🌗 El historiador británico Mattingly recoge esta frase del informe que elaboró sobre los Tercios un espía de Walshingham, que era el jefe de los servicios secretos ingleses durante el reinado de Isabel I (2ª mitad del s. XVI)
📘 curioson | De cien en cien

● "Mantienen el orden admirablemente, su fuerza principal reside en el cuidado y prudencia de sus métodos de día y de noche".

Sobre España y los españoles | +2.909👀



🥹 Cien cosas curiosas sobre España
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39—|||||—En la provincia de Valencia se localizan los Valles de Sierra Calderona. Allí se puede visitar la imponente cartuja Porta Coeli y el monasterio Santo Espíritu del Monte, con su hospedería abierta al público.

De la sección DE CIEN EN CIEN 👀+350



🍺 Cien curiosidades sobre bebidas
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12—||||||—El café, es originario de Etiopía, contiene nutrientes y es una de las bebidas más apreciadas universalmente.

De la sección DE CIEN EN CIEN 👀+6255



🎩 Refranes con ironía
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3—||||||—Agua de pozo y mujer desnuda mandan al hombre a la sepultura.

De la sección DE CIEN EN CIEN 👀+14.888



Navidad en la Residencia


Sor Carmen, la religiosa de San Vicente de Paúl atiende a las personas mayores que viven en la Residencia del Hogar San Telmo. Sabe que en estas fechas un aire de melancolía -preludio de tristeza- se cuela por puertas y ventanas. Sucede, y ella lo sabe, que los recuerdos levantan las capas del corazón y de la memoria, toman fuerza y se hacen presentes, reviven en formas especiales pues muchas de las residentes son gentes de pueblo y recuerdan sus navidades de postguerra cuando, la mayoría, eran niños que salían, a pesar de todo, revoltosamente alegres de la escuela y saboreaban por anticipado el esplendor de los días grandes con su turrón casero de higos secos rellenos de nueces, aquel arroz con más agua que leche y no mucho dulzor y el incansable canto de villancicos que se entonaban acercándose al calor de la hornacha.


Navidad en la Residencia_Aguilar-Campoo

Y recuerdan también, aunque borrosamente, seguro que por el paso del tiempo, las imágenes de aquella familia que se convirtió en hilo de luz para volar al cielo, la soledad en el pueblo y el ingreso en esta casa en la que el cariño es moneda diaria, inagotable.
      —¡Ay hijas, y qué calladas os veo! Parecéis, ¡quién lo diría a vuestros años!, unos pichoncitos caídos de su nido. Luego no querréis cenar y soltaréis alguna lagrimilla.
     —¡Ea! Vamos a ver si consigo que olvidéis penas y en esta noche soñéis con algo bonito, que los sueños son cosa de todos no sólo de los niños. Pues oídme:
     —Ocurrió cuando yo era pequeña y vivía con mis abuelos en una casa de campo a siete Kms. del pueblo donde nací. Era por la tarde y mientras mi abuela movía los bolillos de palo de naranjo que, sobre la “mojailla” y prendida la labor con alfileres de colores, daban como resultado un hermoso encaje. Yo jugaba con una muñeca de trapo que ella había hecho para mí.
     Entonces, oímos el sonido de una carreta que al poco tiempo orilló junto a nuestra casa. Nos asomamos a la puerta y vimos a una familia gitana, un matrimonio y varios niños que no paraban de jugar y correr. Nos saludaron y pidieron agua y  lugar donde pasar la noche.

      Mi abuela era mujer de buen corazón, pensó que los niños tendrían hambre y los invitó a entrar en casa. El fuego, encendido en medio de la cocina, calentó sus cuerpos menudos y oscuros.
      Mientras hablaba con los padres, cogió un pan del escriño y fue migándolo en rebanadas finas. Puso en una cazuela que acercó al fuego, leche, azúcar y almendra molida, con un palito de vainilla. Cuando la leche empezó a hervir, la separó del fuego y añadió el pan. Dejó pasar unos minutos, mientras buscaba tazones y cucharas para todos y una cacilla para servir. Los niños abrían los ojos esperando el momento de ver los recipientes llenos con aquella sopa dulce, mi plato favorito en aquellos días de invierno, cercana ya la Navidad.
     Al anochecer llegó mi abuelo Antimo, de la finca de Los Hornillos, que distaba  dos Kms. de la casa. El señor Carpio, así se llamaba el gitano, le contó a mi abuelo que venían desde Évora, en Portugal, y buscaban trabajo en la recogida de la aceituna por la Sierra de Gata.
      Mi abuelo los contrató. Yo ese invierno disfruté de lo lindo con tantos amigos para jugar, cuatro varones y una  niña, cuando volvían del trabajo pues ellos también “apañaban” la aceituna, cogiéndola en cestas chiquitas que luego echaban en el montón recogido por los padres. Días más tarde se llevaría a la almazara de Perales del Puerto para su molienda tras la que se obtendría el aceite.
      A mi abuela le llamó la atención que los niños fueran tan morenos de pelo y rostro, ofreciendo un gran contraste con la niña, de piel pálida con ojos y cabello claro, tirando a rubio.
     La confianza que se iba afianzando con el trato diario, le dio a mi abuela  ganas de preguntar y pudo así satisfacer su curiosidad.
     —No es hija nuestra-, dijo el señor Carpio. Su padre fue un gitano portugués que se había casado con una muchacha paya, rubia y blanca como la leche, de nombre Elena. Se habían conocido en una hacienda de Évora donde la chica trabajaba en el servicio de la casa y él en el campo. Pero tuvieron mala suerte. Elena murió al dar a luz a la pequeña y el marido no pudo resistir el dolor, dejó a la hija con la abuela y se marchó lejos, a Galicia, para olvidar.
      Melquíades, así se llamaba el padre de la niña, pasaba sacos de café desde Portugal a España, atravesando el río Miño, alguien, una noche, avisó a la Guardia Civil y hubo dos muertos. Uno era Melquiades. 
     La niña, Elena, como su madre, vivía con la abuela paterna en Évora. La abuela iba haciéndose mayor y quería encontrar a los familiares payos de su nieta antes de morir. Al enterarse de que nosotros veníamos a trabajar por acá, me pidió, en nombre de la Hermandad Gitana, que la trajésemos con nosotros. 
     La buena mujer estaba mal de salud y no quería que la pequeña se encontrase sola si algo le ocurriese a ella. Nos habló de que su nuera había nacido en San Martín de Trebejo, un pueblo cercano a la comarca donde pensábamos buscar trabajo.
     Mi mujer es de ánimo alegre y dijo que “churumbel más o menos, poco peso…” Creo que le gustó la idea de peinar a una niña, pues ella siempre soñaba, al quedar embarazada, que iba a tener una, y ya ve usted, señora Nati, dijo dirigiéndose a mi abuela, que sólo tenemos varones.
      —Mejor para ustedes, contestó mi abuela. Los niños enseguida arriman el hombro.
      —Tiene usted razón. 
     Mi abuelo escuchaba atentamente sin despegar los labios. Aquella noche, sin decir nada a nadie, ni siquiera a la abuela, tomó la decisión de buscar a la familia de la pequeña Elena.
     Al día siguiente se acercó con su caballo hasta Acebo, el pueblo donde vivían sus hermanos. Les habló de la niña y luego se dirigió al cuartelillo para hablar con el sargento y contarle el caso. Todos le prometieron colaborar en aquella tarea.
     Pasaron varios días. Una noche, cuando ya los pequeños estábamos acostados, llamaron a la puerta. Era la pareja de la Guardia Civil. Y le dieron a los mayores buena información: en la feria de caballos de Coria, en el mes de junio pasado, corrió de boca en boca la historia de aquel matrimonio entre paya y gitano. Así como el trágico desenlace de sus amores. Se dijo también que una hermana de la madre de Elena había buscado a la pequeña en todas las ferias de los alrededores en las que participaban muchos gitanos. Pero no tuvo suerte y nadie supo darle ninguna pista acertada.

     Gracias al alcalde de San Martín de Trebejo, que hizo todo lo posible por averiguar el paradero de la tía de la niña se supo que se había casado y vivía en Sevilla. Las gestiones oportunas dieron buen resultado. Y, al fin, para todos llegó una buena noticia, tras unos días de espera, tía y sobrina iban a encontrarse.
      Cuando al despertarnos al día siguiente, nos advirtieron de la posibilidad de la llegada del familiar de Elena, nos quedamos quietos y mudos. Los niños la querían como a una hermana y la separación les iba a resultar difícil. También a mí, a pesar de que la había conocido pocas semanas antes. El juego nos había unido y aquella noticia, en vez de alegrarnos, la verdad es que nos llenó de pena.
      Pero no siempre las cosas son como se piensan. A la semana siguiente llegó la tía de la niña; era muy parecida a Elena: el mismo pelo, los mismos ojos, el tono blanquísimo de su piel. La emoción del encuentro, y el abrazo y los besos con los que la pequeña era estrechada y querida, hicieron que todos los presentes nos sintiéramos felices. Y, sobre todo, jamás he olvidado las dulces y serenas palabras de mi abuela Natividad:
     —¡Bendito sea Dios!-. Esta es la mejor Navidad que recuerdo.
      Sor Carmen se para, recorre con la vista al grupo, da una palmada fuerte y dice:
     —¡Vaya! Solo os habéis dormido dos. Pero son los años, que pesan mucho, ¿verdad?
     Pues a moverse, a cantar villancicos, como si fuerais niños por las calles del pueblo dándole aire a las castañuelas, a las panderetas, a la zambomba, a la cuchara rascando la botella de anís, a ver si no dejamos dormir al Niño y que nos mire.
     “Campana sobre campana…”

Actualización Sep2026 | 💥+2188 👀








Sentir de la Palabra

SOBRE ESTA BITÁCORA

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Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 19 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +11.629.000 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.489.600 consultas y +6.100 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

5 comentarios en el blog:

  1. Aunque no es normal en esta bitácora curiosa, ver relatos tan largos, los doce años de trayectoria casi nos lo pedían. Y tú nos has llevado por ese mundo del relato que dominas, al filo de este 2020.
    ¡Feliz Navidad y próspero año!

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  2. Gracias Froilán por esta publicación. La fotografía perfecta. Ellas, lindísimas, como nietas del abuelo. Buen año y que sigas con tantos seguidores en tu blog. Fue estupendo contactar con Carmen garcía Guadilla.
    Un abrazo Carmen Arroyo

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  3. perdón por la prisa..."García"

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  4. Felicitaciones Carmen Arroyo por ser tan talentosa, no en vano tienes tantos éxitos y premios y los que vendrán, gracias por ser como eres, toda bondad y amor..Feliz año.

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  5. ¡Hola Marta! Ya veo que desde Argentina sigues recordando nuestra amistad de largos años y me alegra. La vida se nos va pero los recuerdos permanecen en ese lugarcito de la memoria que reservamos siempre para las personas que nos quieren o nos quisieron pero que ya no están con nosotros. Pienso que mientras podamos asomarnos a ese espacio íntimo y personal, el mundo seguirá siendo hermoso y es lo que te deseo de corazón. Salúdame a Adriana y para ti mi cariño de siempre. Carmen

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🔻 EL POST DE OCTUBRE.
Ritual y Protocolo de la berrea en la Montaña Palentina.


📒 La berrea es un peculiar concierto en plena naturaleza de sonidos guturales, potentes, impresionantes y prolongados emitidos por los ciervos adultos en época de celo que rompen el silencio de los bosques, sierras y montañas, y proporcionan uno de los espectáculos más bellos que se pueden observar. © curioson 👇

Protocolo de la berrea en la Montaña Palentina 👀+1606



🔻 Arte desde el Aire
📒 Aitor Gutiérrez Cosgaya | Natural de Guardo. Operador de Drones | Escribe desde Palencia

📒 Antigua parroquia de un despoblado medieval que fue declarada monumento artístico en 1966. Templo de nave única orientado al este, con espadaña de un solo ojo, que ha merecido los elogios de todos los amantes de este arte. © curioson 👇

Ver Artículo Completo: Ermita de Santa Eulalia | +828👀



🔻 Mejor no comprender
📒 Fernando Martín Aduriz | Psicólogo | Alma del Ateneo de Palencia

📒Hay una novela de Enrique Vila-Matas, que precisamente tiene un título así, Hijos sin hijos. Allí menciona a unos personajes que tienen todos en común el alejarse de la sociedad, pero sobre todo que “sólo se alimentan de sí mismos, de forma que no se les puede ayudar sin hacerles daño”. © curioson 👇

Ver Artículo Completo: Hijos sin hijos | +848👀



🔻 Palencia en mis recuerdos
📒 Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Vive y escribe desde Palencia

📒 En las butacas de la Biblioteca disfruté de una representación única, maravillosa manera de vivir el momento, de deleitarse de la biografía y currículo de Javier Marín de Vega, contada con su peculiar forma y manera por Beatriz Quintana, que tiene la facilidad de meterte de lleno en el personaje. En esta ocasión, la catedrática nos descubrió no al Marín fotógrafo, sino al Marín escritor, biógrafo, estudioso, seguidor, experto y admirador de la figura del poeta sevillano Antonio Machado. © curioson 👇

Ver Artículo Completo: Cartas de amor de Antonio Machado a Pilar de Valderrana | +1.550👀



🔻 Autores de Nuestra Historia
📒 Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura

📒 En medio de esa sociedad, en la misma Corte, en 1580, vino al mundo Francisco de Quevedo, de familia noble. Poco agraciado físicamente, combatía esos defectos con un carácter violento tras el que se ocultaba un hombre tímido y sensible que, según se decía, tenía que burlarse de sí mismo para poder soportarse. © curioson 👇

Ver Artículo Completo: Francisco de Quevedo | +555👀



🔻 Románico Curioso
📒 Cristina Párbole | Historiadora | Escribe desde Aguilar de Campoo

📒A finales del siglo XII se levanta en Villanueva del Río Pisuerga el templo de San Juan Bautista. El primer documento donde aparece citado Villanueva es del año 1039, en el aparece citado como Villanova y se trata de una donación en la cual la condesa doña Ofresa entrega su cuerpo a la iglesia de Santa María de Aguilar y dona a esta la hacienda que poseía en Villanueva. © curioson 👇

Ver Post Completo: Iglesia de San Juan Bautista | +3.788👀



📒 EN PORTADA | UNA RUTA CADA DÍA +828👀

Peña Redonda desde San Martín de los Herreros

Aparcamos en el pueblo San Martín de los Herreros (Palencia), cruzamos el rio y tomamos una senda hacia el valle, estas montañas no están ta...