderEliminarOtro bonito recuerdo de tu marido, Carmen, con estas pinceladas de su otra afición, el fútbol. Y luego, esa otra faceta de nuestro poeta, esas crónicas radiofónicas para la radio local de aquellos años sobre los partidos que disputaba el Palencia. Interesante la crónica del partido. Saludos.
ResponderEliminarSi me llegan a decir que Marcelino fue redactor deportivo de Radio Palencia, pienso en esa palabra que tanto se lleva ahora “es un bulo”. Me lo creo, cuando leo su crónica y las 150 pesetas de las de entonces que le pagaban por hacer de periodista.
ResponderEliminarNos cuenta con detalle que a veces hacía casi de fisio, cuando entonces no existía ese oficio, pero el utillero lo solucionaba todo con “el líquido de los bigotes”, el famoso Linimento Sloan, que olía muy fuerte y calentaba los músculos, y bien que se los calentó a Pototo y al resto del equipo porque ganaron por 4-0, lo que provocó la violencia en algún alterado aficionado en ese mal perder que aún existe cuando gana el visitante. Gracias a la policía, pero gracias al famoso Canario, Marcelino esquivó el puñetazo. Apedreo del autocar y salió con miedo el de Astudillo (Marcelino) porque tenía que dar la crónica en Telefónica, menos mal que Viera le acompañó y en el edificio de Telefónica, no habló desde la cabina, sino desde un locutorio.
Y ese Mario que menciona Marcelino, puede que fuese el gran Mario Aguado que le fichó el Alavés de defensa central, dada su altura y buen jugador, aunque no quiso que lo fichara el Barcelona, para triunfar, como Isacio Calleja, el de Valle de Cerrato, en el Atlético de Madrid y en la selección española.
Qué hubiera sido de Marcelino, si no hubiera ido al Servicio Militar, pues seguro que, en lugar de maestro y poeta, hubiera sido un gran redactor deportivo con ascenso a la emisora de Radio Nacional en Madrid, o, quien sabe si en el diario Marca, o en As.
Y quien te lo iba a decir, Carmen, que de esas cuartillas que escribió a mano tu querido Marcelino, las ibas a copiar para disfrute de los “curiosones”, reviviendo aquellos tiempos tan interesantes, en una inesperada aventura deportiva-radiofónica inédita que, gracias a ti, a Froilán que te la ha recogido y publicado en su blog, la hemos podido disfrutar.
Confieso que me ha sorprendido y he disfrutado de una pluma que ya apuntaba. Y de ese equipo de fútbol en el que se aprecia la figura del niño Marcelino, en pantalón corto, y no con bombachos, como el que tiene al lado, y algún compañero con corbata, y el portero con visera. Esa foto me recuerda, a cuando a esa edad jugaba yo al fútbol.
He disfrutado escribiendo el comentario sobre la Crónica, un poco largo, tan largo que parece una Crónica, pero tú me sabes perdonar.