Ramiro de Maeztu [Vitoria, 4 de mayo de 1874-Aravaca, 29 de octubre de 1936]
📘 curioson | De cien en cien

● “Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; ¡antes que nada, soy español!”

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Nuestras artes de pesca


Las artes de pesca en aquellos años en nuestra etapa de chavales en el pueblo eran, aparte de caseras al cien por cien, bastante rudimentarias en esencia; si bien, lo suficientemente útiles para que prestasen la misión a ellas encomendada y nos proporcionasen con cierta facilidad la captura de los dos tipos de elementos pretendidos; es decir, peces y cangrejos.



Nuestras artes de pesca_Historias cercanas

En cuanto a la caña de pescar, una vez adquiridos sus aparejos en algún comercio de Saldaña, era montada manualmente por nosotros mismos con una técnica que nos íbamos pasando de unos a otros con absoluta fiabilidad: desde localizar el palo de la longitud, grosor y manejabilidad adecuados, que nos serviría de base para la caña, hasta montar sobre él el hilo de nylon, el corcho, los plomos y el anzuelo. Y luego buscar el cebo que colocábamos en el anzuelo con especial destreza.

Y así, montada ya la caña, nos urgía el estrenarla. Así que aprovechábamos el primer rato libre para escaparnos hasta alguno de los arroyos cercanos al pueblo que disponían del suficiente caudal de agua, para dar rienda suelta a tan noble arte. Eso sí, ya sabíamos que teníamos que armarnos de un cierto grado de paciencia, porque no todos los días que echábamos la caña al agua los peces querían picar en nuestro cebo. O tampoco, siempre que picaban conseguíamos la pieza, porque a veces tirábamos de la caña hacia arriba y el pez se nos escapaba, o se había comido el cebo y había desaparecido sin más. Así que vuelta al principio.

Y esta vez sí, para nuestra satisfacción, al poco rato la pieza que conseguíamos nos sorprendía por su tamaño; y nos animaba a echar una y otra vez la caña en el mismo lugar. Hasta que vencida la tarde, y con el sol ocultándose ya por detrás de la torre de la iglesia, regresábamos felices a casa con nuestro cargamento de peces depositados en hilera sobre la estructura de un junco de un cierto grosor, con el que previamente nos habíamos aprovisionado. Al pasar junto a la iglesia camino de nuestras casas, veíamos de reojo cómo los vencejos se mostraban aquel atardecer especialmente ruidosos en aquellos entornos; aunque nuestro máximo interés era llegar cuanto antes a casa para mostrar a los nuestros nuestro gran resultado de pesca de aquella tarde.

Otra de las artes de pesca, que también seguíamos al pie de la letra en cuanto a preparación de aparejos y ritual en general, era la pesca de cangrejos. Aunque en esta ocasión, contando con la ayuda de los mayores de la casa, los abuelos generalmente, en el momento de la confección de las redes para los reteles que empleábamos en la captura de los cangrejos. Porque, aunque los reteles los habíamos adquirido también en Saldaña, si queríamos disponer de alguno más de manera rápida, o si se trataba de reparar la red de alguno de ellos, entonces teníamos que recurrir a nuestros mayores. Así que, una vez preparados todos los reteles y buscado el cebo más adecuado, partíamos, con la alegría reflejada en el rostro, hacia las inmediaciones del arroyo que ya conocíamos como más cangrejero de todos los que rodeaban al pueblo. Llegados al lugar y sin perder ni un solo minuto, porque las ganas de ver nuestros reteles llenos de cangrejos iban en aumento, echábamos todos los artilugios al agua dejando bien visibles las cuerdas que los sostenían; esperábamos, nerviosos eso sí, algunos minutos y comenzábamos a levantarlos uno por uno ayudándonos de un palo de una cierta longitud, que en su punta terminaba en una especie de horquilla que permitía que la cuerda del retel se deslizase a su través. Y era entonces el momento por antonomasia de la alegría o de la decepción, dependiendo de si el retel contenía algún cangrejo o no. Y es que ya nos imaginábamos llegando a casa con nuestro abultado cargamento de cangrejos depositados en aquellos particulares fardeles tan a propósito elaborados, y mostrándoselos a nuestras madres, que serían al final las que se encargarían de cocinar tan exquisito manjar. Así que, cuando la tarde ya se vencía y comenzaban a aparecer en el horizonte los primeros signos de oscuridad, nuestra aventura de pesca de aquella tarde se daba por concluida. Y regresábamos a casa contentos.

Y claro, luego quedaba contar nuestra andanza de la tarde de pesca al grupo de amigos del pueblo que no se habían embarcado aquel día en aquella apasionante aventura. Y ahí sí que la gozábamos también.

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8 comentarios en el blog:

  1. Alfonso Santamaría Diez27 marzo, 2025 08:10

    Peces y cangrejos son los protagonistas de tus recuerdos de pescador cuando eras un chaval, recuerdos que también tengo yo de la pesca del cangrejo cuando era un niño con una tía mía que era una artista del cebo y posición. Después de casado fui con mi padre, muy hábil, y pesqué con mi suegro, un fenómeno, la trucha, pero nunca tiré la caña, aunque los reteles si, era una gozada sacarlos llenos de cangrejos. Menudas cangrejadas. Truchas y cangrejos un alimento exquisito.

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  2. Alfonso, bonitos recuerdos nos relatas sobre la pesca a lo largo de tu vida, con vivencias de este noble arte en distintas etapas de tu vida; pero que seguro recuerdas con agrado, guardando en tu memoria diversas reseñas de esos bonitos momentos que pasaste en diversos lugares. Agradezco tu comentario. Saludos.

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  3. Grandes diversiones había antes en los pueblos, yo apenas entiendo de pesca, salvo cazar renacuajos en la gran charca que había en el pueblo para luego echarlos al pozo del patio de mi casa o cazar grillos echando agua en los agujeros donde estaban, pobrecitos, me doy cuenta ahora. Pero las aventuras que se pasaban en esos ratos de pesca eran como dices, entretenidas, alegres y satisfactorias para unos niños que no tenían otra diversión más que pasar el tiempo en plena naturaleza y sin móviles, y, bendita diversión.

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    1. Paquita, a raíz de mi relato, nos narras algunas anécdotas de tu pueblo de aquellos años que tienen que ver de alguna manera con las pesca; aunque más bien sería con la "caza" de ranas y grillos. Y sí, es como en aquel entonces nos era dado el cazar estos animalejos, a cuerpo gentil. Era una forma de pasar el tiempo, claro. Saludos.

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  4. Froilán De Lózar27 marzo, 2025 10:28

    Me vienen al recuerdo, al hilo de este relato, las prohibiciones que rescataba Gabriel González de las Ordenanzas de San Salvador, donde venía a decir que estaba prohibida la pesca:

    ...
    Con esparabel y a mano,
    Ni con butrón ni con manga
    so pena ser castigados,
    perdiendo estos aparejos
    y multa de doce ochavos...

    Lo recuerdo porque yo añadí la música y lo llevaba en mi repertorio.
    Un saludo, Javier. Buen día.

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    1. Bonito aderezo, Froilán, para mi relato, rescatando viejas coplas de las Ordenanzas de San Salvador, y que nos cuentas que llevas en el repertorio de tu actividad como músico con tu guitarra al hombro. Muy bien traída esta copla al asunto del relato. Saludos.

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  5. Herminio Revilla (Museo-Casa Taller)27 marzo, 2025 11:48

    Yo también he sido pescador como la mayoría de chavales de aquella época, de caña para pescar la exquisita trucha del Pisuerga entre zonas de Cerveza y Aguilar y, como no la pesca del cangrejo, a retel y a mano metiendo la mano en las cuevas, con sus pinzas hasta hacían sangrar. Yo llegué ha concursar con un gran cangrejo hace ya muchos años en Herrera cuando se empezó a celebrar la fiesta del cangrejo. No me dieron el cangrejo de oro porque le hubo mejor, pero aún conservo un tipo diploma. Anda que no hubo cangrejos por nuestra zona y que sabrosos.

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  6. Pues claro, Herminio, teniendo ahí a un paso esas aguas limpias y cristalinas del Pisuerga, no me extraña que la pesca de la trucha estuviera a la orden del día en vuestros quehaceres de chavales en su tiempo libre. Y también la pesca de cangrejos. Y claro, interesante también esa anécdota que nos cuentas de tu participación en la Fiesta del Cangrejo de Herrera de Pga., donde casi te llevas el premio al cangrejo de oro. Saludos.

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📒 Una de las personas que actualmente está luchando para que nadie se olvide de la construcción románica es otro hijo de la tierra de la Ojeda, Amando Vega. Desde hace tiempo viene investigando el abandono, «creo que fue a finales de los años sesenta, pero la iglesia en el año 1975 estaba en perfecto estado. En esa época no faltaron gamberros y ladrones oportunistas que forzaban sistemáticamente puertas y ventanas para ver que había». © curioson 👇

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🔻 Antonio Robledo, barbero
📒 Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Vive y escribe desde Palencia

📒 Antonio Robledo Gómez, es el último barbero-peluquero de la capital palentina que, a pesar de haber cumplido 79 años sigue al pie del cañón por apego a su oficio y a sus clientes: “No valgo para pedir, nunca he pedido nada, siempre he corrido con mi riesgo. Ahora mismo no trabajo por dinero, sino porque disfruto cortando el pelo y tengo contacto con la gente” © curioson 👇

De la sección del autor: Palencia en mis recuerdos | +1.301👀



🔻 Arthur Rimbaud, mito de la literatura moderna
📒 Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura

📒 Compuso a los diez años su primer poema, y dejó de escribir a los diecinueve, cuando se encontraba en la cumbre de su genio; pero antes, a los ocho años recién cumplidos, escribía en su cuadernillo de notas: “¡Diantre! Yo seré rentista. No tiene nada de agradable eso de gastar los pantalones sobre los bancos de la clase...” © curioson 👇

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📒La particular situación geográfica en la que se encuentra el norte de Palencia es una de las principales causas de la gran cantidad de iglesias románicas. Palencia es el nexo de unión entre la extensa y llana Tierra de Campos y la escarpada Cordillera Cantábrica. Su cercanía con el mar será también muy importante e influirá en la concentración de románico. © curioson 👇

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🔻 La Bella Dama de La Peña Redonda
📒 Eduardo Gutiérrez | Escritor y Fotógrafo nacido en Guardo | Escribe desde Palencia

📒Dibuja orgullosa su alargada sombra proyectando su perfil sobre el horizonte montañoso del norte palentino; un lugar de ensueño, jalonado con el legado patrimonial y cultural que la historia le ha otorgado. El templo, bendecido a la Virgen de la Asunción, ofrece en agradecimiento a estas tierras de gentes austeras, sobrias y trabajadoras, siempre hospitalarias, su más imponente imagen, acuñada en tiempos del tardorrománico rural palentino. © curioson 👇

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📒El intento es siempre singular, pero hay usos colectivos. Se trata de burlar la espera tanto como apaciguar ese tormento interior que a tantas personas impide hacer vida normal (si es que existe tal cosa). © curioson 👇

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El Anillo Vindio, la menos exigente de las opciones del Anillo de Picos, recorre el Macizo Occidental o Cornión, por parajes espectaculares....