🌗 En la entrada a la Academia de Infantería de Toledo, y al pie del mástil de la bandera de España, autor Anónimo
📘 curioson | De cien en cien

● "Si de tu oro el sol es garantía,
el rojo de las dos franjas restantes
lo garantiza tu fiel Infantería,
mientras nos quede sangre a tus infantes".

Sobre España y los españoles | +2.909👀



🥹 Cien cosas curiosas sobre España
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36—|||||—En la provincia de Almería encontrarás todo un fenómeno de la naturaleza. Se trata de la Geoda de Pulpí: un espectacular hueco de ocho metros de longitud, recubierto por enormes cristales de yeso translúcidos que alcanzan casi los dos metros. Es la segunda geoda más grande del mundo y puedes verla visitando la Mina Rica, en la Sierra del Aguilón.

De la sección DE CIEN EN CIEN 👀+555



🍺 Cien curiosidades sobre bebidas
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05—||||||—Plinio y Tácito ya hablaban del exceso de bebidas alcohólicas en la Galia y en España.

De la sección DE CIEN EN CIEN 👀+6255



Pollito Freddy


Ven, pollito, te decían sus hermanos para jugar contigo. Te arrastrabas por el suelo, rodabas, gateabas, intentando cogerlos.


Juana Cortés Amunárriz (Madrid) 

Premio Provincial        

Cuentos-Guardo (Palencia)_Pollito Freddy_Juana Cortés_Premio Provincial

Pollito Freddy pía, pía, pía dentro de la barriga. No salías pollito y la mamá Valeria apretaba agobiada. Le habían dicho que la noche anterior habían visto pasar a la Llorona cerca del pueblo, y todo el mundo sabe que la Llorona trae mala suerte. Si un día te la encuentras cerca, huye de la mujer con cara de caballo, pollito. Es tan peligrosa como la pantera que acecha con sus ojos de cristal. Y entonces la tía Rosa se subió a la tripa de Valeria y la empujó con fuerza. Maldijo Valeria, la mamá viuda, al marido que dejó de proteger la casa. Maldijo al muerto por su ausencia, aunque nunca fue un marido ejemplar, aunque del piedrín muchas veces se iba directo a la taberna en lugar de volver a la casa, y de la taberna se arrastraba hasta la cama oliendo a whisky si el dinero daba. Pero no te equivoques, pollito, el muerto no era tu padre. El que preñó a la mamá fue Octavio, el viejo General. Octavio le hacía llegar algo de dinero a la mamá cada vez que la preñaba, lo justo para ir tirando, y os dejaba trabajar algunas de sus tierras para poder comer. Y así han sobrevivido los tuyos, a veces haciendo tortas que se vendían en el mercado, o haciendo artesanías de madera, o lo que se les iba ocurriendo a la mamá y a los hermanos. Sí, pollito, porque la mamá es linda y buena, y siempre está pensando en cómo sacar adelante a sus hijitos. Cuatro hijos, pollito, tenía Valeria, y tú, el quinto, llegaste atravesado. O eso le dijo Rosa a la mamá que estaba al borde del desmayo. Viene atravesado, Valerita. Reza, mujer, reza, por dios. Dicen que los niños que se atraviesan salen talentosos, dijo la mamá con un quejido. Salen talentosos si no se mueren dentro, y se llevan con ellos a sus madres al otro mundo, pensó rosa. Pollito Freddy, el quinto hijo, por fin asomaste la cabeza entre las piernas flaquitas de la mamá, que parecían cañas. Tenía Valeria e rostro cubierto de sudor y el pelo negro como un pulpo que extendiera sus brazos por la almohada. Ha salido torcido, dijo Rosa sosteniéndote entre los brazos. Cuando el general entró a darle su dinero y te vio, le sugirió a Valeria que se deshiciera de ti. No se enterará nadie, le dijo. Mis cerdos darán cuenta de él en un rato. Valeria escupió al suelo mientras te colgaba de su pecho para que tiraras de su pezón con fuerza. Pío, pío, pollito Freddy, has sido el hijo y hermano predilecto, medio mono medio humano, con ese rostro deformado por los ojos apretados con fuerza, hundidos en una cabeza demasiado grande. El cuerpo también grande, con unos brazos rollizos. Pío, pío, pollito, desde bien pequeño, siempre te agarrabas con fuerza, como si necesitaras del contacto humano para vivir. Y acariciabas el pelo de la mamá con suavidad. Y le decías en tu idioma de gritos, guapa, guapa la mamá, aunque no veías apenas, pero podías olerla y tocarla, imaginarla. Pío, pío, sonreías. Mamá guapa huele a lluvia. Las arañas se suben a los árboles. Es hora de comer algo, las tripas cantan. Entre todos cuidaban de ti, Freddy. Aunque te habían enseñado a comer con la cuchara, preferías hacerlo con las manos. También había que llevarte a hacer tus necesidades al corralito, pero a veces, nadie sabía si por desidia o por pura necesidad, las hacías allí donde te encontrabas y había que limpiarlo todo. Pero tú, Pollito Freddy, eras feliz. Cuando los domingos la familia jugaba al fútbol, te ponían de portero y te decían que movieras continuamente los brazos. Y lo hacías, al menos hasta que te cansabas. En la otra portería ponían a la mamá, que entonces recordaba que no era tan vieja, a pesar de los nueve hijos ya paridos no llegaba a la treintena, y sacaba el espíritu de la niña que no le habían dejado ser. Cada vez que detenía la pelota, Valeria aplaudía contenta y daba saltos sobre sus pies descalzos. A ti te dejaban al cuidado de los pollitos, a pesar de ser medio ciego y retrasado. Imitabas a la perfección los sonidos de los animales. Ven, pollito, te decían sus hermanos para jugar contigo. Te arrastrabas por el suelo, rodabas, gateabas, intentando cogerlos. O gritabas, lanzabas unos alaridos terribles que poco recordaban a los pequeños y dulces pollitos que solías tener entre las manos. Porque tus manos formaban un gran nido, y los pollitos dormían allí, y tú parecías un gran árbol, o una montaña, o una gallina gigante, monstruosa, cuidando atenta de su descendencia. Pío, pío, pollito Freddy, dejaban que los escarabajos caminaran sobre tus brazos, y eras el único que no corrías cuando se sentía en la cercanía el olor a azufre. No temías a la barba amarilla, que avisaba de su presencia con aquel olor nauseabundo, el mismo que se le atribuye al diablo, a pesar de que el veneno de las culebras es mortal. En la época de las inundaciones, las barbas se metían en las casas que estaban en las zonas más altas y no era raro encontrarlas debajo de las camas. Cuando Valeria mató una barba, tú pollito jugaste con una serpiente muerta, intentando despertarla. Luego Valeria se la llevó al curandero de la aldea para que usara su cabeza para hacer medicina sanadora. Ignorabas a la barba, pero lo que te daba miedo, Freddy, eran las panteras, aunque hacía años que no se veía ninguna por la zona. Si te decían la palabra pantera, te ponías nervioso y agitabas los brazos como si así fueras a quitarte de encima aquellos monstruos que a saber cómo te los imaginabas. Y si te azuzaban, te ponías agresivo y golpeabas con los puños a tu alrededor y lanzabas mordiscos al aire y patadas que por suerte no daban a nadie aunque a veces tomabas tanto impulso que caías al suelo al perder el equilibrio. Sólo te tranquilizabas cuando la mamá te decía cosas al oído. Pollito, pollito, el mundo gira y gira y nada ni nadie conseguirá detenerlo, cantaba la mamá. Y parecías un niño pequeño, y te tumbabas en el suelo y permanecías quieto, como un animal hecho un ovillo. Hacía más de tres años que el General no se dejaba caer por la casa. La ultima vez había sido al poco de nacer María Fernanda, la pequeña que antes de saber hablar ya escalaba los árboles, y Valeria pensaba que ya se había cansado de ella. Su cuerpo había sufrido con cada parto, con cada siembra y recogida, con cada una de las inundaciones. Y ahora era ya vieja, ya no quedaba casi nada de la mujer que un día había sido hermosa. No, no quedaba rastro de esa belleza, y Valeria rezaba para que el General hubiera encontrado a otra a la que preñar. Pero se equivocaba, y lo supo la noche que lo escuchó acercarse, y reconoció su voz hablándole a la yegua a la que trataba mejor que a cualquier ser humano. ¿Lo recuerdas, Freddy? La mamá hizo un gesto de alerta para avisaros. Ya sabías cuál era el precio por aquel trozo de tierra y aquella casucha miserable. Aquél era el precio que tenía la mamá y que teníais vosotros. Y la mamá les dijo a las hijas mayores que salieran por la ventana trasera, no fuera a ser que el General, viéndola vieja, se encaprichara de ellas, a pesar de ser todavía casi niñas. Y ellas salieron, y se escondieron, todas menos Constanza, de once años, que tenía fiebre y llevaba dos días sin comer nada. Y los pequeños se quedaron dentro y la mamá les susurró que se hicieran los dormidos. Y tú también, Freddy, debías estar tranquilo, pero no dejabas de mecerte, adelante y atrás, como cuando estabas nervioso. Y entonces la puerta se abrió y entró el General en la casucha de adobe. Desde que la vio, el gringo sólo tenía ojos para Constanza. No dejaba de mirar a la cría fascinado por sus ojos brillantes y la piel blanca. Déjala en paz, le dijo la mamá. El General la empujó a un lado para poder acercarse a la niña y verla bien (once años son muy pocos, dijo Valeria con la voz rota. Constanza estaba bañada en sudor, parecía recién salida de un río. Parecía un ser del agua, pequeño y hermoso. Una ninfa perdida allí, junto a la selva, con los ojos del color de las esmeraldas. El General quiso sentir la tersura de su piel hecha de agua y tocó su piel resbaladiza. Eres su padre, le dijo la mamá, tirándole del brazo. Los seres del agua enloqueces a los hombres. Como sucede con la sirenas de los ríos, que parecen casi niñas, pero son viejas. No hay que tratarlas con remilgos, pensó el General. Pescarla, cogerla entre las manos. La niña estaba empapada de sudor y la fiebre hacía temblar su cuerpo. El General se bajó el pantalón, mostrando sus piernas flacas y velludas, sus huevos oscuros, colgajos tristes que sin embargo inspiraron respeto al levantarse el arma violadora. Valeria le agarró, intentó atraerlo junto a ella, pero (Octavio la golpeó para apartarla de su lado. La mamá desesperada se acercó a tí, Freddy, que cantabas una canción sin sentido, y te dijo al oído, hijo, ha llegado a la pantera. Y al escuchar la palabra, te pusiste tenso, como si te hubieran pellizcado. Y la mamá te dijo, la pantera, sí, la pantera. La pantera va a comerse a Constanza, que está enferma y no ha podido correr para salvarse. Y empezaste a mover los brazos, mientras escuchabas los gritos de tu hermana que le decía a la pantera que la dejara en paz, que no la tocara. Y la mamá te empujó a ti, Freddy, que eras el más fuerte de sus hijos, para que te levantaras y lucharas contra la pantera. Pollito, te dijo, ahora eres gallo. Un gallo fuerte y hermoso. Sácale los ojos a la pantera, hijo. No dejes que la pantera acabe con nosotros. Y tú, pollito, muerto de miedo, asustado por los gritos de tu hermana, las palabras de la mamá-venga pollito, ahora gallo, gallo Freddy, la pantera nos comerá a todos, pero tú eres fuerte, hijo- chocaste contra el animal. No se parecía quizás al animal que habías imaginado, pero era también grande y duro. No tenía pelo del que agarrarle, excepto en lo que parecía la cabeza. Pío, pío, gritaste pollito ahora gallo. Cogiste a la pantera de las orejas para sacudirla. Los zarpazos que recibiste del animal no hicieron más que aumentar tu rabia. La pantera se iba a comer a todos, primero a Constanza, luego a los pequeños, y hasta a la mamá Valeria se comería. Y no volveríais a jugar al fútbol. Y no volveríais a pescar camarones en el río. Buscaste los ojos para hundir los dedos. Sigue, tú puedes hacer que los pollitos se salven y sigan durmiendo en tus manos, te decía la mamá. Los ojos eran blandos y gelatinosos. Los ojos de la pantera salieron de su sitio, para que no pudieras seguir cazando. El cuerpo del viejo gringo permanecía en el suelo, junto al camastro, con el rostro cubierto de sangre. Freddy, habías matado a la pantera. La mamá te acunó entre sus brazos. Los niños que vienen torcidos son talentosos, te dijo al oído. Pío, pío, te fuiste tranquilizando al escuchar su voz. El mundo gira y gira y ni siquiera la pantera puede pararlo, te cantó la mamá en tus oídos de gallo. Subisteis el cuerpo encima de la yegua, que inició el camino de vuelta hacia la finca. La mamá y todos los hijos, menos Constanza y María Fernanda que se quedó con ella, seguisteis al animal en silencio, sin hacer ruido, convertidos en sombras de la noche. En pocas horas, los cerdos del general no dejarían rastro del cuerpo, él mismo lo había dicho. Pío, pío, pío, Gallo Freddy arrastraste el cuerpo de la pantera y lo lanzaste dentro del cercado. Pío, pío. Los cerdos hacían un sonido desagradable mientras lo devoraban. Y el mundo siguió girando, mientras volvíais a la casa, y las sombras se confundían con las primeras luces del día. Ya había amanecido cuando os acostasteis, pero dormiste profundamente hasta bien entrada la mañana.

Año 2015
204 relatos cortos
12 cuentos al premio provincial
Pregonero literario: Luis Miguel Morán Bregel
@Grupo Literario Guardense
Actualización Sep2026 | 💥+464👀

SOBRE ESTA BITÁCORA

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Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 19 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +11.629.000 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.489.600 consultas y +6.100 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

🔻 EL POST DE OCTUBRE.
Ritual y Protocolo de la berrea en la Montaña Palentina.

📒Alfonso Santamaría Diez y José Luis Estalayo | Escriben desde España y México

📒 La berrea es un peculiar concierto en plena naturaleza de sonidos guturales, potentes, impresionantes y prolongados emitidos por los ciervos adultos en época de celo que rompen el silencio de los bosques, sierras y montañas, y proporcionan uno de los espectáculos más bellos que se pueden observar. © curioson 👇

Protocolo de la berrea en la Montaña Palentina 👀+1202



🔻 Arte desde el Aire
📒 Aitor Gutiérrez Cosgaya | Natural de Guardo. Operador de Drones | Escribe desde Palencia

📒 Antigua parroquia de un despoblado medieval que fue declarada monumento artístico en 1966. Templo de nave única orientado al este, con espadaña de un solo ojo, que ha merecido los elogios de todos los amantes de este arte. © curioson 👇

Ver Artículo Completo: Ermita de Santa Eulalia | +828👀



🔻 Mejor no comprender
📒 Fernando Martín Aduriz | Psicólogo | Alma del Ateneo de Palencia

📒Hay una novela de Enrique Vila-Matas, que precisamente tiene un título así, Hijos sin hijos. Allí menciona a unos personajes que tienen todos en común el alejarse de la sociedad, pero sobre todo que “sólo se alimentan de sí mismos, de forma que no se les puede ayudar sin hacerles daño”. © curioson 👇

Ver Artículo Completo: Hijos sin hijos | +848👀



🔻 Palencia en mis recuerdos
📒 Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Vive y escribe desde Palencia

📒 En las butacas de la Biblioteca disfruté de una representación única, maravillosa manera de vivir el momento, de deleitarse de la biografía y currículo de Javier Marín de Vega, contada con su peculiar forma y manera por Beatriz Quintana, que tiene la facilidad de meterte de lleno en el personaje. En esta ocasión, la catedrática nos descubrió no al Marín fotógrafo, sino al Marín escritor, biógrafo, estudioso, seguidor, experto y admirador de la figura del poeta sevillano Antonio Machado. © curioson 👇

Ver Artículo Completo: Cartas de amor de Antonio Machado a Pilar de Valderrana | +1.550👀



🔻 Autores de Nuestra Historia
📒 Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura

📒 En medio de esa sociedad, en la misma Corte, en 1580, vino al mundo Francisco de Quevedo, de familia noble. Poco agraciado físicamente, combatía esos defectos con un carácter violento tras el que se ocultaba un hombre tímido y sensible que, según se decía, tenía que burlarse de sí mismo para poder soportarse. © curioson 👇

Ver Artículo Completo: Francisco de Quevedo | +555👀



🔻 Románico Curioso
📒 Cristina Párbole | Historiadora | Escribe desde Aguilar de Campoo

📒A finales del siglo XII se levanta en Villanueva del Río Pisuerga el templo de San Juan Bautista. El primer documento donde aparece citado Villanueva es del año 1039, en el aparece citado como Villanova y se trata de una donación en la cual la condesa doña Ofresa entrega su cuerpo a la iglesia de Santa María de Aguilar y dona a esta la hacienda que poseía en Villanueva. © curioson 👇

Ver Post Completo: Iglesia de San Juan Bautista | +3.788👀



📒 EN PORTADA | UNA RUTA CADA DÍA +2.676👀

Paseo en bicicleta por Palencia

Recorrer Palencia en bici ha sido una de mis mayores y enriquecedoras experiencias, que me ha permitido conocer, disfrutar y embelesarme con...