100 años de Piedad Isla
Este año, en agosto, me detuve un momento en ese punto del paseo de los poetas de Cervera, donde hace unos años, acompañado de Piedad me invitaba a leer la reflexiones allí expuestas, mirando al puente de Peña Barrio. Me fijo en el título, como si se hubiera colocado más tarde, ciñéndose a los versos de nuestro Jorge Manrique, allí donde hacen referencia a las vidas que son los ríos que van al mar.
Yo creo que Piedad se disgustaría mucho si volviera, porque nada de lo que ella promovió está como se espera que esté algo que costó tanto levantar. Su casa está callada y sucia. Visité el museo hace unos meses y aquello no es ni sombra ya de lo que fuera. ¿Quién tiene que defender esto? ¿No se le llena la boca de alabanzas a los responsables del Patrimonio? ¿Qué sentido tiene tantos homenajes como se le hacen, si no se cuida y se mima todo lo que hizo, que es lo que nos recuerda a quienes vivieron aquí, con los trabajos, las vestimentas, la imagen de esta tierra?
Estos días Televisión Española hacía público el homenaje a los cien años de Piedad, nacida un 6 de septiembre de 1926. "Las Islas de Piedad", pretende visibilizar así a mujeres que desde diferentes sectores fueron relevantes en España aunque la historia las haya silenciado durante tanto tiempo. Y se recoge allí un pensamiento que no me resisto a resumir aquí, y que, a poco que soñemos, nos devuelve la imagen de aquella protagonista, paisana nuestra, cuyo ejemplo sirve hoy para darle voz a las mujeres de este país. Decía Piedad que las personas más bellas con las que se había tropezado eran aquellas que habían conocido la derrota, que habían conocido el sufrimiento, la lucha, la pérdida, y que habían encontrado la forma de salir de las profundidades. En la imagen de la promoción aparece Quica, una mujer de San Felices de Castillería, y se fija el redactor en su rostro surcado de arrugas y el cuerpo envuelto en aquel negro riguroso de las mujeres de montaña.
Juguemos a su juego, hagamos de su escuela una senda que sirva para comunicarnos, para potenciar lo que nos queda, para recordar a quienes como ella acertaron a salir de aquellas zanjas que les tendió la vida. No dejemos que se pierda su casa, su Museo, que es el camino que nos da voz para que el mundo entienda.
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Pues oportuna, Froilán, me parece tu denuncia sobre la dejadez y la mala conservación que se está haciendo con el Museo de Piedad Isla en Cervera de Pisuerga, que traes hoy a colación en tu sección de Diario Palentino. Porque debía de cuidarse con especial cariño lo poco que nos va quedando de especial relevancia en nuestro mundo rural. Y este Museo de Piedad Isla se encuentra entre ello. Porque recoge entre sus paredes toda una época de nuestra historia reciente de nuestra Montaña Palentina y sus entornos a través de la cámara de fotos de Piedad, con el añadido de una serie de objetos y útiles para la vida de aquel entonces, recogidos con especial cariño durante aquellos años. Cuidémoslo como se merece. Saludos.
ResponderEliminarEs todo un contrasentido: por un lado vaciarse con tanta veneración y ceremonia y por otro ver cómo se desnuda sin que nadie ponga su empeño y su poder en repararlo. Yo no lo hubiera dicho mejor, amigo Javier. Un abrazo y buen fin de semana.
ResponderEliminarHola Froilán: conocí a Piedad por primera vez cuando ella misma me vino a pedir participación en la primera feria de artesanía que se hizo en el Plantío de Cervera. Tuvimos con ella y su marido Juan unas relaciones muy fluidas hasta su fallecimiento. De lo que fue y lo que hizo nada voy a decir porque ya habéis dicho vosotros. Si que voy aprovechar la ocasión porque nos está ocurriendo a nosotros lo mismo, por falta de ayudas también tenemos varias obras que solo sirven ya para quemarlas en la lumbre. No se dignan ni en venir a conocer la Instalación, y eso que es una Fundación. Lamentable y triste, un despropósito que lo sepa la gente.
ResponderEliminarNo hay mejor cosa que experimentarlo en carne propia para darse cuenta de lo inmensamente solo que uno está. Pero no te desanimes que, mientras tengamos salud y vida, ahí estaremos contigo y con Carmen. Un abrazo, Herminio.
ResponderEliminarMuchas gracias Froilán, pero es doloroso que hemos dedicado toda nuestra vida a crear lo que está registrado el la Fundación y no se dignen en venir a conocerlo, a pesar de haberlos invitado varias veces. Nunca, y mira que llevamos con esto casi 60 años nos hemos sentido tan humillados y despreciados. Es que ni siquiera nos contestan a las cartas. Un abrazo
ResponderEliminarQué pena, qué como bien dices, Froilán, “ni se cuida ni se mima” un patrimonio que deslumbraba en Cervera, le dio fama y era una visita obligada en la que se disfrutaba de un legado cultural que marcaba la diferencia, vivo recuerdo histórico de oficios y utensilios, de gentes, costumbres, tradiciones, juguetes e instrumentos musicales, así como fotografías, que tanto hemos admirado quienes hemos visitado ese importante Museo Etnográfico que lleva el nombre de la fotógrafa y etnógrafa Piedad Isla. Alguien tiene que poner remedio, empezando por el propio Patronato que custodia esa Fundación.
ResponderEliminarFui muchas veces al museo, con amigos a los que pretendía enseñar ese legado tan importante que logró aglutinar Piedad en aquella casa. Como digo, la última vez, con Gotzon, un fin de semana que anduvimos por aquella zona. Y la verdad es que se te cae el alma a los pies. Lógicamente, nadie como ella para conservarlo, pero quienes gestionan la Fundación no parecen caminar en la misma senda y ya se sabe lo que pasa con lo que no se cuida. Abrazo, Alfonso.
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