Gregorio Marañón [Madrid, 19 de mayo de 1887-Madrid, 27 de marzo de 1960]
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Los bolos, afición y deporte en nuestros pueblos


Si había un deporte, popular a más no poder, en muchos de nuestros pueblos en aquellos años 60 de feliz transcurrir, en el que participaba una buena parte de sus gentes –varones primordialmente en aquel entonces según lugares, es cierto-, además de ser una de las competiciones que tenían su hueco indiscutible en el programa de las fiestas con motivo del patrono del pueblo, éste era el juego de bolos. Y que, en el juego participasen las mujeres en igualdad, vendría ya posteriormente andando los años.



Los bolos, afición y deporte en nuestros pueblos

Jugando a los bolos en Lebanza en el siglo pasado

Los domingos y fiestas de guardar, tras la salida de misa mayor, que alguien apuntase de pronto que quién estaba dispuesto a jugar una partida de bolos, era motivo de fiesta por sí solo hasta la hora de la comida. Y allá tras él, se iba la flor y nata de los hombres del pueblo, para disputarse entre sí unos cuantos juegos, en tanto el reloj de la iglesia no señalase la hora convenida para la comida. Y llegados a la plaza, donde los chavales hacía rato ya que habíamos llegado, se sacaban los bolos del cajón donde se guardaban junto a las pertinentes bolas de madera, y se comenzaba a “pinarlos” en un rincón cuyo suelo estuviese de tierra. En este juego, había uno de esos bolos en concreto, el más pequeño del conjunto de los diez que componían el mismo, al que se conocía con el gracioso nombre de “miche”, que a nosotros, los chavales, nos hacía especial gracia. Y es que nos caía simpático, quizás por su pequeño tamaño, por el nombre con el que se le designaba o por el valor en cuanto a puntos que el mismo representaba en el juego. Así que muchas de las veces, durante el conjunto de lances de la partida de bolos, allí estábamos nosotros al lado, esperando conocer las vicisitudes por las que pasaba nuestro amigo el miche y los puntos que otorgaba a quien lo derribase con las bolas. Bolas éstas al respecto, hechas de madera y que nos parecían excesivamente pesadas; y que si alguna vez las tomábamos en la mano para intentar alguna tirada de soslayo, rápido la volvíamos a depositar en el suelo; entendiendo así que no eran todavía para nosotros.

Claro que, aparte de este momento de las fiestas, había igualmente otros períodos del año en los que también se practicaba el juego, sobre todo los domingos y días de fiesta como ya queda dicho; llevándose a cabo incluso pequeñas competiciones entre los vecinos. Eso sí, con el añadido de que, debido a los tiempos que corrían, se jugaba independientemente y por separado el grupo de hombres y el de mujeres, una vez que el juego pasó a ser ejecutado también por ellas. Competiciones de bolos que, cuando coincidían con las fiestas patronales, abarcaban pequeños campeonatos contra algunos de los pueblos más cercanos, que resultaban muy animados y de una gran vistosidad. Y que, en justa correspondencia, un grupo del pueblo acudía también a esas otras localidades cuando eran invitados con motivo de sus fiestas. El escenario donde se desarrollaba el juego, no era siempre necesariamente una bolera como tal al efecto, la construcción de esta vendría posteriormente; sino que valía también como perfecto a tal menester un tramo de alguna de las calles del pueblo; eso sí, que estuviese completamente llano para que los bolos se sostuviesen en pie, incluido el más pequeño de ellos, el miche, que tanta gracia nos hacía a los chavales. Aún hoy, a pesar del tiempo pasado desde aquel entonces, si cerrásemos los ojos y nos concentrásemos durante unos segundos pensando en aquellas partidas de bolos, puede que todavía llegase a nuestros oídos el sonido tan característico que producía la bola de madera al chocar contra los bolos y derribarlos al suelo.

Un sonido que, de cuándo en cuándo, se vería mezclado con los continuos chillidos de las golondrinas en lo alto del cielo sobre la vertical del pueblo.

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5 comentarios en el blog:

  1. Alfonso Santamaria Diez18 octubre, 2023 08:39

    Una bonita tradición rememoras hoy, Javier, en muchos de los pueblos, sobre todo en verano se sigue practicando este atractivo juego. En Palencia capital sin ir más lejos tenemos la Bolera del polígono, que parece ser que ya no se usa, pero si se usa y tiene actividad la de San Pablo, y también en las Huertas del Obispo se juega más a la Tuta que a los bolos. Me encanta que rememores estas buenas tradiciones, que has vivido y vives con pasión, por los recuerdos que te traen.

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  2. Se van perdiendo poco a poco estos tradicionales juegos, yo no recuerdo haberlo visto en mi pueblo, pero sí recuerdo tener unos bolos cuando era pequeña y haber jugado con ellos, me gustaban mucho. Aunque tengo que decir que me ha recordado a otro deporte parecido, la calva, que sigue teniendo mucha tradición en los pueblos y se siguen manteniendo los campeonatos en las fiestas, y también siguen viniendo de otros pueblos de alrededor para jugar. Un bonito recuerdo sin duda nos traes hoy.

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  3. En San Salvador tuvo mucho arraigo. Bajaban a jugar a los bolos de todos los pueblos del municipio y se celebraban, como bien señales, competiciones por las fiestas.
    Ahora todo se ha quedado en el recuerdo.

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  4. Herminio Revilla18 octubre, 2023 16:58

    Interesante artículo relacionado con los bolos y bolas en nuestra Montaña Palentina. Fue un juego muy practicado y popular en cualquiera de nuestros pueblos como habéis reflejado en vuestros anteriores comentarios. Yo solo hacer recordar que prácticamente no existía ningún pueblo de la zona sin su bolera, y que era el juego más atractivo que se podría disfrutar en nuestros pequeños pueblos.

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  5. Muchas gracias a: Alfonso, FGC, Froilán y Herminio, por vuestros comentarios a mi relato en torno a los bolos, como afición y deporte desde siempre en nuestros pueblos; que aunque en muchos de ellos haya desaparecido este juego porque ya ni quedan personas que puedan practicarlo, en otros en cambio aún persiste, como ocurre en muchas de las localidades de nuestro Norte provincial, donde para su mejor práctica se han construido espacios al efecto.
    Vuestros comentarios me animan a seguir contando historias más o menos cercanas en nuestro Blog. Saludos.

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📒 La maroma era una soga que pasaba de un lado al otro del río, y que se ataba en una casa -de ahí su nombre- y a un árbol para que la gente pudiese pasar sin dificultad, salvando el agua. © curioson 👇

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🔻 Paseo en barca por el Canal de Castilla
📒 Eduardo Gutiérrez | Escritor y Fotógrafo nacido en Guardo | Escribe desde Palencia

📒En aquellos tiempos, cuando su precursor, el Marqués de la Ensenada -más bien ejecutor, pues algunos siglos antes ya consta la idea de realizar este ambicioso proyecto-, promovió esta ingente obra de ingeniería, por entonces básicamente para satisfacer necesidades comerciales, con seguridad, no era consciente de que su empeño, concebido a base de sangre, sudor y lágrimas de las gentes de la época, casi unos trescientos años después... © curioson 👇

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📒Como esos niños que ocultan un mínimo juguete que han sustraído a otros en un juego y guardan celosamente para que nadie lo descubra, así nos comportamos con nuestros valiosos secretos, separándolos del mundo. © curioson 👇

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📒 Los palentinos podemos presumir de muchas cosas, una de ellas de poseer la iglesia más antigua de España. Es la Basílica de San Juan, que ocupa terrenos en Baños de Cerrato, pequeña localidad perteneciente a la ferroviaria e industrial Venta de Baños. © curioson 👇

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🔻 Cien años sin Joaquín Costa
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📒 Un español eminente que sin duda trabajó como pocos por sacar a España del desastre en que se encontraba. Fundador y figura clave del Regeneracionismo, intentó hallar la clave para transformar y mejorar aquella sociedad en crisis de finales del siglo XIX (tan parecida, por otra parte, en muchos aspectos a la actual). © curioson 👇

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📒En mi opinión las escenas eróticas responden tanto a un muestrario de lo cotidiano como a un intento por marcar el pecado de la lujuria, así lo vemos en uno de los canecillos del monasterio de San Salvador en Nogal de las Huertas que se conserva en el Museo Arqueológico de Palencia. © curioson 👇

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