A salíos de mi casa y qué queréis de mi mujer no hay que responder
—A salíos de mi casa y qué queréis de mi mujer no hay que responder.
Una sola vez cita Sancho este refrán, pero sin darle aplicación ninguna, bien que a renglón seguido se encarga él mismo de descifrarnos el sentido:
«A lo que dijere el Gobernador no hay que replicar, como al salíos de mi casa y qué queréis con mi mujer.»
Cuando llevado de la ira manda alguno despóticamente y vierte palabras descompuestas y mal sonantes, la prudencia aconseja no contradecirle, y dejarle. Sancho reclama con este proverbio la obediencia pasiva; pero la verdad es que encierra una enérgica protesta contra toda clase de despotismo, sin excepción del democrático.
—A palabras locas, orejas sordas.
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Los Refranes-Del-Quijote de José Goll hoy tra un refrán que nunca oí y al que no debí prestar atención la única vez que he leido el Quijote completo. "A salíos de mi casa y qué queréis de mi mujer no hay que responder " aclarado con el último del artículo, más conocido de "A palabras locas, orejas sordas" o más de mi tierra "A palabras necias oídos sordos". Tocando la fibra que llevo dentro, me quedo con el remate del final, "pero la verdad es que encierra una enérgica protesta contra toda clase de despotismo, sin excepción del democrático".
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