100 DOSIS DE AMOR [97] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]
El Amor es lo que te compensa de todo lo que por demasía y saturación entorpece tus pasos. No te consuela nada cuando te falta esa persona que llena noche y día tu pensamiento. Lo he dicho aquí cientos de veces, creo que, en cada dosis de estas, podía verse claramente esa sensación de pérdida que arrastro desde que no te tengo. Y sé que estás ahí y te llevo conmigo. Y sé que te quiero, aunque sea en la oscuridad y en la distancia, aunque sea en el recuerdo, como quieren los vivos a los muertos; y te espero, como espera la mujer del emigrante o el marino. Y contemplo mi vida ya desde lo alto, imaginándome a lo lejos lugares maravillosos en los que a veces me pierdo de tu mano.
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El Paloteo, Ampudia
El Festival de Paloteo de Ampudia en su XXXIX edición, se ha convertido en una de las citas culturales más importantes de la provincia.
💃22 de julio de 2023
Cuaderno de anotaciones
La danza del Paloteo, con orígenes en el siglo XVI, se ejecuta con palos que los danzantes alternan produciendo un sonido único que acompaña a las fiestas, como el Corpus de Cevico de la Torre, las de San Telmo en Frómista, las de la Virgen del Valle de Saldaña, la romería de Nuestra Señora de Alconada en Ampudia, la de Valdesalce en Torquemada, o las fiestas de la Virgen del castillo en Cisneros. La de Cisneros, se considera como uno de los ritos mejor conservados de Tierra de Campos. En otras poblaciones de Tierra de Campos se ha desarrollado este tipo de danza como Autillo, Guaza, Becerril, Autilla del Pino, Fuentes de Valdepero, Fuentes de Nava, Villada, Villamartín, Torremormojón, Támara, Castromocho, Pedraza. También en el Cerrato, concretamente en Dueñas (Romería de San Isidro), y en menor media en Villamediana, Tabanera y Palenzuela.
🔍Con identidad propia | Diario Palentino
Visitamos la Casa de los Títeres | Paredes de Nava
💬La Casa de los Títeres, otro motivo para visitar Paredes de Nava
💬Conocer el mundo de Miguel Ordóñez, de 75 años, en su escenario es darte cuenta de que estás frente a un titiritero que ama su profesión y trasmite su arte.
A mediados de abril acudí con mi amigo José Antonio Marcos a Paredes de Nava, su pueblo, donde nos esperaba Miguel Ordóñez, el titiritero que llevó los títeres al pueblo de ilustres escritores y artistas, como Jorge Manrique y los Berruguete. El edificio en el que se encuentra la Casa de los Títeres pertenece al actual ayuntamiento, era el refectorio del antiguo convento de los franciscanos, edificación que ha sido posteriormente acondicionada para ubicar las oficinas municipales y la Casa de los Títeres, la biblioteca, el salón de actos, y el espectacular Centro de Artes Escénicas “Jorge Manrique”.
Luis Calderón, alcalde de Paredes de Nava, pensó que este podía ser un buen lugar para instalar allí la Casa de los Títeres, después de su encuentro con Miguel Ordóñez, quien no tenía ni idea de dónde estaba Paredes de Nava. Calderón quiso rescatar el oficio de titiritero para su pueblo, actuó con prontitud y puso a disposición del maestro titiritero un amplio espacio en los bajos que en otros tiempos fueron utilizados por las antiguas escuelas. Miguel cedió el contenido y el ayuntamiento puso el local, que mientras viva el argentino no pasará su obra al ayuntamiento de Paredes de Nava.
Recuerda Miguel que el encuentro con Luis Calderón tuvo lugar en Triollo, pueblo que se encuentra en la Ruta de los Pantanos, en la Montaña Palentina, al que Ordóñez acudió con su compañía “Cristoforo Colombo”.
“Alguien te ofrece algo sin pedirlo porque lo ve factible para su pueblo, Luis Calderón tiene una inclinación hacia las artes, en mi caso y en el de Rosana Largo, se merece un reconocimiento”.
Conocer el mundo de Miguel Ordóñez en su escenario, es darte cuenta de que estás frente a un titiritero que ama su profesión y trasmite su arte.
“Cuando era pequeño pasó un titiritero por mi pueblo, y me gustó tanto que me dije: a partir de ahora me hago titiritero, porque me entró el amor por las pequeñas esculturas que se mueven”.
A partir de entonces actuar con los títeres y hacer máscaras fue su mayor pasión. Tras realizar sus estudios básicos, entró en la Universidad, donde acabó como profesor en la Escuela de Bellas Artes, rama teatro.
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| Momento de la entrevista a Miguel Ordóñez en la Casa de los Títeres. |
Esta fue la vida de Miguel en su Argentina natal hasta los 25 años, a partir de esa edad no fue un camino de rosas para un hombre como él, porque en su país, en 1973, se respiraban aires militares y el ambiente era muy tenso por el terrorismo de izquierdas y el poderío de la derecha, que provocó un golpe de estado del ejército, un ambiente similar al de la época anterior a la guerra civil española. Llegó la época dura para Argentina y el gobierno militar cerró la Escuela de Bellas Artes “porque los militares no querían saber nada de los artistas”. Recuerda que encarcelaron y mataron a muchos, cifra en 30.000 los desaparecidos, entre ellos varios escritores, periodistas y pintores.
“La dictadura no quería artistas en su país porque son críticos y no querían ningún tipo de crítica. De Argentina se fue todo el mundo pensante, decidí que el mundo era mucho más grande, y con 25 años me fui a Rumanía”.
Ante tanto peligro Miguel Ordóñez abandona su trabajo y oficio, al tiempo que le conceden una beca en Rumanía y se va a este país acompañado de otros titiriteros en el transatlántico italiano “Cristoforo Colombo”. Su estancia en Rumanía le permitió recorrer todos los países del Telón de Acero. Tras su periplo rumano recaló en Madrid porque no podía volver a Argentina. Era el año 1977, España se abría al mundo y se produjo una apertura a todas las artes, vuelve el teatro a la calle, y en Madrid al Parque del Retiro. Miguel se establece en España y forma empresa, la Compañía Cristofer Columbus y reivindica su oficio. La Compañía llegó a tener 12 empleados y viajó por toda España como intercambio de culturas. Miguel el alma mater de su Compañía y comenta que viajaba al estilo de “La Tarumba” de García Lorca, aunque matiza su humilde comparación de su Compañía con la de García Lorca, que durante la guerra civil española entretenía a los combatientes del bando republicano en las trincheras, bajo la supervisión de Alberti, Neruda y Lorca, teatro portátil que desaparece en la época franquista.
Hoy he conocido a Miguel Ordóñez, un hombre cuyo oficio es popular y transmite mucho a los niños y a sus padres.
“Nosotros, los titiriteros, no somos artistas, sino artesanos, un oficio con mucha creatividad y la transmisión del boca a boca”
Explica Miguel, estudioso de la historia del títere, que vuelve a la intelectualidad y los intelectuales escriben para el titiritero, un arte olvidado, anterior al teatro que ubica después de la época romana. Surge el teatro en latín (mester de clerecía), y sale de la iglesia (mester de juglaría) para ir a las tabernas, plazas y se expresa en lenguas romances. El rey Alfonso X, en el año 1200, divide a los titiriteros en juglares, histriones, titiriteros y bufones.
Veo en los estantes de la Casa de los Títeres libros relacionados con los títeres como “Anuario de Títeres, “El títere y las otras artes”, “Medio siglo de profesión de titiritero”, “Teatro de muñecos en Hispanoamérica”, “El pensamiento del títere, “Títeres”, “Documental de Títeres”, “Títeres trashumantes”. Hay dos libros que llaman mi atención: “La Pícara Justina” y “El Quijote”, su fuente de inspiración. Para Miguel “La Pícara Justina” “es el ilustre olvidado del teatro, es la única obra juglaresca”. Es Miguel un creador, constructor y restaurador de sombreros, carracas y máscaras además de personajes de las Peñas de Paredes de Nava, ha restaurado los gigantes y cabezudos y cambiado el vestuario del ayuntamiento que se saca en los desfiles de las fiestas. Todo se hace en este taller.
Con Miguel Ordóñez trabaja una actriz que en las intervenciones conjuntas hace las voces femeninas, Irene Antolín, de la Compañía de Teatro Aldagón. Irene y Miguel hacen muñecos y vestidos. Irene será la sucesora cuando Miguel lo deje.
Veo en los estantes de la Casa de los Títeres libros relacionados con los títeres como “Anuario de Títeres, “El títere y las otras artes”, “Medio siglo de profesión de titiritero”, “Teatro de muñecos en Hispanoamérica”, “El pensamiento del títere, “Títeres”, “Documental de Títeres”, “Títeres trashumantes”. Hay dos libros que llaman mi atención: “La Pícara Justina” y “El Quijote”, su fuente de inspiración. Para Miguel “La Pícara Justina” “es el ilustre olvidado del teatro, es la única obra juglaresca”. Es Miguel un creador, constructor y restaurador de sombreros, carracas y máscaras además de personajes de las Peñas de Paredes de Nava, ha restaurado los gigantes y cabezudos y cambiado el vestuario del ayuntamiento que se saca en los desfiles de las fiestas. Todo se hace en este taller.
Con Miguel Ordóñez trabaja una actriz que en las intervenciones conjuntas hace las voces femeninas, Irene Antolín, de la Compañía de Teatro Aldagón. Irene y Miguel hacen muñecos y vestidos. Irene será la sucesora cuando Miguel lo deje.
“Irene es muy buena en el teatro y en la creación de personajes de títeres. Es la única forma de que no se pierda el viejo oficio de titiritero, comediante, juglar en dos fases: Construcción de muñecas y puesta en escena de las obras. El oficio de titiritero está en vías de extinción”.
Se nota el mutuo aprecio de estos dos titiriteros, Irene Antolín manifiesta que “Miguel es un gran maestro del que se aprende mucho, he aprendido a su lado muchas cosas que no sabía”. Admira de Miguel su inteligencia y capacidad de creación, llevan más de cuatro años juntos. Miguel está encantado con Irene por su gran ayuda, tanto en los espectáculos como en el taller. Funcionan como la Casa de los Títeres, dan cursos y charlas a colegios de la localidad, de la capital, de la provincia y de la región, aunque alguno viene de fuera, a Agrupaciones de Amas de Casa y a jubilados que recuerdan su pasado.
La sala para presenciar una actuación de los titiriteros tiene cabida para 70 personas, que si se añaden más sillas puede llegar a 100, un espacio atractivo para todos los públicos que sin duda se aficionarán a la magia de los títeres, movidos por el maestro que muestra su veteranía y oficio, y transmite su sabiduría y dominio de las figuras, algo indispensable para enseñar este arte después de muchos ensayos.
Buenas relaciones mantiene Miguel con el mundo del títere, en especial con Titirimundi, es amigo de los organizadores y ha acudido muchas veces a Segovia a actuar y disfrutar de su apasionante mundo. El argentino lleva ocho años en Paredes de Nava, aquí se siente realizado, más aún cuando sabe que su oficio no se va a perder y continuará en esta bella localidad de Tierra de Campos. Miguel no considera este encuentro conmigo y con José Antonio Marcos como una entrevista, sino como una charla con amigos, un verdadero placer conversar con Miguel y descubrir el mundo del títere de la mano de un maestro que dirige la Asociación Cultural La Casa de los Títeres.
Imágenes: José Antonio Marcos
La mirada de un niño palentino
Desde muy niño me gustaba ir a los recados maternos más variopintos, lo que propiciaba el contacto con personas (para mí personajes) entrañables que se movían por los alrededores. En el año 1945, sobre un solar dedicado a la cría caballar a la altura de la actual Avenida República Argentina, número 4 ( hoy número 6), José Paz Maroto, preeminente ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, natural de Baltanás y pariente de mi padre para más señas, construyó un magnífico bloque de viviendas, cuya escalinata de caracol sigue siendo hoy en día un punto de referencia de la arquitectura palentina. Allí fueron a vivir mis padres y allí nacimos y nos criamos sus siete hijos.
Enrique De Guzmán
El edificio era conocido como “la casa de Paz Maroto” o “la casa de los médicos”, por los numerosos galenos que allí vivían. Los alrededores de la finca, esto es, el Parque del Salón, el Colegio de los Maristas, el Barrio de la Puebla , la Calle Mayor, el Puente de Hierro, el Bosquecillo y la Fuente de la Salud fueron los puntos centrales de mis vivencias fuera del hogar paterno a lo largo de mi infancia y comienzo de mi adolescencia. Desde muy niño me gustaba ir a los recados maternos más variopintos, lo que propiciaba el contacto con personas (para mí personajes) entrañables que se movían por los alrededores. El primer personaje que acaparó mi atención fue don Higinio Herrero, un venerable anciano propietario del Banco Herrero. Siempre que me veía me hablaba suavemente y me entregaba una moneda de una peseta “para que ahorres para tu futuro”. Tenía fama de tacaño, que no de avaro, pero a mí me caía bien, no solo por sus dádivas, sino porque me inspiraba un respeto reverencial. A veces, algún grupo de golfillos (así se los denominaba entonces) le jaleaban con un estribillo grotesco, “Don Higinio, que me giño”, mientras echaban a correr sin que el buen hombre hubiera llegado a oírlos. Seguidamente, me dirigía a La Perea, un imponente puesto de chucherías, frente al Cine Ortega, y me gastaba la peseta en acerolas. Eso del ahorro no iba conmigo. Súbitamente recordaba los encargos maternos sin recoger en Ultramarinos Florencio Ruiz, Viuda de Cabrero o Supertienda Juan del Río, lo que me inducía a correr como un poseso por la Calle Mayor mientras saludaba con la mano a un limpiabotas sordomudo al que visitaba con frecuencia a la altura del ya desaparecido Café Ideal Palentino, junto a la Bocaplaza, y que solo con su mirada y su sonrisa mostraba una bondad infinita que a mí me ganaba para la causa (la causa de la amistad, se entiende). En ocasiones, yendo con mis padres de paseo, les pedía permiso para acercarme a saludar a mi amigo. Y oía decir a mi padre “qué hombre tan bueno”.
Desde muy niño hasta que fui universitario me llamaba muchísimo la atención Mary Paz Casañé. Era una de las hijas de José Paz Maroto y vivía en la planta primera de la casa. Para mí era la tía Mary. Al poco de nacer contrajo una feroz poliomielitis, que le paralizó el 80% del cuerpo y la postró en una silla de ruedas. En muchas ocasiones, cuando entraba en el portal me topaba con ella y su ayudante, Ana, y me decía cosas tan alegres y se reía con tal intensidad que me dejaba contento y optimista el resto del día. La mirada del niño que fui nunca atisbó que se quejara de su cruel enfermedad , al revés, era la más alegre de su extensa familia y todos acudían a su presencia para sentirse fortalecidos. Cuando venía a comer a mi casa, el buen ambiente, las tiernas palabras que nos dirigía a los niños, su personalidad arrolladora me ayudaban a empezar a comprender que a veces la felicidad va más allá del dinero, o de la condición física, y que tiene mucho que ver con el espíritu guerrero e indomable de las personas y su capacidad de no rendirse nunca. En cierta ocasión, su padre, José Paz Maroto, me dio un duro de propina por haberle ayudado a regar la finca que tenía en el Monte el Viejo. La tía Mary me preguntó el alcance de la propina y le dije que un duro. “Papá, no seas así, dale al chico por lo menos cinco duros” - le espetó. Su padre contestó “qué barbaridad”, pero me entregó el billete de veinticinco pesetas. Verdaderamente el hombre no era tacaño sino austero, como hijo que era de la guerra (in)civil y de la posguerra. La tía Mary murió joven y Palencia, a la que adoraba, perdió a una de sus mejores embajadoras.
En los años 50 y 60 no había llegado a España la moda del prêt à porter, razón por la cual venía a casa una costurera para confeccionarnos la ropa . Esa mujer se llamaba Emiliana Antolín Mamuz y era el modelo de persona abandonada a su suerte por las clases dirigentes de entonces, una etapa que algunos denominaban eufemísticamente los años triunfales. Emilia había quedado huérfana muy pronto y había perdido a su hermano, guardia civil, en una de las muchas escaramuzas de nuestra guerra. Nunca nos habló de política y siempre nos transmitió los sentimientos más profundos que puedan latir en un ser humano. Nunca supe si era creyente o atea, de izquierdas o de derechas. No hacía falta. Era una de las persona más buenas, en el más machadiano de los sentidos, que uno pueda llegar a conocer. Todos la adorábamos porque era tierna, divertida y sufría sus desgracias con entereza. De aquellos años 50 y 60 recuerdo sus relatos de cuentos clásicos de los Hermanos Grimm. Nos quedábamos extasiados por la dramatización extraordinaria que hacía de Caperucita, el Lobo feroz, Pulgarcito o los Tres Cerditos. Imitaba las voces de los personajes de tal manera que provocaba en nosotros la risa desbordante, pero también el miedo, pues de todos es sabido que muchos cuentos infantiles son verdaderamente crueles.
Desde muy niño hasta que fui universitario me llamaba muchísimo la atención Mary Paz Casañé. Era una de las hijas de José Paz Maroto y vivía en la planta primera de la casa. Para mí era la tía Mary. Al poco de nacer contrajo una feroz poliomielitis, que le paralizó el 80% del cuerpo y la postró en una silla de ruedas. En muchas ocasiones, cuando entraba en el portal me topaba con ella y su ayudante, Ana, y me decía cosas tan alegres y se reía con tal intensidad que me dejaba contento y optimista el resto del día. La mirada del niño que fui nunca atisbó que se quejara de su cruel enfermedad , al revés, era la más alegre de su extensa familia y todos acudían a su presencia para sentirse fortalecidos. Cuando venía a comer a mi casa, el buen ambiente, las tiernas palabras que nos dirigía a los niños, su personalidad arrolladora me ayudaban a empezar a comprender que a veces la felicidad va más allá del dinero, o de la condición física, y que tiene mucho que ver con el espíritu guerrero e indomable de las personas y su capacidad de no rendirse nunca. En cierta ocasión, su padre, José Paz Maroto, me dio un duro de propina por haberle ayudado a regar la finca que tenía en el Monte el Viejo. La tía Mary me preguntó el alcance de la propina y le dije que un duro. “Papá, no seas así, dale al chico por lo menos cinco duros” - le espetó. Su padre contestó “qué barbaridad”, pero me entregó el billete de veinticinco pesetas. Verdaderamente el hombre no era tacaño sino austero, como hijo que era de la guerra (in)civil y de la posguerra. La tía Mary murió joven y Palencia, a la que adoraba, perdió a una de sus mejores embajadoras.
En los años 50 y 60 no había llegado a España la moda del prêt à porter, razón por la cual venía a casa una costurera para confeccionarnos la ropa . Esa mujer se llamaba Emiliana Antolín Mamuz y era el modelo de persona abandonada a su suerte por las clases dirigentes de entonces, una etapa que algunos denominaban eufemísticamente los años triunfales. Emilia había quedado huérfana muy pronto y había perdido a su hermano, guardia civil, en una de las muchas escaramuzas de nuestra guerra. Nunca nos habló de política y siempre nos transmitió los sentimientos más profundos que puedan latir en un ser humano. Nunca supe si era creyente o atea, de izquierdas o de derechas. No hacía falta. Era una de las persona más buenas, en el más machadiano de los sentidos, que uno pueda llegar a conocer. Todos la adorábamos porque era tierna, divertida y sufría sus desgracias con entereza. De aquellos años 50 y 60 recuerdo sus relatos de cuentos clásicos de los Hermanos Grimm. Nos quedábamos extasiados por la dramatización extraordinaria que hacía de Caperucita, el Lobo feroz, Pulgarcito o los Tres Cerditos. Imitaba las voces de los personajes de tal manera que provocaba en nosotros la risa desbordante, pero también el miedo, pues de todos es sabido que muchos cuentos infantiles son verdaderamente crueles.
La pobre mujer vivía muy modestamente en el Barrio de la Puebla, creo recordar que en la Calle Empedrada, un barrio sin asfalto, lleno de casas de una o dos plantas sin los elementos considerados básicos para una vida decente, donde se mezclaban las aguas de la lluvia con las aguas fecales provenientes de algunas casas sin agua corriente y de construcción más bien primitiva. Pululaban por allí niños desnudos jugando en la calle sin nadie que les limpiase los mocos, multitud de gitanos abandonados a su suerte sin ninguna esperanza de futuro. Allí vivía Emilia, sin apenas recursos, pero siempre emperifollada, los labios y las mejillas rosadas por el carmín, con olor a lavanda, las raíces del cabello negro azabache quemadas por el tinte, con andares parsimoniosos a causa de su incipiente ceguera. Cierto día, decidí ir a visitarla y me encontré la desolación personificada. La buena mujer yacía en plena calle sobre un colchón rodeada de sus pocas pertenencias, lloraba desconsoladamente y se preguntaba por qué Dios la había abandonado. En esa época también había especulación y se expulsaba a los inquilinos sin más explicación que la orden de desalojo inmediato, sin mandamiento judicial ni nada parecido. Cuando me vio, me abrazó quejumbrosa y sentí por primera vez en mi vida (tenía 8 o 9 años) el significado de la palabra injusticia. Al poco, corrí hacia mi casa, les conté a mis padres lo que había visto y les pedí que la ayudaran. No se lo pensaron ni un segundo. Esa noche Emilia durmió en nuestra casa y allí permaneció varios meses hasta que logró acomodo en otra vivienda. Para todos nosotros era una más de la familia y todos la adorábamos. Estas escenas no me han abandonado nunca y, desde entonces, me he rebelado abiertamente contra quienes abusan de personas mayores e indefensas.
Decía don Miguel de Unamuno que la verdadera historia es la intrahistoria, y que esta se nutre de las personas anónimas, que no constan en las enciclopedias pero que son el verdadero motor de la humanidad. Y creo que tiene toda la razón.
Decía don Miguel de Unamuno que la verdadera historia es la intrahistoria, y que esta se nutre de las personas anónimas, que no constan en las enciclopedias pero que son el verdadero motor de la humanidad. Y creo que tiene toda la razón.
Actualización mar2026 | 💥+688 👀
Tiempo de silencio, Montaña-Palentina, Fernando Martín Aduriz
Su autor, sabe de qué habla, y su empuje a difundir los valores de nuestro entorno es loable en sus publicaciones. Pero con este libro Froilán de Lózar ha logrado sintetizar su saber acrisolado de muchos años en unas páginas memorables.
Saldaña y su mercado de los martes
Lo que para nosotros, habitantes de cualquier pequeño pueblo de la comarca, llegaría a significar en aquellos años de nuestra niñez y adolescencia en un pueblo, el mercado de los martes de la localidad de Saldaña, quedará grabado para siempre en nuestra memoria. Marcándonos hasta tal punto que, muchos de nosotros, a pesar del tiempo transcurrido, los martes los seguimos identificando y asimilando con el mercado semanal de Saldaña. Porque Saldaña y los martes siempre irán unidos en nuestras vidas para el resto.
| Imagen De alpoma - panoramio, commons |
Y es que, en aquellos años, en Saldaña encontrábamos prácticamente todo lo que necesitábamos para nuestro día a día en el pueblo; que en realidad tampoco era mucho. Y los martes, como si de un cuento mágico se tratase, se hacían realidad nuestros deseos, al quedar cubiertas muchas de las necesidades perentorias surgidas en los días anteriores. Porque el mecanismo se repetía una y otra vez y casi siempre ocurría que el deseo se cumplía. Que un día se precisaba algún útil de la casa, tipo electrodoméstico menor o el propio menaje de la misma, se esperaba al mercado del martes en Saldaña para adquirirlo. Que se necesitaba la reposición de alguna herramienta de las de uso en las labores agrícolas, se adquiría el martes en Saldaña. Que los escolares necesitábamos algún libro o algún útil para la escuela, tipo bolígrafo, lapicero, libreta…, se lo encargábamos el martes a aquel miembro de la familia que se desplazase a Saldaña a estos y otros menesteres.
Y así, muchas circunstancias de la vida y necesidades de los vecinos del pueblo giraban en torno al martes y el mercado de Saldaña. Desde estar pendiente de la hora en la que pasaba el coche de línea que nos acercaba hasta él, hasta priorizar las necesidades familiares en función de poder adquirirlas el martes siguiente en el mercado. Pasando por utilizar el día de mercado para permitirse un pequeño descanso o relax respecto a las faenas agrícolas diarias y, de paso, tomar contacto y cambiar impresiones sobre los devenires del campo con otras personas de la comarca.
Y con qué ilusión y ganas esperábamos los chavales el regreso a casa, una vez finalizada la jornada escolar de la mañana, del miembro de la familia que aquel martes se había trasladado a Saldaña y llevaba nuestra particular lista de encargos: adquirir el nylon, los plomos, los anzuelos y el corcho para la nueva caña de pescar; o los reteles para poder salir a pescar cangrejos con los amigos en breve; las libretas y los bolígrafos que nos había ordenado llevar la maestra a la escuela al día siguiente –consciente también ella de que el martes nos los adquirirían en Saldaña-; la peonza nueva o la cuerda necesaria para hacerla bailar y que sustituiría a otra ya vieja y deshilachada; los cordones nuevos para los zapatos que volveríamos a vestir en las próximas fiestas, y los caramelos y dulces de rigor que siempre sabíamos nos llegaban cada martes que alguien de la familia acudía al mercado de Saldaña.
Esos sí que eran los auténticos y verdaderos Reyes Magos para nosotros.
Actualización mar2026 | 💥+955👀
La Casa del Abuelo | Cevico de la Torre
⚓En Cevico de la Torre se conserva una casa, fechada en 1863, que permite hacer un viaje en el tiempo.
⚓Un Museo Etnográfico que sorprende nada más cruzar el quicio de su puerta.
⚓La Casa del Abuelo, un referente etnográfico de Cevico de la Torre.
En Cevico se conserva una casa, fechada nada menos que en 1863, que permite hacer un viaje en el tiempo, un Museo Etnográfico que sorprende nada más cruzar el quicio de su puerta. Se trata de la Casa del Abuelo, cuyo interior no deja indiferente, porque permite conocer cómo vivían aquellos humildes labradores, que trabajaban en el campo de sol a sol, como propietarios de pequeñas fincas, o como jornaleros casuales con jornales de miseria. La pobreza era palpable, subsistían gracias a los animales que criaban en las cuadras de sus casas, y a que bebían buen vino de su propia cosecha, y a las hortalizas de su propia huerta.
Los antiguos moradores de la Casa
Quienes habitaron en esta casa fueron Teodosio y Ambrosia, un matrimonio muy humilde, pobres almas cargadas de hijos (14) y pocos alimentos para llevarse a la boca. Teodosio y Ambrosia vivieron con sus escasas pertenencias en esta casa, que nos descubre cómo vivían estos pobres agricultores de aquellos años, que representan a la gente humilde del Cerrato. No es de extrañar que las personas de avanzada edad que visitan esta casa se emocionen al recordar a sus padres y casas y ver esos utensilios utilizados en tiempos pasados. La Casa del Abuelo no es una casa de ricos, como las que abundan en Cevico, es una casa de personas humildes que rayaron la pobreza, y que despertó mi interés porque te traslada a aquella época del siglo XIX, en la que había mucha miseria.
Mi apreciación sobre la Casa.-
Disfruté mucho con el continuo mensaje que ofrece cada rincón de la casa, de sus personajes y utensilios, de sus habitaciones, me asombró su mísera forma de vivir y afrontar el día a día, de casa al campo, y del campo a casa, con pocas parladas en las solanas y muchas insolaciones, y temperaturas extremas. Personajes adaptados perfectamente a la miseria y las inclemencias, difícil de imaginar en estos tiempos de abundancia y tontería, de tecnologías y pocas privaciones. Personajes de reclinatorio con una sencilla capilla en su propia habitación para rezar en casa a diario, o ir a misa los domingos.
La Casa del Abuelo te hace disfrutar, durante algo más de 60 minutos de todos los objetos ya desaparecidos y de las explicaciones de su propietario, que te indica las penurias de Ambrosia y Teodosio, dos ceviqueños a oscuras, iluminados por candiles y velas, al amor de la lumbre y el puchero. Que dormían en una habitación entre orinales y relicarios, sin miras al progreso, “cosa de señoritos”. Que vestían a diario con ropa vieja y boina gastada o sombrero de paja si estaban faenando, y las mujeres portaban moño, delantales y toquilla vieja, pañuelo negro y ropa raída por los años. Los domingos, para ir a misa, la boina nueva, pantalones de pana, chaleco y el reloj de bolsillo, y las mujeres su ropa y toquilla, propia de rezos y festejos.
Todo es original en esta pequeña casa, la distribución de su comedor, la fresquera y alacenas, las habitaciones, el desván, el pequeño corral y las cuadras. Sus dueños vivían cerca de la cuadra al calor de los animales, con el pozo dentro de la casa y sacaban el agua con soga y herrada, agua no potable por la gran cantidad de cal, pero que servía para dar de beber al burro, gallinas y cerdos. En un rincón de la casa, resguardada de calores estaba la alacena, donde se guardaban escasos manjares, como queso y chorizo, escabeche, aceitunas y fruta de temporada. Sorprende el encuentro con tantos utensilios, unos 300, ya desparecidos que usaron nuestros antepasados, como barreños, tablas para lavar la ropa, planchas de calor, la trébede, los candiles, candelabros, pucheros, jarras y porrones. En las habitaciones de los niños originales cunachos y orinales, tacatás, los caballitos de cartón o de madera, simples juguetes como la peonza, el aro y las muñecas. No te imaginas cómo podían dormir en esa cama catorce hermanos, y a medida que iban creciendo los mayores dormían en el suelo. Me pregunto ¿Cómo se las arreglaban para comer, lavarse e ir a la escuela?
Juan Carlos García es el artífice de todo lo que vemos en la Casa del Abuelo, una casa que compró a los descendientes de Teodosio y Ambrosia, y que estaba casi en ruinas. Su ilusión por el recuerdo de la casa de sus abuelos y su amor por conocer y recuperar todo lo antiguo, por las costumbres de antaño, le permitieron adentrarse en un mundo que le apasiona. Se le nota cuando explica cada objeto y el modo de vida de quienes habitaron esa casa. Conoció esta casa y sus posibilidades para que pudiera ser visitable. Juan Carlos tiene interés de que la visiten los jóvenes para que vean el modo de vida de aquellos tiempos. A lo largo de estos años, Juan Carlos, ha ido reuniendo utensilios hasta que consiguió comprar esta casa, acorde a sus necesidades y hacer varias reformas y gastos necesarios para acondicionarla. Ha instalado objetos que tenía, otros que ha comprado y otros que le han regalado. Es el mundo de Juan Carlos, no lo hace por dinero ni por hacer negocio, quiere que la gente vea esta casa y no se borre la memoria del pasado tal como vivían nuestros antepasados.
Las explicaciones de Juan Carlos te hacen disfrutar de la contemplación de una casa única y las creaciones de un “manitas”, que ha modelado las figuras de Ambrosio y Teodosia, la burra Canela, el gato, o las gallinas; ha recuperado cimientos, paredes y tejado, y durante un año y medio ha trabajado para dejar la casa tal como era, después de cambiar las vigas, pintar las paredes de cal y con mazarrón los suelos de baldosa. La Casa del Abuelo lleva abierta desde el año 2015, Juan Carlos no ha querido apoyos institucionales ni subvenciones y la sostiene con las aportaciones voluntarias, a veces no saca ni para las pastas y vino que ofrece a los visitantes. Agradece Juan Carlos a Adri-Cerrato que le haya instalado los carteles, los folletos son obra del propio Juan Carlos y los distribuye por las oficinas de turismo para su promoción. A la casa han llegado todas las emisoras de la capital, y el programa de TV Castilla y León “El Arcón” de Javier Pérez Andrés, que visitó la localidad y la Casa del Abuelo y explicó el valor de personas como Juan Carlos que de forma voluntaria y generosa han conseguido que no se borre la memoria del pasado.
Uno de sus últimos visitantes le dijo a Juan Carlos que la Casa “era uno de los museos más bonitos que había visto”.
Por todo ello merece la pena visitar la Casa del Abuelo.
Carta para Froilán
Tu Carta para Félix, fechada en 9 de julio de 1991 me trae recuerdos de Buisán Cítores, a quien conocí en su época de redactor de Diario Palentino, y académico de la Institución Tello Téllez Meneses. A Félix lo traté más por lo segundo que por lo primero. Félix era una persona muy seria, demasiado seria, no tenía don de gentes, pero su libro “Historia del periodismo palentino”, le catapultó en la ciudad del Carrión.
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| @Pumar59 |
También conocí a Felipe Calvo, y mas tarde a Claudio Prieto, ambos académicos de la ITTM. El primero con dentadura de conejo, en aquellos tiempos no se visitaba al dentista, aunque el tenía dinero para haberse arreglado esa boca tan fea, pero supongo que gastaba sus haberes en otras cosas, pero se le veía más bien austero. En cuanto al maestro de Muñeca, un gran músico y compositor, le dio mucha cancha Jesús Mañueco, presidente de la diputación de Palencia, persona muy poderosa en aquellos tiempos, del que pudiera escribir un libro. Lo podía escribir también mi amigo Mariano Valero, pero Mariano no traiciona a sus amigos. En este escrito descubrimos Froilán tus orígenes, cuando eras más cantautor que escritor. Escritor te fuiste haciendo poco a poco, llevas un montón de años escribiendo “La Madeja” de los viernes. En tus orígenes ya escribías bien
“Como viene, se va, digo la vida, que es cosa de bastantes afanes y de poco tiempo. Como brota, se seca, digo la tierra, digo la montaña; contigo se va en pequeños trozos, casi nadie lo nota, ahora que se nos ocurre proponerte para un paseo, para una medalla, para un premio, para jurado de un concurso de pendones y cantos”.
Interesantes también tus reflexiones de aquel entonces:
“Te escribo desde una tierra sembrada de terror”, en clara referencia al País Vasco, tu lugar de residencia. “Qué mala es la política que lo destroza todo, ¡cómo se ha revuelto todo lo que amamos, cómo han cambiado las cosas y la gente."
Ya entonces hablas de la Montaña Palentina, un término, dicen, acuñado por nuestro amigo Gonzalo Alcalde Crespo, que debiera tener un monumento en esta comarca, y en cualquiera del resto de las de la provincia de Palencia por su gran labor, que muy pocos reconocemos, y que tú y yo homenajeamos cada vez que podemos. Otra realidad palpable es lo que dices de los de fuera “que molestaba que vinieran y que triunfen los del pueblo”.
“La Montaña Palentina tiene muchas lecturas, una es la verdadera, la que todos llevamos dentro, aunque no aflore al exterior por tantos conceptos engañosos”.
Impresiona la lectura de tu descripción del difunto (Félix Buixan Cítores):
“Era como un adagio sostenuto; un allegro con brío, que afloraba en los Picos de Europa; un andante maestoso que cruzaba Lebanza; en fin, palentinos amigos, un largo solemne que tocaba los ríos Carrión, Pisuerga, Pumar, Bilores, Gerino, Areños...”
No menos impresionante la definición que hace Félix de tu querida Pernía:
"¿Tú sabes cómo suenan los paraísos?". "Pues si no lo sabes, coge tu mochila, enfila el rumbo y ven presto a esta hermosa comarca palentina. Sabrás gozar a pleno pulmón, aquella soledad sonora que deseó para los bienaventurados San Juan de la Cruz".
Los buenos siempre vuelven, y tú, amigo Froilán, que no te gustan los halagos, y menos los míos, volverás muy pronto a la Pernía, a tu paraíso soñado para vivir todo lo que te permita la salud. Muchos disfrutaremos de tu incorporación a San Salvador, el de Cantamuga, el que a ti te gusta, no el de Cantamuda. Disfrutaremos de tu presencia y de tu biblioteca, más cuando veamos allí alguna cosa nuestra. Te necesita la Pernía, te necesita la Montaña Palentina, eres su voz. Termino diciéndote, querido Froilán, que entonces escribías de largo, y ahora me reprochas a mí que sea extenso, porque dices, “que lo bueno, si es breve dos veces es bueno”, creo que no es así, prueba de ello este extenso homenaje tuyo a Félix Buisán Cítores, que es largo y bueno de principio a fin.
Actualización feb2026 | 💥+525👀
Pedrea Pan y Quesillo | Palencia
Una de las celebraciones más populares de Palencia es la romería de Santo Toribio, y la posterior pedrea del “pan y el quesillo”, que este año se celebra el domingo 27 de abril. Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, el 6 de mayo de 2005, y sigue su curso para ser declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
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| La Pedrea. Foto Alejandro Pérez García. |
Cuaderno de anotaciones
Este año se lanzarán 9.000 bolsas, y otras 3.500 se venderán a 1,50 euros en la caseta de la Asociación, 1.500 se han destinado a colegios con la pretensión de que la tradición llegue a los niños. Bajo el balcón se congregan impacientes miles de palentinos, los primeros ocupan la carretera que sube al monumento, y a lo largo de la ladera se acumula el resto a la espera de la caída de las bolsas de pan y queso, en las que se inserta la leyenda que da origen a esta fiesta.
Procesión Cívica de El Ole | Frómista
La Cofradía de San Telmo
cumplió doscientos cuatro años en 2023
💃7 de abril de 2024 a las 10 de la noche
En Frómista nació, un 9 de marzo de 1190, Pedro González Telmo, San Telmo, patrón de los marineros y de Frómista, que este año 2024 celebra su fiesta el 7 de abril. Como cada año el acto más popular de las fiestas de Frómista es la procesión cívica de “el Ole”, en la que participa una multitud dispuesta a que no se pierda esta costumbre de tanto arraigo y tradición. La procesión da comienzo, en el pórtico de la iglesia de San Pedro, este domingo a las diez de la noche y la preside el mayordomo de la cofradía de San Telmo, que porta “el Vítor”, una cruz, en la que se representa a San Telmo, de la que cuelgan dos largas cintas rojas a las que se agarran los diputados, con la corporación municipal a su lado, y los participantes provistos de palos, porras, cachabas y escobas. Comienza el baile y la danza al son de canciones populares y varios gritos de “vivas” a San Telmo, al que sigue el popular estribillo:
¡Esto no es Ole
y el Ole no se quita
porque lo ha puesto
la “Tía Majita”!
El baile se interrumpe cuando se sientan en el suelo los danzantes, hacen un corro, y dan comienzo los cánticos populares que se acompañan con el estruendo de los golpes en el suelo de las cachabas, garrotes y porras. Tras los cánticos se reanuda el baile y la procesión transcurre por las calles del pueblo hasta llegar a la casa donde dice la tradición que nació San Telmo. Es entonces cuando se lee un sermón satírico burlesco escrito en copla con crítica a personajes y hechos acontecidos durante el año. Terminado el sermón se repite el baile y la procesión vuelve a su lugar de partida, y termina con un atronador ¡Viva San Telmo!, seguida de fuegos artificiales.
¡Esto no es Ole
y el Ole no se quita
porque lo ha puesto
la “Tía Majita”!
El baile se interrumpe cuando se sientan en el suelo los danzantes, hacen un corro, y dan comienzo los cánticos populares que se acompañan con el estruendo de los golpes en el suelo de las cachabas, garrotes y porras. Tras los cánticos se reanuda el baile y la procesión transcurre por las calles del pueblo hasta llegar a la casa donde dice la tradición que nació San Telmo. Es entonces cuando se lee un sermón satírico burlesco escrito en copla con crítica a personajes y hechos acontecidos durante el año. Terminado el sermón se repite el baile y la procesión vuelve a su lugar de partida, y termina con un atronador ¡Viva San Telmo!, seguida de fuegos artificiales.
Cuaderno de anotaciones
La procesión puede durar de cinco a seis horas, o sea puede terminar a las tres o las cuatro de la mañana. Me cuenta un amigo fromisteño, Javier Aragón, que hace años la procesión del Ole duraban hasta las cinco de la mañana, y recuerda que hubo un año que se batió el récord, y acabó a las 6 de la mañana. Este año el alcalde de la localidad y mayordomo de la Cofradía de San Telmo son dos hermanos, lo que significa que por primera vez dos hermanos son los protagonistas del festejo, uno como alcalde y otro como portador del Vitor. La Fiesta del Ole es difícil de entender para quien no sea de Frómista, pero quien acude por primera vez repite, porque descubre un arraigo y popularidad que nos se ve en otra fiesta que mantiene su tradición año tras año.
Caza-Pesca-Medio-Ambiente, Saldaña
Buena oportunidad para visitar Saldaña este primer fin de semana de abril y disfrutar de un evento especial, que procede nada menos que de 1888, y promueve el ayuntamiento de la localidad.
💃6 y 7 de abril de 2024
Vive y disfruta de Saldaña y su incomparable Vega.
Cuaderno de anotaciones: durante todo el fin de semana
- Radio: en directo desde la Feria de San José del programa de radio 'Río de la vida', a través de BOM Radio, especializado en pesca deportiva.
- Micología: en el stand de la Asociación de Guías Micológicos Corro de Brujas, exposición fotográfica de setas.
- Talla en madera: en el Parque Micológico (Pinar del Instituto), exhibición en vivo de talla de madera del 'Pastor de setas' a cargo del artista Javier Patón
- Exposición fotográfica: 'La fauna de Páramos y Valles', de la Asociación Sociocultural Thieldones Saldaña.
- Simulador de caza en realidad virtual
EL VIDEO
Feria de la Cerámica | Astudillo 2025
La Importante Feria la de la Cerámica de Astudillo que este año alcanza su XX edición y congrega a los mejores ceramistas de Castilla y León y de otras regiones, y atrae a gran número de visitantes.
💃18, 19, 20 de abril de 2025
Astudillo tiene tradición alfarera desde la Edad Media. La familia Moreno perpetuó su oficio desde el siglo XVIII generación tras generación hasta que se extinguió. La alfarería de Astudillo comenzó a ser reconocida tras la publicación de Rafael Navarro en 1935 en su obra “Cerámica popular de Palencia y León”. En el Museo de Palencia, en 2023, tuvo lugar la exposición “La alfarería tradicional de Astudillo”. En Astudillo tomó el testigo el alfarero León Javier Sancho, que durante treinta y cinco años ha trabajado las piezas tradicionales de Astudillo hasta su jubilación. El oficio de alfarero en Astudillo forma parte de su historia. Es un placer ver al alfarero mover el torno con los pies e ir creando una pieza con las manos embarradas.
Cuaderno de anotaciones
Astudillo bien merece una visita por su historia, su patrimonio y su riqueza gastronómica, y poner los pies tanto en el Cerrato, como en la Tierra de Campos. La Feria de Cerámica este año coincide con Semana Santa, esperemos que se cumpla el lema Astudillo, se vaya la lluvia y salga el sol.
Feria de la Trufa | Baltanás
La trufa ha entrado de lleno en las encinas del Cerrato, y qué mejor lugar que Baltanás para celebrar esta Feria que alcanza ya su quinta edición.
💃9 de marzo de 2025
La Diputación de Palencia con esta feria promociona el cultivo y difusión de la trufa de Palencia, un producto gastronómico de gran calidad que va tomando posición en el mercado y en los restaurantes. La feria ha tenido gran éxito en las cuatro ediciones anteriores, está organizada por el Servicio de Desarrollo Rural y Medio Ambiente de la Diputación, a cargo de mi amigo Juan Carlos Marcos Paredes, y del diputado de área Luis Calderón. El equipo de Desarrollo Rural y Medio A. prepara con mimo esta cita que cuenta con el aval del prestigioso catedrático y experto micólogo Juan Andrés Oria, director de la Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid, en el campus de Palencia.
Cuenta la feria con la imprescindible colaboración del Ayuntamiento de Baltanás, con la alcaldesa María José De la Fuente a la cabeza y un programa en el que no faltan las conferencias y exposiciones técnicas, expositores para la muestra y venta del producto, entidades y empresas relacionadas con el cultivo de la trufa, talleres infantiles, Food Truck Gastronómico a cargo de David Ramos (Devillada Streetfood) que ofrecerá una propuesta especial con trufa y turma, además de degustaciones y visita guiada a una explotación trufera de Baltanás, dado que la trufa está presente de forma natural en muchos terrenos y una veintena de agricultores cultivan este hongo de gran calidad gastronómica y gran valor económico.
Una plantación experimental y una guía sobre Turmicultura en Palencia
La Diputación está inmersa desde hace dos años en el desarrollo de un proyecto con Turmicultura, en el que colabora, a través de la Catedra de Micología de la UVA, con la Universidad de Murcia, ID Forest Biotecnología Forestal Aplicada S.L. y Thader Biotecnology SL, para la implantar este cultivo en una finca propiedad de la Institución con el objeto de conocer las posibilidades que ofrece la provincia en este sentido. Casi 34.000 euros en dos anualidades se han invertido en este proyecto. Tras la fase de delimitación y caracterización de terrenos potencialmente productivos de turma (un hongo con forma de tubérculo, carnoso y revestido por una especie de corteza, que madura bajo tierra y cuenta con buen valor culinario), ya se ha efectuado la plantación experimental, en una finca propiedad de la Diputación, en Grijota, donde poder tomar muestras y confirmar en laboratorio la presencia de micorrizas en las plantas hospedadoras y ya disponemos de una Guía Práctica de Turmicultura, un libro-manual didáctico y de gestión y mapa de las zonas potenciales de Palencia, que servirá de referente en su plantación y cultivo en la provincial
Cuaderno de notas
Muy interesantes las conferencias, degustaciones y el uso de la trufa en la cocina. Se trata de un hongo de un gran valor comercial por su alta «calidad gastronómica» presente de forma natural en multitud de terrenos, por lo que la truficultura se revela como un «cultivo viable» para desarrollarse en diferentes comarcas.
La Diputación de Palencia dispone de una finca para el cultivo de la trufa para fomentar este cultivo de alto valor gastronómico y económico que se viene investigando por la Cátedra de Micología desde 2008 en el campus de Palencia. La trufa palentina es de gran calidad, ya se cultivan 300 hectáreas, y es un cultivo viable en cualquier comarca palentina. El éxito de la feria está asegurado.
Actualización feb2026 | 💥+1270 👀
Imágenes de la Feria (2024) Un reportaje de Alfonso Santamaría Diez
La matanza del cerdo | Baños de Cerrato
La Matanza del Cerdo se sigue celebrando después de 17 años en Baños, pueblo mítico del Cerrato, en el que el rey visigodo Recesvinto quitó su sed y curó su nefritis, y en agradecimiento mandó erigir la basílica que con el tiempo sería la más antigua y bella de España.
💃22 de febrero de 2025
En Baños se prepara la fiesta con instalaciones de tenderetes para el Mercado de Productos de Palencia en los que el público adquiere lo más selecto de la provincia, al son de los dulzaineros de Venta de Baños, con degustación de pastas y orujos como en toda matanza que se precie, hasta que comienza el Rito de la Matanza, la degustación de sopas de ajo, y la actuación del Grupo Municipal de Danzas.
Por la tarde, a la hora de la merienda, tiene lugar la degustación de productos del cochino, como lomo, chorizo, morcilla, y lo que haga falta hasta que se sortea el cerdo entre los asistentes a la merienda, y después de merendar a bailar a los pies de la Basílica.
Cuaderno de notas
Buen ambiente se percibe en esta tradicional fiesta, en las que las peñas de Baños se organizan muy bien y dan vistosidad al evento, y el sorteo del marrano. El año pasado me tocó a mí medio cochino, y me lo hizo chorizos mi buen amigo el carnicero de tronío, Antonio Emperador.
Cervera de Pisuerga en la historia
En un interesante estudio se descubre ligeramente la villa de Cervera (Cerbaria), de la mano del que fuera su párroco durante muchos años: Daniel Fernández. La información es, conforme su autor, escasa, ya que hasta el siglo IX no irrumpe en la historia. Como infinidad de veces hemos señalado, nuestra zona de montaña ha sufrido duramente ese mal contagioso de la emigración.
Daniel Fernández, In Memoriam
Sobre Cantabria, se ha investigado y han salido a la luz numerosos libros, donde se recoge a través de diferentes fuentes, nuestra posible descendencia de aquellos y el alcance que tomaron las ocupaciones. Se cuenta a este respecto con vestigios importantes y trabajos de investigación que siguen en curso, pero que no son suficientes para definir la historia de una forma clara y concisa. Se desconoce el trabajo llevado a cabo por el investigador Mariano Cajigal. Tan solo se conserva un texto mecanografiado, una memoria de licenciatura defendida por el padre P. L. Rojo Olea, titulada: "La población, la sociedad y la economía de Cervera". Cervera es el centro de un doble abanico, que se abre hacia Pernía, Polaciones y Cabuérniga, hasta llegar a San Vicente de la Barquera y por el lado opuesto, hacia la gran meseta castellana.
Hemos de utilizar, por carecer de otras fuentes, la filología y topografía, a fin de reconstruir las relaciones de Cantabria y Cervera. El pueblo cántabro, se acercaba desde Velilla del Río Carrión a Herrera y seguía hasta Amaya (Burgos). Aunque esta línea no estaba bien definida, es claro que Cervera queda enclavado en ella, si bien, como punto fronterizo, a la orilla. Cantabria fue siempre la pesadilla de Roma. Desde sus reductos casi inexpugnables, fustigaban constantemente a las águilas romanas. El mismo emperador Augusto, queriendo acabar con esta situación, se pone al frente de sus tropas y lleva a cabo un plan estratégico: envolverles en sus reductos, como a fieras en sus madrigueras. Dos poderosas columnas salen de Sasamón. Se bifurcan en Herrera. La una se dirige a Reinosa, para desde allí llegar a Piedrasluengas, atravesando la Castillería; la otra cruza La Valdavia, acampa en San Pedro Cansoles y sigue la corriente del Río Carrión hacia los Picos de Europa. Así Cervera queda aprisionada dentro de los brazos de una gran tenaza.
Los Cántabros son derrotados, pero antes de entregarse a los romanos, se dan muerte con el fuego y los venenos que extraían de los tejos: un auténtico suicidio colectivo. Aquí nos cabe una pregunta: ¿Harían lo mismo los Cántabros-Cerveranos? Aquí tenían abundante materia prima: montes de Tejo, en Dehesa de Montejo.
En lugares próximos a la Cantabria-astur, se llama Cebera a nuestra popular despensa. En nuestra tierra decimos "Cebar", dar de comer. Palabra ésta derivada del latín "Cibus", alimento. Por esa raíz tendríamos: Cibaria-Cebraria-Cerbaria. Por otra raíz similar, se puede llegar a la misma idea: Ceres, trigo, cereal; dando lugar a: Cerera-Cebera-Cerbera. Y esto ha sido Cervera en todos los tiempos: despensa, almacén, centro de aprovisionamiento, para la superpoblada Liébana y toda la vertiente oriental de Peña Sagra hasta el mar. De ello son testimonio las 18 ventas existentes entre Potes y Cervera; las situadas en los puntos de paso por las altas montañas: Aruz, Sierra de Alba, Puente Tebro. De ahí que en Liébana, se dijera desde tiempo inmemorial: "Suda, suda cañavera, que mi padre fue a Cervera, a por pan, vino y cera. El pan y vino para nos, la cera para Dios".
Cervera queda ligada a Cantabria. Hasta el siglo IX pertenece al Obispado de Oviedo. En el año 916, Cervera y Peñas Negras con su alfoz, son anexionadas a Santa María de León. Los Cántabros, aunque dominados, siguen amando su libertad y anhelando su independencia, que recuperarán una vez caído el Imperio romano. Pero enfrente tienen otro pueblo expansivo: los visigodos. Estos sufren frecuentes incursiones de los cántabros mal avenidos con la pobreza de sus montañas y el cerco que les oprime. Y organizan su defen sa frente a Cervera en Saldaña, Herrera, Mave, Monte Cildá. La respuesta a este frente la encontramos en los cuatro castillos.
Amaya fue conquistada por los visigodos. Con este motivo, gran parte de los habitantes de esta comarca se refugian en Cantabria. La invasión musulmana aumenta el número de refugiados. Los guerreros y habitantes de Cervera, también huyen a lugares más seguros. Pronto sienten necesidad de salir de aquel encierro y volver a sus añoradas tierras. Las crónicas parecen confirmar este hecho llamado de "Los Foramontanos", cuando los montañeses emigran hacia la llanura con cierto alborozo.
Un grupo de pobladores cae sobre Brañosera. Otro sobre Cervera. En un documento fechado en el año 818, se relata la fundación de un Monasterio en Naroba (Liébana). Allí se nos habla de la procedencia de los repobladores de Cerbaria (Cervera) y que entre los monjes que prometen obediencia al Abad hay dos, Trasicus y Flavius, que han venido de Cerbaria y allí tienen bastantes posesiones. Aún subsisten los restos de este cenobio. Señales de paso de repobladores que se habían refugiado en lejanos y distintos lugares, los encontramos en las antiquísimas ermitas que existieron en Carracedo, dedicada a Santa Leocadia; a San Julián, de Peñas Negras, de origen toledano; la cueva de San Vicente, donde a la sombra de la fortaleza de Vallejera, moraron primitivos eremitas llegados del sur.
En Cervera permanecieron los repobladores montañeses: los Cossío, de Celis, Terán, Mier, Salazar... de ascendencia cántabra, protagonizan durante muchos años nuestra vida socio-económica. El principal impulsor de la época de mayor esplendor para Cervera (siglos XV-XVI) es Gutierre de Mier. Sus raíces familiares más profundas se encuentran en Asturias. Sus ascendientes pelearon con don Pelayo en los alrededores de Covadonga. Una de las ramas de este frondoso árbol, se instala en Cabuérniga. Allí construyen sus ricas mansiones y fundan mayorazgos. Otros emigran a México; otros llegan al norte de Palencia: Casavegas y los Redondos. De uno de ellos descendería el actual príncipe de Mónaco, Rainiero. Gutierre de Mier llega a Cervera y logra colocarse como camarero en la poderosa y entonces la casa más rica de La Castillería: ¡¡Los Condestables!!. Sirvió con fidelidad y gozo de la confianza de sus grandes señores, especialmente de doña Mencía de Mendoza. Su principal mérito fue captar las ideas artísticas y de suntuosidad de su gran señora. Al mismo tiempo que ésta plantea la construcción de la capilla llamada de los condestables en la catedral de Burgos, su fiel camarero, con más sencillez, construía la suya de Santa Ana de Cervera, consiguiendo que en ella pusieran sus manos los mismos artistas: F.Bigarny, Siloé, Colonia... como un digno marco para la tabla de Juan de Flandes: "La Adoración de los Reyes", de gran valor teológico, artístico e histórico. Probablemente fue propiedad de la reina Isabel. Todo el conjunto esta estudiado en sus muchos detalles, para manifestar a los condestables el agradecimiento de Gutierre de Mier. Y es tal la gratitud que en su testamento manda que se diga una misa todos los sábados y que se entregue a doña Mencía una cama de plata guarnecida de carmesí y una colección de perlas orientales... Funda y dota bien el mayorazgo de Cervera, con muchas fincas, molinos, casas... que ha ido comprando en Burgos, Cervera y otros lugares. En la capilla ha de haber cuatro capellanes que digan misa todos los días, dotados de 9000 maravedíes cada uno y por año. El último poseedor fue don Julio Huidobro. Esta familia vino de Nidáguila (Burgos) y probó su hidalguía en el año 1540. Entre sus ascendientes lejanos está Juan de Mata, fallecido en el año 1213.
La población de Cervera era de 700 habitantes. Su riqueza principal la agricultura y la ganadería. El balance de sus tierras era bien pequeño, unas 1200 fanegas de sembradura. La mayor parte de ellas estaban vinculadas a la iglesia, los mayorazgos, la nobleza y los Velasco, señores de Cervera. El Convento de San Agustín, fundado por don Fernando de Velasco en el año 1414 fue dotado también con 88 fanegas de sembradura, además de 15000 maravedíes con cargo a las rentas de la villa. Ello indica claramente que a pesar de cierta suntuosidad de las viviendas, todos los estamentos sociales, el noble y el llano, vivían muy modestamente. De ellos se decía, y con mucha razón: "Hidalguía de la montaña, una nuez y dos castañas", "Ni amor mudo, ni montaña sin escudo".
La aportación de Cervera es modesta pero significativa. Abundan los capiteles y jefes de milicia; corregidores, obispos, canónigos; gobernadores del Campo de Montiel y Calatrava... que llevaron a todas partes el nombre de Cervera. Casi todos entroncados con los Mier-Terán, haciendo así honor al mote de su escudo: "Adelante los de Mier, por más valer". Concluye de este modo Daniel Fernández su charla sobre las grandes villas, dejando sobre el presente una estela dorada de aquellos ilustres antepasados, dejando una buena herencia a las generaciones venideras, para que sepan levantar con el mismo tesón la villa de Cervera.
Imágenes: José Luis Medina Gallo
Actualización mar2026 | 💥+1434 👀
Cervera y Cantabria
Hemos de utilizar, por carecer de otras fuentes, la filología y topografía, a fin de reconstruir las relaciones de Cantabria y Cervera. El pueblo cántabro, se acercaba desde Velilla del Río Carrión a Herrera y seguía hasta Amaya (Burgos). Aunque esta línea no estaba bien definida, es claro que Cervera queda enclavado en ella, si bien, como punto fronterizo, a la orilla. Cantabria fue siempre la pesadilla de Roma. Desde sus reductos casi inexpugnables, fustigaban constantemente a las águilas romanas. El mismo emperador Augusto, queriendo acabar con esta situación, se pone al frente de sus tropas y lleva a cabo un plan estratégico: envolverles en sus reductos, como a fieras en sus madrigueras. Dos poderosas columnas salen de Sasamón. Se bifurcan en Herrera. La una se dirige a Reinosa, para desde allí llegar a Piedrasluengas, atravesando la Castillería; la otra cruza La Valdavia, acampa en San Pedro Cansoles y sigue la corriente del Río Carrión hacia los Picos de Europa. Así Cervera queda aprisionada dentro de los brazos de una gran tenaza.
En monte Medullio se da la última y definitiva batalla.
Cervera, la antigua Cervaria, significa "lugar de ciervos".
En lugares próximos a la Cantabria-astur, se llama Cebera a nuestra popular despensa. En nuestra tierra decimos "Cebar", dar de comer. Palabra ésta derivada del latín "Cibus", alimento. Por esa raíz tendríamos: Cibaria-Cebraria-Cerbaria. Por otra raíz similar, se puede llegar a la misma idea: Ceres, trigo, cereal; dando lugar a: Cerera-Cebera-Cerbera. Y esto ha sido Cervera en todos los tiempos: despensa, almacén, centro de aprovisionamiento, para la superpoblada Liébana y toda la vertiente oriental de Peña Sagra hasta el mar. De ello son testimonio las 18 ventas existentes entre Potes y Cervera; las situadas en los puntos de paso por las altas montañas: Aruz, Sierra de Alba, Puente Tebro. De ahí que en Liébana, se dijera desde tiempo inmemorial: "Suda, suda cañavera, que mi padre fue a Cervera, a por pan, vino y cera. El pan y vino para nos, la cera para Dios".
Cervera y los Visigodos
Cervera queda ligada a Cantabria. Hasta el siglo IX pertenece al Obispado de Oviedo. En el año 916, Cervera y Peñas Negras con su alfoz, son anexionadas a Santa María de León. Los Cántabros, aunque dominados, siguen amando su libertad y anhelando su independencia, que recuperarán una vez caído el Imperio romano. Pero enfrente tienen otro pueblo expansivo: los visigodos. Estos sufren frecuentes incursiones de los cántabros mal avenidos con la pobreza de sus montañas y el cerco que les oprime. Y organizan su defen sa frente a Cervera en Saldaña, Herrera, Mave, Monte Cildá. La respuesta a este frente la encontramos en los cuatro castillos.
Cervera y la reconquista
Amaya fue conquistada por los visigodos. Con este motivo, gran parte de los habitantes de esta comarca se refugian en Cantabria. La invasión musulmana aumenta el número de refugiados. Los guerreros y habitantes de Cervera, también huyen a lugares más seguros. Pronto sienten necesidad de salir de aquel encierro y volver a sus añoradas tierras. Las crónicas parecen confirmar este hecho llamado de "Los Foramontanos", cuando los montañeses emigran hacia la llanura con cierto alborozo.
Empieza la repoblación
Un grupo de pobladores cae sobre Brañosera. Otro sobre Cervera. En un documento fechado en el año 818, se relata la fundación de un Monasterio en Naroba (Liébana). Allí se nos habla de la procedencia de los repobladores de Cerbaria (Cervera) y que entre los monjes que prometen obediencia al Abad hay dos, Trasicus y Flavius, que han venido de Cerbaria y allí tienen bastantes posesiones. Aún subsisten los restos de este cenobio. Señales de paso de repobladores que se habían refugiado en lejanos y distintos lugares, los encontramos en las antiquísimas ermitas que existieron en Carracedo, dedicada a Santa Leocadia; a San Julián, de Peñas Negras, de origen toledano; la cueva de San Vicente, donde a la sombra de la fortaleza de Vallejera, moraron primitivos eremitas llegados del sur.
En Cervera permanecieron los repobladores montañeses: los Cossío, de Celis, Terán, Mier, Salazar... de ascendencia cántabra, protagonizan durante muchos años nuestra vida socio-económica. El principal impulsor de la época de mayor esplendor para Cervera (siglos XV-XVI) es Gutierre de Mier. Sus raíces familiares más profundas se encuentran en Asturias. Sus ascendientes pelearon con don Pelayo en los alrededores de Covadonga. Una de las ramas de este frondoso árbol, se instala en Cabuérniga. Allí construyen sus ricas mansiones y fundan mayorazgos. Otros emigran a México; otros llegan al norte de Palencia: Casavegas y los Redondos. De uno de ellos descendería el actual príncipe de Mónaco, Rainiero. Gutierre de Mier llega a Cervera y logra colocarse como camarero en la poderosa y entonces la casa más rica de La Castillería: ¡¡Los Condestables!!. Sirvió con fidelidad y gozo de la confianza de sus grandes señores, especialmente de doña Mencía de Mendoza. Su principal mérito fue captar las ideas artísticas y de suntuosidad de su gran señora. Al mismo tiempo que ésta plantea la construcción de la capilla llamada de los condestables en la catedral de Burgos, su fiel camarero, con más sencillez, construía la suya de Santa Ana de Cervera, consiguiendo que en ella pusieran sus manos los mismos artistas: F.Bigarny, Siloé, Colonia... como un digno marco para la tabla de Juan de Flandes: "La Adoración de los Reyes", de gran valor teológico, artístico e histórico. Probablemente fue propiedad de la reina Isabel. Todo el conjunto esta estudiado en sus muchos detalles, para manifestar a los condestables el agradecimiento de Gutierre de Mier. Y es tal la gratitud que en su testamento manda que se diga una misa todos los sábados y que se entregue a doña Mencía una cama de plata guarnecida de carmesí y una colección de perlas orientales... Funda y dota bien el mayorazgo de Cervera, con muchas fincas, molinos, casas... que ha ido comprando en Burgos, Cervera y otros lugares. En la capilla ha de haber cuatro capellanes que digan misa todos los días, dotados de 9000 maravedíes cada uno y por año. El último poseedor fue don Julio Huidobro. Esta familia vino de Nidáguila (Burgos) y probó su hidalguía en el año 1540. Entre sus ascendientes lejanos está Juan de Mata, fallecido en el año 1213.
Vida socio-económica de Cervera en esta época
La población de Cervera era de 700 habitantes. Su riqueza principal la agricultura y la ganadería. El balance de sus tierras era bien pequeño, unas 1200 fanegas de sembradura. La mayor parte de ellas estaban vinculadas a la iglesia, los mayorazgos, la nobleza y los Velasco, señores de Cervera. El Convento de San Agustín, fundado por don Fernando de Velasco en el año 1414 fue dotado también con 88 fanegas de sembradura, además de 15000 maravedíes con cargo a las rentas de la villa. Ello indica claramente que a pesar de cierta suntuosidad de las viviendas, todos los estamentos sociales, el noble y el llano, vivían muy modestamente. De ellos se decía, y con mucha razón: "Hidalguía de la montaña, una nuez y dos castañas", "Ni amor mudo, ni montaña sin escudo".
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Cervera desde Peña Barrio | @Froilán de Lózar |
La mejor herencia
La aportación de Cervera es modesta pero significativa. Abundan los capiteles y jefes de milicia; corregidores, obispos, canónigos; gobernadores del Campo de Montiel y Calatrava... que llevaron a todas partes el nombre de Cervera. Casi todos entroncados con los Mier-Terán, haciendo así honor al mote de su escudo: "Adelante los de Mier, por más valer". Concluye de este modo Daniel Fernández su charla sobre las grandes villas, dejando sobre el presente una estela dorada de aquellos ilustres antepasados, dejando una buena herencia a las generaciones venideras, para que sepan levantar con el mismo tesón la villa de Cervera.
Imágenes: José Luis Medina Gallo
Actualización mar2026 | 💥+1434 👀
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